20 de septiembre de 2020

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Nada para festejar, por Silvia Torres

Si bien el 1º de Mayo, Día del Trabajador, es una fecha que conmemora momentos álgidos de la lucha por las reivindicaciones obreras, en este 2017 no hay nada para festejar: Despidos en el sector público y privado, persecución y represión de las protestas, demonización de los reclamos y de la actividad sindical es el combo que caracteriza la era macrista.

Será muy difícil o casi imposible desearle a algún compañero/a “¡feliz día del trabajador!”. Será casi imposible sentir el tradicional olorcito del asado y escuchar música festiva, en las barriadas de la Argentina. Será imposible eludir la profunda preocupación que acongoja el alma de cada uno y de todos los trabajadores, que ven pesar sobre sus cabezas la terrible amenaza del despido, de la reducción horaria, de la quita de derechos y beneficios, de la pobreza asomando con su rostro más despiadado.

No importa que se esté en un año electoral. Al poder del establishment, que no se cansa de juntarla con pala mecánica -Caterpillar de la máxima potencia-, no le interesa que el gobierno de Mauricio Macri obtenga muchos o pocos votos en las próximas elecciones; les es indiferente la necesidad de mayoría parlamentaria para sancionar leyes, porque saben que en el Poder Ejecutivo tienen entronizado a un hombre con toda la impudicia para burlar las normas republicanas: Reformar una ley con un decreto, endeudar escandalosamente al país hipotecando bienes expresamente protegidos por la Constitución Nacional, entronizar la timba financiera, etc. etc.

Entonces, ¿qué les puede importar el trabajo de los argentinos? ¿El salario de los argentinos? ¿Las fábricas argentinas? ¿La ciencia argentina? ¿La tecnología que pueda crearse en la Argentina? ¿Qué le puede importar a un operador del establishment, como lo es Macri, que el pueblo argentino sea cada día más pobre, que vastos sectores sociales ya no pueden comer todos los días, que los niños y los ancianos recurran a los comedores populares para recibir un plato de comida?

La sangría continúa, cubierta por un discurso cargado de cinismo, en el que se habla de evitar que el “Estado sea un aguantadero” y, en simultáneo, inflan la planta de burócratas en 25 % más, con sueldos que no bajan de los 80 mil pesos. En tanto, desmantelan los extraordinarios canales públicos: Encuentro, Paka Paka y DeporTv; despiden a enfermeros y médicos o los someten a sueldos miserables en los servicios públicos; las clínicas de todo el país amenazan con no atender a los viejos del Pami a partir del 1º de mayo; los índices de la producción industrial se desbarrancan y los precios continúan su ascenso imparable.

El presidente, en tanto, visita al imperio del Norte, en donde inauguró una fábrica que había estado radicada en la Argentina y, mientras rifa los recursos naturales del país, inalienables según la CN, se preocupa por si finalmente van a comprar los limones tucumanos. ¡¡Cosa de locos!! Limones a cambio de tubos de acero sin costura, de petróleo, de litio, de Aerolíneas Argentinas…

Nada que festejar. Ni para los trabajadores de hoy, ni para los trabajadores de ayer, ni para nuestros hijos y nietos a quienes les estamos dejando un país arrasado y una Patria inexistente, en donde no hay ni habrá nada que festejar los Primero de Mayo, porque ya no habrá trabajadores, sino esclavos.

Silvia Torres

 

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