23 de septiembre de 2020

RPD Noticias

información con opinión.

“Como gobierno uno siempre pretende una oposición fragmentada”

El número dos de Rogelio Frigerio habla del armado macrista en la provincia de Buenos Aires y explica por qué cree que muchos peronistas se van a acercar a Cambiemos.

“Hacer peronismo implica levantar banderas, gestionar, y eso lo vemos hoy en el gobierno de Macri”, asegura Sebastián García De Luca en su despacho de Casa Rosada, un lugar donde la decoración permite la convivencia de Perón y Evita con retratos del actual presidente de la nación.

Nacido en Chivilcoy, criado en el peronismo bonaerense, García De Luca fue secretario de Felipe Solá en la gobernación de la provincia de Buenos Aires y luego jefe de gabinete de Martín Lousteau cuando el hoy embajador en Estados Unidos fue ministro de Economía del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Más tarde, arribó al armado de Unión PRO y en 2011 se acercó al macrismo de la mano de Emilio Monzó. Responsable de la campaña de Cambiemos en quince provincias, asumió como viceministro del Interior en diciembre pasado y junto a Rogelio Frigerio administra, entre otros temas, la obra pública y la relación con gobernadores y jefes comunales de todo el país.

En esta entrevista con Zoom, García De Luca habla de la estrategia del PRO de cara a 2017 y de la posibilidad de armar una “pata peronista” en el macrismo.

Reconoce que desde Balcarce 50 siguen de cerca la interna del Partido Justicialista, que el peronismo “está acostumbrado a la conducción, no a la discusión entre pares” y que muchos peronistas “van a venir a Cambiemos cuando vean que nuestra gestión levanta sus banderas”.

Con respecto a la oposición, asegura que la única alternativa al gobierno nacional hoy siguen siendo Cristina y Daniel Scioli, aunque niega que el PRO tenga como estrategia polarizar con el kirchnerismo.

Con vistas a las elecciones en la provincia de Buenos Aires, afirma que el conurbano -territorio donde Cambiemos obtuvo magros resultados en 2015- “es el gran desafío político” pero considera que la gestión ayudará a desterrar “prejuicios o desacuerdos con la forma de gobernar de Mauricio Macri”, al tiempo que desmiente internas entre Vidal y Monzó y da su opinión sobre la posibilidad de que exista un “vidalismo”. “Existen diferentes identidades y orígenes por debajo del macrismo”.

  – ¿Cómo concilia el peronismo con la propuesta de Cambiemos?

 – Para mí el peronismo se realiza en hechos concretos en la gestión, más allá de tener una afiliación o de cantar la marcha. En los años que llevo dando vueltas, con mucha vinculación con el peronismo de la provincia de Buenos Aires, he visto a muchos cantar la marcha y hacer poco peronismo.

Cuando analizás lo que ha hecho Macri en la Ciudad de Buenos Aires ves que lo han votado más en la zona sur que en Recoleta, más allá de los prejuicios. Y eso tiene que ver con las obras y con el desarrollo que le dio a esa zona. Hacer peronismo implica levantar banderas, gestionar, dar inclusión y desarrollo, y eso lo vemos hoy en la gestión de Macri, en la ampliación de la asignación universal, en el reajuste de haberes a jubilados.

Esas son las banderas que uno cree del peronismo. Y las veo en hechos concretos, que están más allá de quién está afiliado y quién canta o no la marcha.

  – ¿El peronismo sería entonces menos una identidad que una serie de hechos concretos?

 – Para mí está en la realidad efectiva, como dice la marcha, y está en los hechos de la gestión. No está, en todo caso, en quién tiene el bombo, quién está afiliado o quién es el presidente del PJ a nivel nacional, local o provincial. Va más allá.

 – Con casi once meses de gestión, ¿qué balance hacen?

 – El balance es positivo, más allá de enormes dificultades, más profundas de las que imaginábamos. Teníamos una estimación de lo que era la situación financiera pero lamentablemente la Argentina no te permite una transición seria. No solamente por los tiempos, que desde el ballottage hasta el momento de asumir tenés quince días. Además no hubo una voluntad de transición, de un paso de mando.

Así que en la primera etapa fue muy complejo. Por lo menos en el área nuestra, no fue tan grave la deuda que nos dejaron, sino que no nos dejaron ni un solo proyecto en marcha. No hubo una sola licitación. Nada. Esa primera etapa de ordenamiento fue la que nos llevó mucho tiempo. Pero hoy estamos iniciando y licitando obras día a día. No tengo la menor duda de que lo peor ya pasó.

 – Más allá de esa herencia o de esa deuda, ¿tomar las riendas del Estado fue lo que ustedes imaginaban? Porque desde afuera, como oposición, se ve de una manera al Estado, y cuando se llega, aparece una realidad distinta. El propio Marcos Peña pareció reconocer esa dificultad cuando dijo “estamos aprendiendo”.

 – En mi caso personal, al haber estado en otros lugares de gestión, no tenés ni tiempo de ponerte a pensar y analizar cuáles son las diferencias. Tenés que hacerte cargo de lo que te dejaron, y como decía Rogelio (Frigerio) “asumimos sin derecho de inventario”.

Esto es lo que nos dejaron y esto es lo que hay que solucionar. Después, los roles, obviamente que todo tiene su proceso. Nos pasa a nosotros como gobierno nacional, les pasa a los diputados en el Congreso. Todo es parte de un proceso desde los dos lados, en ese intercambio de cómo pasás de un kirchnerismo que estuvo doce años gobernando. Es muy fuerte doce años para todo.

Para la política en general, para las nuevas generaciones, te marca mucho. Yo tengo 36 años, o sea que desde los 24 años convivo con el kirchnerismo. Te genera una impronta muy fuerte en la sociedad. Y salir de esa inercia, o de cuestiones que uno no estaba de acuerdo ya siendo gobierno es también difícil. Todo es parte de un proceso. Pero soy optimista.

  – ¿Cómo ven la elección del año próximo?

 – Creo que va a ser importante para consolidar el cambio. Cada uno de los ejes que nos hemos marcado como gobierno empieza a mostrar la salida o la reactivación. Y las que venían en caída, se ha frenado la caída. Todo eso va a encontrar una mejora progresiva. Sin dudas va a ser importante la elección del año que viene para que nos dé la legitimidad para continuar el camino en el que estamos.

 – En el caso puntual de la provincia de Buenos Aires, Cambiemos tuvo el año pasado una muy buena performance en el interior que le ayudó a contrapesar la derrota en algunos sectores del conurbano. ¿Van a mantener esa estrategia de tomar al interior como su bastión o apuestan también a hacer pie en el Gran Buenos Aires?

 – La gestión te obliga a dar soluciones en todo el territorio. Que existan diferencias en términos del electorado del interior, la Tercera y la Primera, eso es parte de lo que uno no puede manejar. Lo que nosotros creemos es que estamos mejorando y tenemos que mejorar en el conurbano.

Para ser sintético, el conurbano es el gran desafío político. Y eso tiene que ver con demostrar gestión, que lo estamos haciendo. Hay una concreción de licitaciones y de inicios de obra que esperamos que los vecinos del conurbano lo puedan ver tangible el año que viene. Y que esos prejuicios que puedan existir, o los desacuerdos que tengan con la forma de gobernar de Mauricio Macri, puedan desterrarse.

 – ¿Apuestan desde Cambiemos a construir una “pata peronista” en la provincia de Buenos Aires?

 – Me parece que el peronismo va a venir cuando vea que la gestión que tenemos levanta las banderas del peronismo. Como van a venir de otros partidos también, no solamente del peronismo. Uno habla de que va a venir o no el peronismo porque es lo que ha quedado de alguna manera, institucionalmente, por fuera de lo que es Cambiemos. Pero estoy convencido de que muchos dirigentes se van a sentir parte de la gestión y de los valores que representamos.

 – La pregunta apuntaba a que desde diciembre hasta ahora se han incorporado, siempre en suelo bonaerense, algunos intendentes de raíz peronista al armado de Cambiemos. Por ejemplo, Hernán Bertellys de Azul, o Joaquín de la Torre, que pasó al gabinete provincial, además de otros casos, que son más bien del vecinalismo pero se sienten identificados con el peronismo. La pregunta es si existe una estrategia para captar a jefes comunales o es algo más librado al azar y cada cual se incorpora según sus afinidades.

 – Hay una mezcla. Que a nosotros nos interesa ampliar la base política de Cambiemos, sí. Y eso tiene que ver con incluir a los que están afuera. Incluir a los que están afuera tiene que ver con los sectores vecinalistas, sectores del peronismo y también con sectores que son aliados del radicalismo en algunas provincias y que no son parte de Cambiemos. A nosotros nos interesa sumar dirigentes que tengan además una coherencia con el mensaje que tenemos.

Tampoco nos interesa sumar por sumar. Sumar por sumar te lleva a que el día que las cosas no son tan buenas, esos mismos dirigentes que vinieron se vayan. Lo que queremos es generosidad, ampliar la construcción política en la medida en que eso tenga una continuidad en el tiempo y una coherencia con la gestión y el mensaje del presidente.

 – Un poco en jerga peronista, quieren crecimiento y no engorde.

 – Yo quiero las dos cosas. Como peronista uno quiere más. Pero la demostración está en los hechos. No hemos ido en la captura obsesionada de dirigentes porque sí. Estoy convencido de que va a haber muchos dirigentes del peronismo, no sólo por la situación del Partido Justicialista, sino por lo que vayamos mostrando con estos hechos de gestión diaria, que se van a sumar.

Si vos incluís y ampliás la asignación universal, si mejorás los haberes de los jubilados, si hacés obras de urbanización de barrios y de cloacas y de agua potable, ¿cuáles son los argumentos por los cuales algunos dirigentes del peronismo no van a sentirse parte de la gestión que estamos haciendo? Para mí es una cuestión de tiempo.

Y nosotros lo venimos llevando con esa moderación de no querer sumar porque sí. Queremos sumar cuando tenga coherencia. Y que esa coherencia nos permita un desarrollo a lo largo del tiempo y no elección tras elección.

 – Pero esa idea de que los peronistas vean estos hechos y se acerquen, ¿no depende de un peronismo fragmentado? Si el peronismo se logra unir, o envía señales de unidad, como pasó días atrás en Lobos con la reunión de intendentes, ¿no se cae esa estrategia? ¿A Cambiemos le conviene un peronismo fragmentado?

 – Uno siempre pretende tener una oposición fragmentada. Lo que está habiendo en la realidad es un cierto mito respecto a lo que uno puede hacer o no con la oposición. El peronismo está en un proceso de discusión interna de una situación que no ha tenido en las últimas décadas, donde ha perdido el país y la provincia de Buenos Aires.

Y donde no está claro todavía quién fue el ganador y quién el perdedor, quién fue el culpable, cuál es la identidad del peronismo, si el de Menem, el de Duhalde, el de Ruckauf, el de Kirchner, el de Cristina, que fue muy distinto al de Néstor.

En todo ese proceso de discusión hoy no está claro dónde está el peronismo. Lo están buscando, están discutiendo. Hay dirigentes que están buscando una renovación, otros que se quieren quedar anclados a lo que fue el peronismo en los últimos doce años, otros que buscan un equilibrio entre esas dos cosas. Pero está en ese proceso de discusión. ¿Qué es lo que nosotros podemos hacer para que uno u otro juegue?

No está en nosotros definir si Randazzo quiere o no quiere. Es una definición de un dirigente importante como Florencio Randazzo, o del caso de un ex gobernador que perdió una elección presidencial por dos puntos como Scioli, o qué es lo que pasa con Cristina. Son discusiones o soluciones que van a venir de esa propia discusión que tiene el peronismo.

A nosotros como gobierno nos conviene que haya una oposición fragmentada, si, obvio. A un intendente, a un gobernador, a un presidente, a todos en la política le conviene no tener consolidado a un solo dirigente. Pero no depende de nosotros.

 – Se podría pensar entonces que Cambiemos mira de cerca la interna peronista, que hay intereses puestos ahí. ¿En cierta medida, el debate interno del peronismo también lo tiene a Cambiemos como un actor?

 – Sin duda estamos siguiendo con atención lo que pasa en el peronismo, seríamos irresponsables si desde este lugar no estamos cerca de un análisis electoral. Estoy convencido de que la elección la vamos a ganar por la transformación en la gestión que estamos haciendo. Primer punto. Si el peronismo está o no está dividido no depende de nosotros. ¿Nos conviene? Y… a todos, insisto, pero creo que va más allá de las conveniencias.

Está más en la discusión del propio peronismo si va a unas PASO, si va Cristina, si no va Cristina, si juega Florencio, contra quién juega, y después aparte está Massa. No es sólo la discusión de 2017, hay muchos dirigentes dentro del peronismo que hoy están discutiendo quiénes son los candidatos en 2019. Pero son parte de discusiones de mesas chicas. No creo que la sociedad hoy le esté prestando atención o crea que son interesantes.

 – Con respecto a los intendentes y la discusión dentro del peronismo, hasta ahora lo habitual eran reuniones chiquitas, fotos con pocos intendentes. Sin embargo en la reunión en Lobos hubo 50, estaban prácticamente todos los jefes comunales. Si bien la discusión fue en torno al presupuesto 2017, la foto en sí implica una señal de ese espacio con respecto a lo electoral, además de que hubo gestos hacia la figura de Cristina Kirchner. ¿Qué balance hacen de ese encuentro?

 – Es parte de ese proceso de discusión en el que está el peronismo. No creo que tengan una definición. Y va a costar tiempo que la tengan porque la horizontalidad no es un eje del peronismo. Al contrario, el eje es la conducción y el verticalismo. Y la foto del otro día fue una foto de pares sin conducción.

No es menor, no quiero minimizarlo, fue importante la foto que ellos lograron. Porque antes lo que pasaba es que no se ponían de acuerdo dónde era la foto o dónde se juntaban para pelearse. Ahora se pusieron de acuerdo, establecieron un marco de discusión, pero me parece que en el peronismo es difícil discutir desde la horizontalidad. Y lo mismo le pasa a los gobernadores, de los cuales nueve de los doce que llegaron por el peronismo son nuevos.

No hay un conductor hoy y eso es muy complejo para el peronismo. Porque al menos antes cuando perdía la presidencia les quedaba el gobernador de la provincia de Buenos Aires que claramente marcaba una diferencia, no solo dentro de la provincia sino hacia el resto del país. No estaba el jefe que era el presidente pero estaba el segundo que era el que levantaba las banderas de una conducción. Hoy el peronismo está en una situación de horizontalidad. Y el peronismo está acostumbrado a la conducción, no a la discusión entre pares.

 – Hace pocas semanas Marcos Peña dijo que no había que subestimar a Cristina en términos electorales, de lo que representa como figura política. La pregunta es doble: por un lado, si coincide con esto y, por el otro, si como especulan algunos actores políticos esos dichos de Peña son parte de una estrategia para polarizar con Cristina.

 – Por la falta de posibilidades de construcción de perfiles nuevos, por una cuestión de que no se puede crear ahí donde hay un grupo de intendentes o dirigentes que están discutiendo el peronismo o que están discutiendo roles hacia futuro, es muy complejo que uno de esos logre en un año una notoriedad tan importante como la que siguen teniendo la dupla Cristina-Scioli.

La explicación que da Marcos Peña es que siguen siendo parte de lo que la gente o el electorado cree como alternativa de gobierno. Si vos te encontrás con alguien que no está de acuerdo con nosotros, los que tiene presentes como oposición siguen siendo Cristina y Scioli. Pero no por una cuestión de que la gente los prefiera de por vida. Hay mucha gente que no está de acuerdo con lo que pasó.

Pero siguen siendo los dirigentes que representan la alternativa de gobierno. Porque es muy complejo que en un año se genere un protagonismo o una figura popular diferente a ellos dos. No tiene tanto que ver con lo que uno prefiera, sino con que vos recorrés Villa Fiorito, Calzada o Solano en Quilmes y cuando a la gente no le gusta Macri, ¿a quién tiene como alternativa? Siguen siendo Scioli y Cristina. Y eso no es una cuestión de nuestra preferencia, tiene que ver con que en lo mediático y en lo político, la alternativa a este gobierno siguen siendo los que fueron partícipes de los últimos doce años.

 – Siguiendo en la provincia de Buenos Aires, pero yendo hacia la fuerza propia. ¿Existe el vidalismo, existe una construcción propia de parte de María Eugenia Vidal dentro del macrismo?

 – Existe el macrismo. Y dentro de la línea que encabeza el presidente cada uno tiene sus particularidades. Hay diferentes orígenes, diferentes identidades. No creo que exista un grupo por fuera de esa línea superadora que es el macrismo. Me parece lógico que la gobernadora tenga un grupo de gente y una parte de esa estructura con una línea que ella conduce. Pero eso no está separado de lo que es la línea que nos une a todos que es Mauricio Macri.

 – Entonces podemos hablar de que existen macrismos.

 – Existen diferentes identidades y orígenes por debajo del macrismo.

 – Vidalismo, monzonismo, por poner otro ismo…

 – Hay de todo. Ismos hay muchos, pero el que nos aglutina es el macrismo. Del cual es parte el vidalismo como es parte otros ismos que puedan ser de los orígenes e identidades que hay internamente.

 – En distintos medios se dijo que en los últimos tiempos Emilio Monzó tuvo algunos roces y diferencias con la mesa de conducción de Cambiemos, pero específicamente con la gobernadora bonaerense. ¿Cómo es la relación con el sector de la gobernadora, con ese vidalismo?

 – Nosotros, junto con Emilio Monzó, somos parte fundacional del proyecto de María Eugenia Vidal como gobernadora. Y por ende, más allá de que puedan existir discusiones, que discusiones existen en una familia, en una empresa, como existen en todos lados de la vida, no vamos a trabajar nunca en contra de algo de lo que somos parte originaria.

Agustín Cesio y Diego Sánchez

foto: Georgina García

Revista Zoom

A %d blogueros les gusta esto: