1 de octubre de 2020

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Por los reiterados abusos, mujeres wichi del Chaco salteño viven con temor y optan por no salir

Desde 2011, las comunidades alertan sobre la “costumbre” de violar niñas y mujeres wichi que tienen los “criollos” de la zona y afirman que -hasta ahora- no hubo cambios positivos.

“Cualquier mujer que se encuentra en el monte, las violan, por eso hoy en día las mujeres no salen, porque tienen miedo”, contó el coordinador de la organización indígena Lhaka Honhat, Francisco Pérez.

Pese a que hace más de cinco años que organizaciones indígenas que representan a comunidades wichi del Chaco salteño advierten sobre la “costumbre” de violar niñas wichi que tienen los criollos, estos lamentables delitos continúan ocurriendo.

Así lo indicó a El Nuevo Diario de Salta, el coordinador de la organización de comunidades indígenas Lhaka Honhat, Francisco Pérez, quien además señaló que, por la reiteración de ataques sexuales, las mujeres viven atemorizadas.

“Antes las mujeres nuestras eran libres, ellas podían ir al monte buscando chaguar o alguna cosa, y no tenían ningún problema, no había peligro de violaciones, pero hoy en día no, cualquier mujer que se encuentra en el monte, mujer grande, igual, las violan, por eso hoy en día las mujeres no salen, porque tienen miedo”, afirmó el líder indígena.

En su testimonio, Pérez da cuenta que esta “conducta” de los pobladores criollos, que históricamente han practicado violaciones en banda de mujeres de las comunidades indígenas, sigue arraigada, y en cambio son las mujeres quienes han cambiado sus hábitos cotidianos.

Asimismo, aseveró que “no hay denuncias” y se refirió la impunidad con que se manejan los agresores. “Hay muchas violaciones, ahora no dice nada la gente, por ahí alguien dice ‘anoche vi a una chica violada’, la llevan a la casa y no se cuenta más nada”, reveló.

En esta línea, Pérez recordó otros casos: “Hace dos años hubo una violación y la chica quedó inválida, en Alto La Sierra, era una nena de nueve años. Se sabía quiénes eran los violadores. Eran criollos. Lo que pasa es que por ejemplo en Santa Victoria yo he participado de un reclamo de denuncia, yo denuncié a los violadores, pero qué pasa, ellos van y hablan con los padres de la chica, ofrecen plata y la denuncia no prospera porque el padre acepta el pago”, contó.

Asimismo, la práctica de violar niñas y mujeres wichi no es sólo de los criollos del Chaco salteño. Por los relatos de los lugareños, y de visitantes al norte salteño, se sabe que también los hombres que van a cazar o a pescar en aquella zona suelen aprovechar estas salidas entre amigos para obtener una “diversión” extra, explicó el coordinador de Lhaka Honhat, al medio salteño.

“Cuando van a comunidades, por ejemplo, a Santa María, la gente de Córdoba, ellos van a ver a un representante o un amigo de ellos, entonces se organiza y llevan a las chicas al río y están toda la noche tomando. Eso la gente no cuenta, nos cuenta a nosotros, pero no hay denuncia”, dijo Pérez, quien añadió que también es habitual que haya abusos sexuales a chicas que tienen algún tipo de enfermedad mental: “Cualquier hombre (blanco) que se las encuentra las usa, y muchas terminan embarazadas”, lamentó.

En este sentido, lamentó el caso de la nena con retraso madurativo que fue víctima de una violación por parte de ocho hombres, en noviembre pasado, y cuyo caso se difundió por la inacción del Estado para asistirla, a pesar de que resultó embarazada.

InfoGEI / Ga

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