Unos piden aumentos, otros trabajar y cobrar, por Jorge Mielniczuk

Unos piden aumentos, otros trabajar y cobrar, por Jorge Mielniczuk

El bolsillo golpeó más que la pandemia y así lo hicieron saber todos los sectores del empleo público, ya que los del sector privado algunos agradecen tener trabajo y cobrar a fin de mes, otros, esperando cobrar y otros tantos, buscando conseguir un trabajo.

El aumento logrado por los empleados públicos provinciales en total alcanza el 37 por ciento, mientras la inflación acumulada de enero a esta fecha fue del 18,9 por ciento, es decir, un aumento por encima de la inflación acumulada en lo que va del año, del 18,1.

Pero si tomamos la inflación anual de agosto del 2019 a agosto del 2020, la inflación acumulada es del 40,7 por ciento. Todavía una altísima pérdida del poder adquisitivo que viene de la época del gobierno de Mauricio Macri, y que el actual gobierno provincial logró achicar esa brecha al 3,7 por ciento anual.

Todo personal de la administración pública percibirá un aumento del 14 por ciento, tanto activos y en el caso de los pasivos, el aumento impactará según el régimen de cada sector. El neto mínimo garantizado que cobrarán todos los agentes de la administración pública será de 30 mil pesos.

Los que lograron un mayor aumento salarial, por encima de esa escala salarial, 14 por ciento de aumento son los integrantes de las fuerzas de seguridad, los empleados de salud pública y los docentes que ya tienen acordado otro tipo de aumentos al sueldo básico que son superiores al resto de la administración pública y que lógicamente, provoca broncas porque algunos se sienten menos reconocidos remunerativamente y menos importantes que otros sectores asalariados de la administración pública, cuestión que no solamente tiene que ver con no poder llegar a fin de mes, sino también de un estatus salarial y que ubica o califica a los empleados según sus ingresos en estatus sociales más altos o más bajos.

En una asamblea que se realizó en el mástil de las avenidas Mitre y Uruguay de Posadas, los docentes autoconvocados y de los gremios MPL, UTEM, UDNAM, ATE-CTA, Corriente Conti Santoro y Tribuna Docente decidieron aceptar por mayoría la nueva propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial de un básico de 10.500 pesos más el adicional por Materiales Didácticos, y en una decisión dividida, se aprobó un acampe en la ciudad de Posadas hasta conseguir los $12.800 de básicos.

Al gobierno provincial tuvo el tiempo necesario para esperar que la protesta se siga desgastando y terminen acordando lo que finalmente terminó ofreciendo a los docentes de un básico de 10.500 pesos. En definitiva existen desánimos y broncas en los gremios que acordaron el aumento salarial con el gobierno.

Desde ámbitos políticos del oficialismo que conocen el paño, ya que vienen de históricas luchas docentes y diligenciales, saben que para algunos sectores gremiales haber logrado el acuerdo salarial no fue el negocio político que estaban buscando, sino que el verdadero negocio era la continuidad de la protesta con el objetivo de disputar la conducción gremial de la UDPM.

El negocio de la pobreza 

¿Los millonarios tienen alguna responsabilidad de la pobreza que se genera y va en aumento en el mundo, o son los pobres los responsables de la pobreza mundial? ¿Cuántos miles de millones de dólares se podrían recaudar en el mundo o en Argentina?

Es la mayoría que habita el planeta los que mayores gastos le demandan al Estado. La pobreza genera pobreza, sin embargo, la riqueza genera riquezas, pero para los millonarios. Las teorías del derrame económico, son la ilusión que le venden a muchos trabajadores y, en particular, a desocupados, mayormente pobres, que, si sus patrones y demás empresarios se vuelven millonarios, muchas veces es a costa de los sacrificios del trabajador y de su familia, en parte esos beneficios económicos les llegarán a ellos.

Y en verdad lo que les llega a los trabajadores es más trabajo, más exclusión económica, y la resignación de aceptar lo que hay porque otra no queda. Salvo que el Estado intervenga y acuda en auxilio de los más necesitados.

¿Si la riqueza en el mundo fue en aumento, porque la pobreza aumentó en mayor proporción? ¿Por qué la riqueza cada vez se concentra en tan pocas personas? ¿La pobreza da ganancias y convirtió a muchas personas en ricos? La respuesta es más que obvia, la pobreza, como la enfermedad y la salud, son negocios inmensamente millonarios.

El dinero genera dinero, y la pobreza más pobreza. Para las personas con capital, el dinero trabaja para ellos y les genera ganancias, al igual que sus obreros. Los bancos pagan un interés mensual y anual por los depósitos a plazo fijo en pesos, en dólares, diferentes tasas según la moneda, que hoy en pesos ronda el 33 por ciento anual, siendo la tasa nominal anual del 30,02 %.

Para el mismo tipo de inversión, pero en dólares, la tasa nominal anual es de 0,75 %. A su vez, ese dinero que depositan las personas en concepto de ahorro, se otorgan créditos en pesos, en particular, a los trabajadores del Estado, a aquellos que sus sueldos están bancarizados, es decir que el banco se asegura cobrarlo sin mayores inconvenientes, cobrándole tasas usurarias porque hoy día la Tasa Fija Nominal Anual es del 75 % y la Tasa Efectiva Anual, del 106,99 %, que va en función al plazo de devolución del crédito, es decir que el banco tiene enormes ganancias, con intereses usurarios, con los que también reparte ganancias a los ahorristas que depositan dinero y que se los prestan a los sectores asalariados, lo que demuestra que la pobreza, o los sectores asalariados, son los que generan enormes ganancias, incluso los beneficiarios de planes sociales sacan préstamos bancarios o en casas de créditos a tasas usurarias.

Es natural que muchos se escandalicen porque se quiera implementar un impuesto a la riqueza, todo el mundo quisiera ser rico, tiene derecho a guardar dinero, tener muchas propiedades, tener dólares guardados, depósitos a plazo fijo, en bonos, y en todo aquello que el dinero genere dinero sin producir y sin trabajar. Es legítimo, porque es trabajo y esfuerzo de muchos años y, en muchos casos, de varias generaciones.

Lo que no es legítimo es que no se reconozca que vía tasas usurarias de préstamos que sacan los sectores asalariados por ser pobres, y que a ello se le sumen cargas impositivas que siempre son trasladas al consumidor final, quien no tiene más remedio que pagar, y en muchos casos, los que hacen de agentes de retención, los empresarios, ese dinero retenido no los gira al Estado, dado que muchas ventas son en negro.

El pobre solo se queja porque es pobre y se culpa por ello.

Jorge Mielniczuk

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