¿Te toman por idiota y vos te crees un sabio?, por Jorge Mielniczuk

¿Te toman por idiota y vos te crees un sabio?, por Jorge Mielniczuk

Por lo que se puede observar y por la gran cantidad de noticias falsas, disfrazadas en los supuestos inocentes memes, audios de aparentes aprietes de funcionarios del gobierno nacional, por parte de kirchneristas y de miembros de La Cámpora, a supuestos empresarios nunca identificados con nombres y apellidos, que hacen circular vía WhatsApp, habla de cómo están preparando el terreno para el próximo año electoral.

Quieren aprovechar el actual momento de disgusto, desesperación, angustia y enojos de la gente por la situación por la que están atravesando para llenarlas de odio, sabiendo que el odio es un sentimiento que no solo enceguece, también ensordece y por ello, perdura en el tiempo.

No es casual que multimedios y periodistas militantes de Cambiemos sean insistentes en la grieta, en las supuestas malas influencias de la actual vice presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de supuestas peleas entre el presidente y la vicepresidenta sobre diferentes temas, instalados en la agenda mediática. Incluso, ahora cuestionándole su silencio, cuando no hace mucho tiempo atrás cuando ejercía la presidencia de la república, le criticaban que hablaba por cadena nacional y atormentaba a los argentinos que aborrecían sus apariciones televisivas.

Pero para mostrar los resultados de sus operetas mediáticas y políticas, en alianza con los dirigentes políticos, realizaron una encuesta en donde orgullos muestran que la famosa “grieta” que la alimentaron y la siguen alimentando, porque les permitió llegar al poder, nuevamente está en crecimiento se está fortaleciendo y esperan que de sus primeros frutos en las elecciones legislativas del próximo año, es decir que el trabajo del grupo mediático, de los periodistas militantes de Cambiemos y de parte de la dirigencia política está dando los resultados esperados.

Sus acciones están cayendo en tierra fértil, están dirigidos a los que están desinformados, y que creen estar informados por leer los títulos de los diarios y las redes sociales.

Algunos diarios digitales, uno de los más destacados por escribir grandes títulos con importantes acusaciones, no permite más que leer los títulos, y el lector que desea leer el contenido de la información tiene que pagar un canon mensual.

Más allá que se sabe que la mayoría de las personas leen los títulos y como mucho los copetes y bajadas, pensando equivocadamente, que está suficientemente y bien informado, es también una medida restrictiva, es para que la mayoría se quede con el titular y no con el desarrollo del cuerpo de la noticia, que la mayoría de las veces no tiene nada que ver con el título del diario, y en otros casos, los desmienten.

La mayoría de las mentiras se las hacen recorrer por redes sociales, para convertirlas en verdades, audios e imágenes producidas que se distribuyen desde WhatsApp, que se esparcen en pocos minutos en todo el país e incluso en el extranjero. Eso sí, nunca con nombre o apellido, por temor a represalias, sí su profesión o actividad, acusan de cosas que las personas detestan o saben que les molesta, pero que les gusta escuchar, tal cual los chismes de barrio que en su recorrido se van modificando y agregando de a poco y así las mentiras se van convirtiendo en fuertes verdades difíciles de refutar.

¿Cómo no creer en un audio de WhatsApp, si el que habla dice ser un empresario, un médico, un científico, alguien del campo? Como no creer en el audio si lo está diciendo alguien que dice ser kirchnerista, y habla bien de los beneficios sociales del IFE, y que se va a comprar vino y cerveza con esa plata, porque es eso lo que piensa la gente bien, que la gente pobre no compra comida, compran cerveza, vino, cigarrillos y drogas.

Y en verdad, los que lanzan y hacen rodar este tipo de informaciones falsas, le toman a la gente como estúpida, desinformada, fácilmente manejable y manipulable y que en ellas esas informaciones van a causar el efecto que pretenden. Que despierte en ellos la bronca, la ira, que se encarguen de distribuir como verdades esas mentiras y que también las defiendan como verdades, y para ello también le dan argumentos convincentes, de manera tal que la grieta se agrande cada día un poco más.

Es sabido que es más fácil creer una mentira que una verdad, la mentira tiene un mayor atractivo. Por algo realizan encuestas de qué cosas le molestan a la gente y sobre esas cosas que no le gustan, le molesta y son rechazados por los ciudadanos, sobre esas cosas se difunden noticias falsas o los famosos “memes” que más que divertir y hacer reír, tienen el objetivo de crear y formar opinión.

Divide y reinarás sigue siendo la consigna, piensan por vos, pero necesitan que lo digas vos, porque ellos no son creíbles y el efecto es otro, es por eso que necesitan de los idiotas útiles.

La economía le perdió miedo al COVID-19

Hoy, a muchos les comienza a asustar y doler más ver un negocio cerrado por los efectos económicos de la pandemia que la cantidad de muertos, que hoy no asuntan tanto como en el inicio de la misma.

Los miedos son naturales en el ser humano, asustan, paralizan y no dejan pensar, en algunos suelen ser eternos, patológicamente conocidos como los hipocondriacos, en los casos de salud. Así pasó con el SIDA, del que hoy prácticamente ni se habla, pero los contagios siguen siendo de a miles, como así también las muertes. Más recientemente los contagios del dengue, que habita fuera y dentro de los domicilios, pero no nos aisló, no nos dejó “encerrados” en nuestras casas, como si lo hizo el COVID-19, pero no tan mortal y con menos publicidad.

Ahora llega la etapa de evaluar los efectos económicos y sociales que produjo la pandemia, y fundamentalmente, se notará a medida que todo comience a volver a la normalidad, que son los más complejos de prever, evitar y resolver.

Muchas personas están preocupadas y angustiadas por la situación económica, las medidas de aislamiento social y las restricciones en actividades económicas no esenciales dieron su resultado sanitario esperado en evitar la mayor cantidad de infectados, y muertos, principalmente.

Estamos en la fase de naturalización de la cantidad de infectados y muertos, ya no asustan y preocupan como antes, incluso existieron manifestaciones públicas calificando que la cuarentena era “tonta” y que deberíamos pasar a una cuarentena “inteligente”.

Además de que se estaban coartando las libertades individuales de poder transitar y circular libremente, que se estaban avasallando las instituciones de la democracia, se dañó a la economía con las medidas de la cuarentena, señaló el ex presidente Mauricio Macri, como si durante su mandato hubiera dejado una económica floreciente, y en realidad, los sectores de la economía advierten que venían de dos años muy malos en materia económica.

Digamos que se quieren quitar culpas y responsabilidades de su deficiente gestión en todos los órdenes, y cargarlos a los efectos, no de la pandemia, sino a las decisiones del actual gobierno encabezado por el presidente Alberto Fernández, cuando la economía tuvo una caída a nivel mundial, incluso en países que minimizaron la pandemia y que privilegiaron la economía por sobre la salud y las vidas de las personas como fueron, y lo son, EEUU, Brasil, Chile, entre otros tantos.

Hoy la preocupación pasa por qué pasará con la economía en el corto y mediano plazo, es lo que angustia y genera preocupación, no el posible contagio del virus, y que, al pensar de la gente, si me cuido, no me voy a contagiar, y si me infecto del virus, está visto que la mayoría de la gente se cura y sobrevive. Y comienza a ganar el miedo y la preocupación por lo económico, pagar servicios, las cuentas y sobrevivir.

Es muy difícil poder dimensionar y valorar lo que se pudo ganar en términos de salud, es por ello que muchos no la valoran e incluso atentan y critican las medidas de aislamiento y las restricciones económicas, porque solamente se pueden cuantificar en función a la cantidad de infectados y recuperados, pero lo que siempre pesan más son la cantidad de muertes.

Si son muchas, aterrorizan, y si son pocas, desvirtúan o desvalorizan las acciones de prevención, los peores ejemplos se han visto en los pensamientos y acciones extremas.

Jorge Mielniczuk

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