3 de December de 2021

Se realizó en La Rioja un homenaje a Monseñor Enrique Angelelli a 45 años de su asesinato

El ministro de Cultura, Tristán Bauer, junto al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel viajaron a la provincia de La Rioja al cumplirse 45 años del asesinato del Monseñor Enrique Angelelli por parte de la dictadura cívico militar.

Los acompañaron la secretaria de Desarrollo Cultural, Lucrecia Cardoso; el secretario de Gestión Cultural, Maximiliano Uceda y el coordinador de las Orquestas Infantiles, Rolando Goldman.

En la provincia de La Rioja fueron recibidos por el gobernador, Ricardo Quintela; la ministra de Desarrollo Social, Gabriela Pedrali; el ministro de Turismo y Culturas, Gustavo Luna; y la secretaria de Culturas, Patricia Herrera.

Se dirigieron a la “Gruta de los Mártires”, que señala el sitio donde fueron asesinados los curas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville el 18 de julio de 1976. Concurrieron, luego, a la Parroquia El Salvador donde descansan los restos de los “Mártires de Chamical”.

Allí, además, se ubica la cruz en honor a ellos, símbolo de resistencia y de memoria. Tanto el ministro de Cultura, Tristán Bauer, como Adolfo Pérez Esquivel fueron declarados huéspedes de honor de la localidad de Chamical.

Posteriormente, las autoridades del Ministerio y funcionarios provinciales llegaron a Punta de los Llanos, al paraje El Pastor “Ermita Monseñor Angelelli” en el Departamento de Ángel V. Peñaloza, lugar que señala el sitio donde fue asesinado por fuerzas paramilitares de la dictadura, el 4 agosto de 1976.

Así mismo, se realizó el acto homenaje al beato Enrique Angelelli en las instalaciones del Paseo Cultural Castro Barros y se desarrolló un diálogo y disertación denominado: «El mensaje y legado de Paz del Obispo mártir» a cargo de Adolfo Pérez Esquivel. Finalmente se realizó la entrega de instrumento y la presentación de la Orquesta Enrique Angelelli dirigida por Monchi Navarro.

“Ustedes riojanas y riojanos tienen en la memoria un pueblo extraordinario, un pueblo que ha dado luchadoras y luchadores. Pero hoy estamos evocando la figura de un obispo, para mi un santo del pueblo, Enrique Angelelli y sus compañeros también mártires. Ellos dejaron semillas de amor, semillas de vida. Les tocó vivir en un tiempo terrible, el tiempo de la dictadura cívico militar. Lo que decía el obispo: un oído en el evangelio, otro en el pueblo, estar siempre al lado del que sufre, esa lucha le costó la vida”, afirmó el Ministro de Cultura. “Sigamos honrando siempre la memoria de nuestros muertos, por la vida y para la vida, por la paz y para la paz”, concluyó Bauer.

Por su parte, Adolfó Perez Esquivel afirmó: “Si bien estamos honrando a los mártires, siempre digo que los mártires no son muertos, son semillas de vida, de esperanza, de construcción y es lo que tienen que tener en su mente y en su corazón para que les ayuden a aprender a vivir. No se olviden de la libertad, tienen que ser hombres y mujeres libres, nosotros tenemos la responsabilidad de que puedan serlo. No hay libertad si no tienen la capacidad de amar, en el sentido profundo del amor, no sólo a aquellos que nos aman. Es mucho más que eso, hay que amar al prójimo, amar a la madre tierra, a la madre naturaleza, sentir que somos parte del universo y así podremos construir una sociedad mejor, una sociedad más justa, más fraterna, más humana”

Sobre Enrique Angelelli

El 4 de agosto de 1976 Enrique Angelelli, obispo católico de La Rioja, fue asesinado por decisión de la entonces dictadura cívico militar cuando regresaba de la localidad de El Chamical, junto a su vicario episcopal, Arturo Pinto, para recoger testimonios y documental sobre el asesinato de los sacerdotes Gabriel Longueville, Carlos de Dios Murias y al laico Wenceslao Pedernera.

La justicia argentina condenó 38 años después, el 4 de julio de 2014, a cadena perpetua, como autores intelectuales del crimen, a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella. Aún hoy se desconoce la identidad de los autores materiales del homicidio. Agelelli manifestó siempre su oposición abierta a la dictadura militar y continúo hasta sus últimas horas con su trabajo y su prédica a favor de los pobres.

Había nacido en Córdoba Nacido en 1923 en Córdoba e ingresó con apenas 15 años al seminario. A fines de los años 40 fue enviado a Roma, donde fue ordenado como presbítero en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma, en Italia. A su regreso a la Argentina, en 1951, se vinculó con los sectores de la Juventud Obrera Católica (JOC) y quedó a cargo de la capilla Cristo Obrero, en su provincia natal. En medio de los debates por el Concilio Vaticano II, la gran reforma lanzada por el papa Juan XXIII en 1959, Angelelli obtuvo la designación como obispo y manifestó su abierto compromiso con los sectores menos favorecidos de los barrios populares.

En función de esta tarea pastoral, el Vaticano lo designó un año después como arzobispo auxiliar de la provincia, y una de sus primeras medidas consistió en ordenar que los seminaristas se hicieran presentes en los barrios obreros para tomar contacto con la realidad. En el año1968 se le asignó la Diócesis de La Rioja donde se dedición siempre a la opción de los pobres y vinculó desde los comienzos su tarea pastoral con los sectores más humildes de la provincia.

“Un oído en el pueblo y otro en el Evangelio” fue uno de los lemas que popularizó Angelelli y que desde su asesinato se levanta como símbolo para honrar su memoria. El Papa Francisco inició el proceso de beatificación de Angelelli, Longueville, Muria y Pedernera, que concluyó el 27 de abril de 2019 con una ceremonia realizada en La Rioja.

Se trató de un reconocimiento Angelelli y sus tres compañeros riojanos por dedicar su obra y su vida a estar cerca de lo más humildes.