21 de September de 2021

Tras los pasos de Dante Panzeri

El periodista deportivo que se convirtió en mito por la fuerza de sus ideas. Si no era por la pandemia, el documental «Buscando a Panzeri», del periodista Sebastián Kohan Esquenazi, se iba a presentar en el BAFICI. Aquí, un adelanto de ese material al que tuvo acceso Líbero.

Entre los hechos culturales que nos privó la cuarentena por coronavirus se destaca «Buscando a Panzeri», el documental que durante ocho años preparó el periodista Sebastián Kohan Esquenazi y que se iba a estrenar en el suspendido BAFICI.

En algo más de una hora se da cuenta de la vida y obra del emblemático periodista deportivo argentino, fallecido de cáncer de pulmón el 14 de abril de 1978, meses antes de que se dispute el Mundial, del cual fue crítico opositor. Pero a la vez Esquenazi se muestra en su objetivo para dar con el mundo panzeriano: familiares, amigos, colegas y gente del ambiente futbolero.

El legado de Panzeri en la prensa, sobre todo en la gráfica, es todavía un ejemplo. Como su paso por la revista El Gráfico, a la que llegó a dirigir, aunque renunció enojado porque Constancio Vigil, hijo de los dueños de Editorial Atlántida, le quería imponer la publicación de una nota-publicidad sobre Álvaro Alsogaray. Cuando trabajó en televisión se cruzó con el presidente de Boca, Alberto Armando, quien lo fue a pelear porque no le gustó una crítica.

Algunos de los otros medios en los que trabajó fueron CrónicaEl DíaSatiricónChaupinelaConfirmadoLa PrensaTeleonce, Canal 13Canal 7 y las radios Nacional, Municipal, El Mundo, Belgrano, Splendid, Porteña y Argentina.

Como caminos para conocer su estilo están los libros «Fútbol, dinámica de lo impensado», y «Burguesía y Gangsterismo en el deporte». Más acá en el tiempo, el periodista Matías Bauso recopiló unos cuantos de sus textos en el libro «Dirigentes, decencia y wines».

Y desde ahora se cuenta con el trabajo de Esquinazi que seguramente se podrá ver una vez que se normalice la situación.

Esquenazi busca a Panzeri desde 2008: cuando desde la editorial española Capitán Swing le pidieron que gestione un libro clásico del fútbol para publicar. «Pasamos por un montón de escritores. Mario Benedetti, Albert Camus, Juan Villoro, Eduardo Galeano. Pero cuando pensé en Panzeri me di cuenta de que ‘Fútbol, dinámica de lo impensado’ era el título», recuerda Esquenazi desde el DF mexicano, donde vive hace dos años. Le costó llegar a la familia pero lo consiguió. El libro salió en 2012 y después tuvo la idea de documentar a Panzeri en video. «Me di cuenta de que había un personaje increíble», dice.

«Me pareció llamativa su figura. Además tuvo una vida difícil, antisistema total. No es de izquierda ni de derecha. Rema solo. Dos años tardé en encontrar a la familia. La mujer, María Luisa Maestri, sufrió mucho su muerte. A sus hijos nunca les interesó el tema. Parecen odiar a los medios de comunicación. Supongo que habrán mamado de chiquitos la cara de bronca de su papá contra los medios», resume Esquenazi.

También dice que «fue alguien marginal, que vivió muy solo su forma de hacer periodismo, que se hacía mala sangre. No sé si fue una actitud inteligente. Si Panzeri era conservador tenía que ver con la época en que vivía. Y que era ultragorila, sí, también. En ese sentido tengo a mi Panzeri. Lo quiero por su valentía, porque no claudica con nadie en un país donde el fútbol logró sacar lo peor del país. Que se murió por hacerse mala sangre sería una aseveración científica irresponsable. Pero es cierto que se hacía mala sangre. La familia le pedía que se tranquilice, le decía que no era el Quijote. Y muere de un cáncer a los 59 años». Después le dedica distintos calificativos: disciplinado, recto, estricto, obsesivo, difícil.

En el sepelio de Panzeri hubo pocos futbolistas. Ernesto Duchini, Adolfo Pedernera, Carlos Peucelle. Periodistas, apenas: sus críticas lo fueron dejando solo y las del Mundial acrecentaron esa soledad. No todos sus colegas querían quedar pegados con quien hablaba de despilfarros, más allá de que el tiempo le dio la razón. En sus notas criticaba la desmesurada importancia que se le daba a los directores técnicos, las exorbitantes sumas de dinero que se paga a los jugadores y la dudosa moral de los dirigentes, aún de aquellos que hicieron historia cuando sus equipos ganaron campeonatos.

«Buscando a Panzeri» iba a seguir, tras el frustrado BAFICI, por otros festivales, salas y en plataformas digitales. «Pero el mundo real se acabó y habrá que esperar a que se abran las salas», se resigna Esquenazi, quien lamenta que los organizadores del BAFICI no hayan aprovechado plataformas digitales para difundir diversos materiales de la programación.  Además, el documental fue seleccionado por la Asociación de Directores de Cine (PCI), para ser estrenado en el mes de julio en la plataforma Puentes de Cine, sala de cine virtual (puentesdecine.com)-

Entre los entrevistados están Norberto Verea, Ezequiel Fernández Moores, Ariel Guiñazú, Matías Bauso, Roberto Perfumo, Tomás Abraham, Alejandro Caravario, Tomas Sanz, Pablo De Biase, Dante Zavatarelli y sus hijos, Sandro y Flavia. Su esposa, María Luisa, se destaca al abrir el albúm familiar, dándole así más forma al propio Panzeri.

Carlos Bilardo, con quien Panzeri tuvo diferencias (en realidad siempre criticó al Estudiantes de Zubeldía y al Narigón particularmente), no quiere hablar pero Esquenazi hace escuchar el audio de la negativa. Otro al que no convenció para que opine fue César Luis Menotti. «Lo fui a ver al restaurante donde suele almorzar, le di un ejemplar de ‘Dinámica de lo impensado’ pero nunca me atendió los llamados», dice Esquinazi. De esa controversia le quedó claro que «el menottismo es más noble como idea pero Bilardo es más noble como persona. No hablaré mal de Bilardo por no darme la entrevista. Me hubiese gustado, sí, pero no me gustó la actitud del otro señor, que me dijo que lo llame pero después no me quiso atender».

Ante la ucronía sobre cómo hubiera resistido los embates de la dictadura militar con sus críticas a la organización del Mundial, Esquenazi suelta: «No creo que lo hubiesen chupado. Una vez lo fueron a ver a su casa y no se calló. No le pasó nada. Aunque incomodara y les resultara molesto, no tenía el perfil de persona a perseguir. Eso de ser al mismo tiempo conservador y anarquista, de ir de un extremo al otro, creo que lo dejaba al margen».

En Burguesía y gangsterismo en el deporte, libro publicado en 1974 con recopilaciones de sus notas, se lee : «Donde el fútbol limite su incidencia material a la que tuvo siempre (siempre se jugó por plata), veremos el equilibrio entre el placer y la ambición. El placer solo no puede sobrevivir económicamente, pero la ambición sin placer mata al individuo como generador de un espectáculo y hace que el espectáculo también se suicide». Casi cinco décadas después esas palabras siguen vigentes. «Buscando a Panzeri», también da cuenta de ese detalle.

Panzeri y el periodismo en 20 frases

 – «El periodista es y debe ser un descontento. La felicidad es un estado de ánimo. El deber es un estado de conciencia. La conciencia satisfecha también crea un ánimo de felicidad. El estar descontento con el mal funcionamiento de la sociedad, no implica ser un resentido ni un amargado. No es destructivo el que destruye a quienes destruyen. Es constructivo o, cuando menos, defensor de lo sanamente construido.

– «El público ha dejado de creer en el periodista. Del mismo modo en el político. Debemos recuperar esa confianza».

– «No hay UNA forma periodística de escribir. Lo moderno no es lo absurdo; lo bien escrito no es lo académicamente puro. Toda forma de expresión es buena si se entiende, si dice lo que siente quien escribe».

– «Periodista es el hombre auténtico que orienta con su OPINIÓN la de los timoratos, falsificadores, hipócritas, imbéciles o talentosos carentes de tiempo y acceso a la información».

– «La palabra no ha sido inventada para NO decir lo que pensamos. Para callar y ocultar se inventó, antes, el silencio».

– «Debemos hacer política. Puesto que debemos pensar. El error es creer que pensar de una manera es jurar incondicionalidad a esa manera de pensar».

– «El periodista deportivo debe tener una educación integral lo más variada posible, sea derecho, medicina, economía, matemática, sociología, política… además de deportes».

– «Periodismo es una faceta del arte gubernativo de masas. No es show para hacer placentera a la ignorancia consigo mismo. Lo mejor que tenemos no es el pueblo, ni el pueblo siempre tiene razón, ni el pueblo nunca se equivoca. El pueblo casi siempre se equivoca».

– «El reportaje: conflicto obligado entre el silencio y la mentira. La llamada «objetividad» también es escapismo. Y además: estafa».

– «Con verdad se vende menos (por ahora…) pero se gana más. Todo público consume lo que se le fabrica. El público no fabrica su consumición».

– «La nuestra no es una ciencia, puesto que no se puede enseñar. Pero es una misión donde frecuentemente el uso de lo espontáneo puede hacer que dejemos de respetar los conocimientos que emanan de lo que se aprende, máxime si nosotros los ignoramos. Reflexionar… y saber».

– «El soborno al periodismo no solo se mide por la materia. También por la conciencia. Caso Córdoba-libertad de prensa. La honradez del núcleo afecta a la honradez individual. ‘Somos’, no ‘soy'».

– «Propender a los ejemplos por emular, no a los éxitos por imitar. Los éxitos pueden no entrañar un ejemplo. Y el hombre, por su misma naturaleza ya se encarga de perseguir el éxito, no así el ejemplo».

– «Hay que hacer pensar al público aunque los canales de televisión digan que no es esa nuestra misión».

– «Los consumidores de calidad son menos que los compradores de cursilería, porque la calidad no es puesta en venta y los lectores han perdido la esperanza de encontrarla».

– «El periodismo se rectifica. El periodismo honesto, además de rectificarse por conciencia del error, debe tener más de una manera de pensar» cuando conscientemente repara que la precedente estaba equivocada. Lo deshonesto es cambiar modos de pensar para especular con la coincidencia, que es lo habitual en el cambio de opinión del periodismo».

– «El título tiene que buscar el impacto. Pero el impacto no justifica la idiotez, ni lo vacío, ni mucho menos la mentira».

– «El uso de pseudónimos es una aberración de principios. Puede ser una justificación ocasional».

– «Archivo o documentación. No se puede hacer periodismo solamente con la memoria».

– «Hay una sola cosa absoluta, inflexible en periodismo: NUNCA MENTIR. En ese punto no hay casos particulares que marquen la excepción a la norma. Por mentira interpretaremos siempre lo que nuestra conciencia no dé por cierto, puesto que es sabido que no hay ninguna verdad definitiva».

Selección extraída del capítulo «50 definiciones sobre el periodismo»; de un curso brindado en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires a mediados de los ’60, en Dante Panzeri, Dirigentes, decencia y wines, edición de Matías Bauzo, Sudamericana, Buenos Aires, 2013.

fotos Archivo Revista El Gráfico

Alejandro Duchini

Página/12