Odiar, una moda que avanza, por Joselo Riedel

Odiar, una moda que avanza, por Joselo Riedel

Los discursos de odio son expresiones violentas que acosan, discriminan, segregan y limitan el ejercicio de derechos, generando un clima intolerante cargado de prejuicios que consolidan la discriminación y la hostilidad contra ciertas personas o grupos de personas.

Son ataques motivados por temas raciales, de género, de religión, de nacionalidad, de ideología, por posturas políticas y por muchas cosas más. Porque los que odian siempre tienen algún motivo para hacerlo, cualquier motivo.

Los discursos sociales de odio, transmiten una mirada violenta del mundo y de rechazo al diferente, imponen un pensamiento único y tienen como objetivo preferido a grupos vulnerables o disidentes. Consolidan prejuicios y construyen un ambiente ideal para el ejercicio de la violencia.

Son un sistema cerrado, inmune a los derechos o datos de la realidad y sus fuentes vitales son el miedo y el rechazo al otro.

En su simplicidad radica su eficacia; es más fácil refutar un concepto con frases cortas y generalizadoras que hacer un análisis más complejo para entender el problema.

El discurso de odio es un atajo intelectual, una suerte de paja mental, que se apoya en prejuicios y datos infundados para agredir todo aquello que cuestiona la propia manera de pensar.

La potencia del odio es que logra construir comunidad, una comunidad bastante horrible, pero comunidad al fin.

Para cuestionar a mi adversario ideológico lo denigro completamente y no lo trato como un igual. Eso genera y sigue aumentando la chatura de pensamiento donde la anulación a la otra persona es una expresión de rechazo automático.

Todo lo contrario a uno de los consejos fundamentales de la espiritualidad moderna: «amá a tu prójimo como a vos mismo».

Joselo Riedel

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