30 de septiembre de 2020

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Lousteau pactó con su tropa definirse a fin de mes

Algunos lo notaron «golpeado», otros «muy cansado», a Martín Lousteau esta semana, cuando una reunión con el bloque legislativo que anima su candidatura debió correrse un día con la idea de mantenerse en reserva.

El economista fue a dar las explicaciones del caso acerca de su imprevista renuncia a la embajada de Estados Unidos, la respuesta de Mauricio Macri que no esperaba y el enojo de Marcos Peña en esa reunión que se realizó el lunes, adelantada por el Gobierno ya que estaba prevista para ayer. También Lousteau mantuvo una reunión con el ministro Francisco Cabrera acerca de gestiones sobre temas productivos que estaría realizando en Washington. Nadie observó que el encuentro con ese ministro fuera relativo a su sucesión porque estaba pautado de antes de su llegada a Buenos Aires el domingo pasado.

Los radicales estaban animados. Especialmente el titular de la UCR porteña, Emiliano Yacobitti, encargado clave desde ahora de convencer al PRO de integrar Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires, con la condición, además, de que le permitan al exembajador dar interna. «No importa si pierde contra Carrió», dice. «Fortalece a Cambiemos», se convencen. Obvio que el «plan B» es presentarse por afuera y darle pelea al PRO, que cree que terminará aislando al eventual candidato.

Como sea, Lousteau contó que le había dicho a Macri al presentarle su renuncia que se la aceptara cuando él lo considerada y que podría ocuparse de los preparativos de la cumbre con Donald Trump que se hará el 27 de este mes. Creyó, dijo el economista, que era un buen momento para concretar su alejamiento del Gobierno nacional y volcarse a la campaña de la Ciudad de Buenos Aires. Es que en ese momento el Gobierno respiraba oxígeno alentado por la marcha a su favor del 1A. Precisamente por eso, Macri consideró que no era oportuna la renuncia. Por otra parte, es la primera vez que un funcionario le renuncia por su propia cuenta. Pero Macri fue cordial.

«Me gustaría conformar Cambiemos en la Ciudad y competir en las PASO», le trasmitió al Presidente.

«Eso lo tenés que ver con Horacio», le contestó Macri mientras hacía no con la cabeza. Le ofreció entonces la mediación de Peña, que Lousteau rechazó.

Fue el jefe de gabinete quien mostró su furia por la situación, poniendo en evidencia un dato fundamental para que Lousteau no insistiera con el tema.

Según le contó el economista a los suyos, comenzaba a ser blanco de «jugadas» en su contra que lo apuraban a correrse del puesto que desempeñaba, como la de «la supuesta compra de armas y otras que estaban por empezar», aseguraron participantes de la reunión a este diario.

Ahora una cantidad de sellos electorales se confunden en el armado político de la coalición que gobierna el país. ECO, Unen, Suma +, suenan como porciones del mismo producto aunque los consumidores no lo identifiquen. Pero no es menor: Cambiemos, con ese nombre, debe formarse (en la Capital donde no existe) con los socios originales, de otro modo deben formarse frentes con otros nombres.

Lo que fue ECO en 2015 lo integraron la Coalición Cívica (Carrió), el Partido Socialista, el Partido Socialista Auténtico, la agrupación de Graciela Ocaña y el radicalismo. Ocaña y la Coalición Cívica están más cerca del PRO y así, no estuvieron en el encuentro con Lousteau.

En cambio participó el bloque Suma+ que integran las dos legisladoras propias de Lousteau, la abogada María Inés Gorbea (coronada este año como titular de la bancada) y Natalia Fidel (politóloga que integra los equipos de campaña del economistas desde su primera candidatura) junto a los radicales Hernán Rossi, Juan Nosiglia, Patricia Vischi y Marcelo Guouman. Estuvieron también los socialistas Roy Cortina y Hernán Arce, el titular de la UCR Capital, Yacobitti y entre otros Federico Saravia, presidente del Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires y la auditora porteña Mariela Coletta.

Lousteau anunció allí que hoy regresará a los Estados Unidos para terminar la retirada y regresará poco antes de fin de mes, quizá al mismo tiempo que Macri participe de la cumbre con Trump y comenzará la etapa de definiciones. 

Varios del grupo que anima Lousteau terminan mandato este año y saben que no tendrán chances de intentar renovar si el exfuncionario no es candidato. Creen entonces que tras el regreso definitivo a Buenos Aires restarán unos 45 días para el vencimiento del plazo de inscripción de alianzas electorales y «es tiempo suficiente» para seguir clamándole al PRO que acepte dar internas.

Ambito

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