1 de octubre de 2020

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Menos Face y más Cooke,, por Horacio Sacco

Parece que Barragán y Coco Sily han escrito sendas cartas, llenas de indignaciones y lamentaciones por el affaire Lopecito. Tuvimos en el peronismo otro Lopecito en el pasado, mil veces más ladino.

Barragán, con toda la razón del mundo, se queja porque la gente lo putea cuando tiene que hacer la cola del banco. Tiene que ir periódicamente al banco a retirar parte de sus ahorros porque no tiene laburo ni ingresos.

Qué tendríamos que decir los de la generación diezmada, que dábamos alegremente la vida por Perón y el gobierno de Perón nos mandó la Triple A a escarmentarnos, a cazarnos como a ratas, mucho antes del 76.

El kirchnerismo en el poder les hizo creer a los jovenes que militar y hacer política era saltar en los patios militantes, ser intensamente feliz e ir de vez en cuando a pintar una escuela o cavar una zanja, esto claro, los más comprometidos.

Ojo que no es una crítica es que, como decía Walsh, cuando no hay transmisión de una generación a otra, se pierden saberes y experiencias. Y es lo que ha pasado porque han diezmado toda una generación. Hacer política es construir poder.

La joda es que a los jóvenes K les ha nacido el compromiso con la política con el kirchnerismo ya en el poder. Y la mayoría, como Barragán, solo después de la muerte de Néstor. Nacieron en política siendo oficialistas.

Es lo que más lamento, la tristeza de los chicos, porque los viejos estamos curtidos en desencantos, no idealizamos ni tenemos tiempo para desilusiones. Pero lo que no podemos evitar son los dolores de las derrotas, las de ayer y las de hoy.

Perón, hablando de corrupción, decía de su joven ministro de economía, que con el paso de los años se reconvirtió y murió como prócer: «Es un buen muchacho, lástima que se queda con los vueltos». No hay dioses ni demonios, en política no se dirime quien es el más buenito, se trata de la lucha por el poder sabiendo que se cuenta con seres humanos, que como todo el mundo sabe no son ángeles ni arcángeles sino personas ordinarias en situaciones extraordinarias, como decía Néstor.

Corrupción hubo siempre, lo que no hay que hacer es naturalizarla ni dejar de perseguirla y condenarla. Barragán no es el único que no tiene laburo, hay miles y miles de despedidos por el neoliberalismo que no supimos ni pudimos derrotar.

Lo digo desde el más profundo dolor y me solidarizo con Barra y todos los artistas que por apoyar al kirchnerismo sufren discriminación. En el 55 se la hicieron a Nelly Omar, Hugo del Carril, Leopoldo Marechal y paro de contar. En el 74 y 75 la Triple A se daba festines con amenazas presionando al exilio a cientos de artistas. En el 76, bueno, mejor no hablar.

El único que no se tomó revancha con el peronismo, hay que decirlo, fue Alfonsín.

Sería bueno leer o releer a John William Cooke, el gordo que la tenía clara. Si tenemos razón volveremos, y si no la tenemos es mejor que no volvamos nunca. Lo dijo Perón.

En el fondo de mi corazón, no sé cómo ni cuándo, estoy seguro que vamos a volver.

Horacio Sacco

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