26 de septiembre de 2020

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Paula Español “Un modelo de país para pocos”

Elebece conversó con la economista Paula Español, Directora de Radar Consultora y ex Subsecretaria de Comercio Exterior de la Nación. Las importaciones, la inflación, el déficit fiscal, los errores de diagnóstico, la inserción argentina en el mundo.

La situación de la industria, las claves estructurales del desarrollo, el rol del Estado y los riesgos de un modelo de exclusión y para pocos, abordados desde la profundidad que brindan, una sólida formación académica y un conocimiento acabado de la realidad del tejido productivo y de la función pública.

Se dieron a conocer datos oficiales que muestran un incremento de las importaciones de bienes de consumo. Uds. desde Radar Consultora,  vienen estudiando este tema desde hace mucho tiempo. ¿Qué me puede decir al respecto?

En materia de importaciones se ve una tendencia en la que no solo están creciendo las importaciones los productos que en general de consideran sensibles, como textil, indumentaria, marroquinería, juguetes, calzado, en donde tenemos un incremento de entre el 20 y el 30 porciento, que además, por ejemplo en marroquinería se aceleró 90 por ciento en los últimos meses.

Todos esos son sectores que además tuvieron una caída de la demanda por caída del salario real de entre el 20 y 30 por ciento según el sector. Entonces, la combinación de la suba de las importaciones con la baja de la demanda interna está teniendo un fuerte impacto en estos sectores que son mas Pymes, más sensibles y mas mano de obra intensivos.

Ahora bien, pero esta suba de las importaciones se está dando también en muchos otros sectores que no son mano de obra intensiva, como es el caso de la línea blanca, donde se ve,  por ejemplo, una suba fuertísima de las importaciones de heladeras; a seis meses de la asunción del gobierno ese crecimiento fue del 200 por ciento con relación al año anterior y ya se importó largamente más que todo el 2015 completo…

 – En el gobierno dicen que mucho de eso se debe al atraso de muchas importaciones que venía del gobierno anterior…

 – Eso no es así, es una excusa. No es que las importaciones estaban paradas, las liberaron  ellos. Además, ese supuesto efecto ya se terminó y las importaciones siguen siendo altas. Y más allá de a quien le echen la culpa,  si eso fuera cierto,  con un mercado que se cae ¿qué van a hacer entonces? ¿Tienen pensado directamente cerrar las importaciones en este segundo semestre? Me cuesta creerlo…

La verdad es que todo lo atribuyen a la “pesada herencia” ¿pero el crecimiento de las importaciones de autos qué es? ¿Son importaciones atrasadas? No, son autorizaciones que siguen existiendo por su política. Y lo que tenemos es una suba de la participación de autos importados por un doble efecto: aumento de las importaciones y baja de la producción nacional que se ve en las paradas de planta, las suspensiones, etc.

 – Volviendo al tema de las importaciones por sectores, me decía…

 – Si, lo que le decía es que están muy diversificadas y también hay sectores, como la química de consumo, en los que se observan incrementos muy fuertes, en motos terminadas la suba de supera el 200 por ciento, es muy fuerte.

Pero además, hay sectores como los de maquinaria agrícola en los que también suben las importaciones y es interesante observar eso. Uno de los sectores principalmente favorecidos  por la política del gobierno fue el sector agropecuario y entonces se podría pensar que ese sector debería traccionar las inversiones en sectores afines como agroquímicos y como maquinaria agrícola. Pero no ocurre eso. Lo que está sucediendo es que esa tracción arrastra fundamentalmente importaciones. El esquema no está funcionando…

La prueba está en que en tractores, para lo cual hay una capacidad productiva nacional muy fuerte que podría cubrir el incremento de demanda, la importación subió un 85 por ciento  en seis meses. Eso es consecuencia de que no hay una administración estatal adecuada para favorecer la producción nacional articulando con uno de los pocos sectores que hoy podría traccionar como es el agrícola.

 – El derrame no funciona…

 – Lo que pasa es que el gobierno tenía un esquema macroeconómico que a partir de nuevos precios relativos buscaba fomentar las inversiones  (la famosa “lluvia de inversiones” que no está sucediendo) y expandir las exportaciones. Lo cierto es que eso no sucede.

Hubo una fase inicial fuerte de liquidación de stocks agropecuarios pero ahora en el sexto mes se derrumbó la liquidación de producción agropecuaria y las exportaciones de origen industrial están cayendo fuertemente. Y cuando se llega a este punto se suele decir “el problema es Brasil y el problema son los autos”  dado que el  75 por ciento de la venta de autos la hacemos a Brasil y al caerse Brasil se nos caen las exportaciones. Pero la verdad es que no es el caso.

Porque también se derrumban las exportaciones de origen industrial de sectores como química de consumo un 22 por ciento, como agroquímicos un 30 por ciento y como autos y autopartes a otros destinos que no son Brasil. La metalurgia se cae un 27 por ciento a Brasil, pero ese mismo guarismo se cae al resto del mundo, la química de consumo cae a Brasil en un 21 por ciento pero cae también un 16 por ciento al resto del mundo  ¿Se entiende?  

Quiere decir que estamos en un problema que no tiene que ver solamente con el cambio de precios relativos y en consecuencia no se está dando el efecto que buscó el gobierno de traccionar la economía, no ya por el consumo y el mercado interno, sino por la “lluvia de inversiones” y por las exportaciones. Buenos, eso no está funcionando…

 – En el gobierno sostienen que si al campo le va bien a la Argentina le va bien…

 – Eso no es así. Para que a la industria le vaya bien tiene que haber un modelo económico  que promueva el desarrollo del sector productivo con diversas herramientas. Entre ellas la administración del comercio, para poder articular con un mundo que evidentemente no demanda nuestros productos o que tenemos dificultad para colocarlos.

Hace falta construir una plataforma de producción que le permita a las empresas vender para poder ser más competitivos, porque si se achica el mercado interno se le quita escala y capacidad de producción a las empresas nacionales y se les vuelve más dificultoso el poder exportar.

Cuando se dice “si al campo le va bien a la Argentina le va bien” se pierde de vista que la Argentina empezó a producir tractores en los años ´50 y cubrió su demanda completamente con producción nacional cuando se tomó una clara política industrial de sustituir producción externa por interna, porque la Argentina demandaba esos bienes industriales a partir del sector agropecuario.

Cuando se dejó de tener esa política a partir del año 1976 y en los noventa en particular, se derrumbó la producción de tractores en la Argentina y se empezó a recuperar nuevamente a partir del 2003.  Si uno observa ese ciclo, se ve  que no tienen que ver con el ciclo agropecuario, sino que tiene que ver con un modelo de desarrollo industrial impulsado desde una política general desde el Estado. Eso es lo que hay que tener presente y es uno de los elementos que quiero marcar. Si la demanda que se genera se tracciona abiertamente al mundo, muy probablemente sean las importaciones las que cubran esa demanda.

 – El gobierno no parece creer en eso sino en que el cambio en los precios relativos y la apertura empujaran las inversiones

 – Sí. Pero además hay otro mito que hay que derribar dentro de esa idea de que automáticamente una devaluación genera un aumento de las exportaciones  –que, como se ve, no sucede, dicho sea de paso—y es que si se abren las importaciones completamente enseguida se verifica una baja de la inflación.

Y tampoco es así. De hecho lo otro que no están pudiendo controlar es el proceso inflacionario dentro del cual, lo que se llama inflación núcleo entre abril y mayo en vez de bajar, subió ¿Y por qué sucede esto?  Porque tienen un esquema macroeconómico y una teoría que dice que si se baja la oferta monetaria y si se tiene una tasa de interés alta, baja la inflación y la verdad es que la inflación es un tema complejo dentro del cual una pata importante es el tipo de cambio y siempre las devaluaciones tienen un efecto inflacionario fuerte.  

Quizás a mediano y largo plazo, con esta apertura, cuando se haya destruido todo el tejido industrial nacional, baje la inflación, pero en el medio podían traer todas las naranjas españolas que quisieran  y mientras eso pasaba el kilo de naranja estaba en 40 pesos. O pueden traer toda la indumentaria que quieran mientras un jean de marca en un shoping sigue siendo carísimo ¿Es el problema del costo del jean? No, es el problema del costo local en ese centro comercial.

 – Y ahora algunos plantean una quita adicional de retenciones a la soja del 5%

 – Algunos creen que la quita de retenciones es una solución mágica y no es ninguna solución. Además de que tienen un efecto inflacionario, tiene  que quedar en claro que no tienen el efecto que se esperaba en el impulso de las exportaciones, que es lo el gobierno buscaba.

El gobierno quería incentivar a los productores y exportadores  para que liquiden sus stocks y además exporten, una medida pro-exportación.  ¿Y qué es lo que sucedió? si se miran los datos se ve que la economías regionales, que también reclamaban esas medidas, no están pudiendo exportar. ¿Qué pasa con la minería, por ejemplo?.

Yo lo invito a que hablemos en seis meses y veamos a lo largo de un año  cual fue “lluvia de inversiones” que se logró en el sector minero gracias a la baja de retenciones  (que además significó un fuerte incremento del déficit público que ellos dicen que quieren bajar)  Quiere decir que las soluciones simples como la baja de retenciones y la devaluación, no son soluciones a problemas mas estructurales que tienen algunas economías regionales o que se pueden presentar con un mundo que no nos compra y antes nos compraba porque Rusia, Brasil y otros países lo hacían. Se ve en la producción frutihortícola, es muy claro.

Nuevamente, creo que es una enseñanza lo que está pasando para aquellos que no creían que era así: no hay soluciones mágicas a este tipo de problemas.

 – Mencionaba el déficit público y todo parece indicar que es un tema clave en el que tampoco están pudiendo controlar la situación…

 – Lo que pasa es que con esta idea de que al reducir los subsidios iban a lograr reducir el déficit y entonces reducirían la emisión y la inflación, etc. no se da. La inflación sigue y el déficit va a terminar como mínimo en los mismos niveles que el año pasado.  Hay errores de diagnóstico muy fuertes.

Lo que están haciendo es suplir la brecha externa de necesidad de dólares y la brecha fiscal para cubrir el déficit público que no están pudiendo reducir, con endeudamiento externo. Están queriendo velar estas dos brechas a través del endeudamiento externo y esa es otra de las enormes luces rojas que tenemos.

Ahora pareciera que dejaron de ser un problema el tema de las reservas porque entran dólares, porque efectivamente el mundo está con tasas de interés muy bajas y la Argentina está pagando tasas de interés entre el 7 y el 9 por ciento anual en dólares cuando la tasa de interés a diez años en EEUU es de alrededor de uno y medio y las tasas de corto plazo están entre  0.25 y 0.50.

La Argentina se ha convertido en un enorme negocio financiero. La Argentina ya acumuló 27.500 millones de dólares de deuda en estos pocos meses en todos los niveles del Estado y unos cuatro mil millones del sector privado y ese proceso crece. En lugar de la lluvia de inversiones productivas reales hay una lluvia de dólares de inversiones financieras y hay un veloz  nivel de endeudamiento que está velando las brechas externa y fiscal. Todo eso, por el momento, sin tener en cuanta cuando se relance la obra pública probablemente en los próximos meses y sobre todo el año que viene, que es un año electoral.

 – Entre los errores de diagnóstico se cuenta una visión oficial sesgada del mundo…

 – El tipo de inserción internacional de la Argentina que buscan no es otra cosa que el correlato del modelo de país que ellos tienen, que es fuertemente un modelo agroexportador y de servicios.

Por eso volvemos a mirar al TPP a Estados Unidos y a la Unión Europea, con quienes claramente nuestro relacionamiento externo e integración no va a ser en base a la industria sino que será en base a que al agro le vaya bien pero que los tractores no sean argentinos sino que los tractores y los agroquímicos sean de otro país. Entonces creo que no solo tiene que ver con una mala apreciación del mundo.

En todo caso la mala apreciación tiene que ver con que nosotros íbamos a tener un relanzamiento de exportaciones fenomenal con el cambio de esquema macroeconómico y eso no está sucediendo. Pero están aprovechando para endeudarse fuertemente y están planteando nuevamente un modelo de país de exclusión y para pocos argentinos. Por eso insisto en algo que ya hemos dicho: al agro le tiene que ir bien, eso es necesario. Pero le tiene que ir bien en equilibrio con el sector industrial y eso hay que administrarlo, no sucede automáticamente.

Eso requiere de un Estado, de una planificación y de una política económica que tenga en mente la necesidad de desarrollo industrial y de inclusión social en base al trabajo. Todo eso exige un Estado detrás, que haga que al agro le vaya bien y a la industria también, si no, directamente no sucede.

 – Por último, hace poco se promulgó la ley de blanqueo que el gobierno denominó Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados…

 – Sí. Y creo que es muy polémico que hayan utilizado una excusa como la deuda con los jubilados para legitimar un blanqueo que tiene un montón de condiciones  que son muy discutibles, tanto en términos de lo que realmente va a ingresar como de lo que estamos permitiendo blanquear, y  además va a generar un importante agujero fiscal hacia adelante que se ubica entre uno y dos puntos porcentuales del PIB en el flujo de jubilaciones que se va a pagar hacia adelante, lo que implica una desfinanciación fuertísima del sistema previsional que nos  trae a la memoria lo que fue la reforma de la AFJP del año 1994 y como desfinanció al Estado.

Además, la baja del impuesto a los Bienes  Personales a una tasa del 0.25 por ciento. Entonces, el problema no es solo el blanqueo en sí, sino todo el paquete de esa ley ómnibus que se aprobó y que estoy segura  que en unos años vamos a ver el efecto absolutamente pernicioso y negativo que tendrá para toda la economía argentina.

elebece

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