19 de abril de 2021

Pagan justos por pecadores, por Joselo Riedel

«Vísteme despacio que voy de prisa». El año empieza a desandar sus cuestiones entre vacaciones y planificaciones, fundamentalmente relacionadas a las elecciones.

Recibimos febrero con promesas truncadas, alegría, demagogia explícita, alegría, sinceridad, alegría, discusiones, alegría, aumentos desmedidos y fundamentalmente esperanza y ¡alegría!

El país se encuentra en una tremenda incertidumbre. La rendija celeste y blanca sigue dividiendo las opiniones sobre la realidad. Realidad que es única e irrefutable. El tema es determinar quien tiene la culpa de todo esto, o la herencia es enorme, o la inoperancia es monumental.

Lo que la gente quiere es que «quien lo raspó que lo pinte…» Mientras los vecinos se encuentran ahí; atrincherados en su propia realidad.

Descreídos de la política y desilusionados de todo lo que refiere a la cosa pública. Solo piden que los gobiernos no les cague la vida; pero pareciera que es inevitable.

Siempre digo que repensar el desarrollo comunitario es un gran desafío; el más grande de nuestro tiempo. Es la única manera, porque solo nosotros (los de bien acá) sabemos como vivimos, como sentimos y como sufrimos.

En términos noticiables los tarifazos siguen siendo los que marcan la agenda, aunque esto ya no es noticia.

No es un dato menor es que con los aumentos de los servicios y combustibles, las góndolas se vestirán de aumento a partir de los próximos días.

El cartel «se alquila este local» abunda por todas las ciudades, mientras pequeños comercios cierran día a día por no poder soportar la situación económica.

A todo esto la competitividad con países limítrofes seguirá siendo tema de análisis este año. Por la muestra se conoce el paño ¿no?

Este año será sin duda mas austero que el anterior, todos lo saben; pero hay que buscar el votito. Los responsables, anteriores y actuales, se vestirán demagógicamente para la ocasión y llegarán a su puerta con ideas que nunca cumplirán.

Mientras tanto, la gente de a pie, seguiremos ayudando al desarrollo humano desde el lugar que nos toque.

Acá estamos: Al pie del cañón, porque la verdad, no queda otra.

Joselo Riedel

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