22 de septiembre de 2020

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Lilita castiga a Foradori, pero le apunta al Coti

Enrique Nosiglia es el verdadero enemigo de Carrió. La enredadera de radicales que libran una sorda batalla en las alfombras recoletas de la diplomacia PRO.

El paso del vicecanciller Carlos Foradori por la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados dejó un sabor amargo dentro del Palacio San Martín. “Fue un circo, bastante aburrido, con frases altisonantes de distintos lados, pero nada más que eso”, relativizó un funcionario de la Cancillería para reflejar la valoración de la comparecencia ante la comisión presidida por la chaqueña Elisa Carrió.

“Lilita quiere la cabeza de dos funcionarios del Gobierno: la de Silvia Majdalani (subdirectora de la Agencia Federal de Inteligencia) y la de Foradori”, asegura un embajador cuyo único destino, invariablemente, ha sido en los pasillos del ministerio de la diplomacia.

La presentación de Foradori fue leída dentro del Gobierno como un gesto de Carrió para proteger a Malcorra, aunque la funcionaria igualmente deberá presentarse ante el Congreso, pero en el Senado. No es lo mismo: la Cámara alta es un terreno donde la ex CEO de Telecom no deberá confrontar con la líder de la Coalición Cívica y socia fundadora de la alianza gobernante.

Pero en torno al vicecanciller evoluciona una dura interna radical. El funcionario es un destacado correligionario de boina blanca que Carrió vincula con el ex empresario y ex ministro del Interior Enrique “Coti” Nosiglia, el poderoso operador del radicalismo que, según dicen en el Palacio San Martín, influye en distintos funcionarios y áreas de ese ministerio, como es el caso del coordinador de Asuntos Estratégicos, Hector Salmoyraghi, uno de los dos funcionarios que están debajo de Malcorra y del jefe de Gabinete, Pedro Raúl Villagra Delgado, que ya ocupó ese cargo durante el gobierno de la Alianza, bajo las órdenes de Adalberto Rodríguez Giavarini.

“Salmoyraghi es un antiguo militante de la Coordinadora y tan cercano a Foradori como al Coti”, confirma un funcionario que comparte color político con los tres apuntados. La lectura es la que también amasa Lilita en silencio, no sólo por su antagonismo con el ministro del Interior de Raúl Alfónsín, sino por el enfoque que promueven sobre Malvinas, que tiene contacto directo con la política de relaciones carnales que impulsó Carlos Menem con su canciller Guido Di Tella.

Uno de los mayores puntos de coincidencia es, precisamente, Foradori, que durante los 90 trabajó en el Grupo de Trabajo del Atlántico Sur, uno de los puntos neurálgicos de la Cancillería para la estrategia “Winnie Pooh”.

Ese antecedente es considerado una mácula por Carrió y, quizás, una de las razones que motivaron la dureza de la chaqueña contra el vicecanciller, principal impulsor de la declaración conjunta que firmaron Susana Malcorra y Alan Duncan, vicecanciller del Foreign Office.

Así como Lilita apunta contra Foradori y, por su intermedio, contra el “Coti”, no dispara contra Villagra Delgado, que durante la tragedia política de la Alianza atemperó la carnalidad del menemismo respecto a Malvinas y trazó una estrategia que ahora Malcorra impulsa para abrir una nueva instancia con Londres, sin perder de vista que los kelpers retomaron su habitual virulencia luego del papelón presidencial en Nueva York, cuando Mauricio Macri dijo que había hablado de soberanía con la primera ministra, Theresa May, y luego fue desmentido por el gobierno británico.

En esa constelación radical, también brilla la estrella de los ex funcionarios del menemismo, como el ex vicecanciller Fernando Petrella, original autor de las relaciones carnales y viejo conocido de Foradori. “La vieja estrategia de sobreactuar a cambio de nada que impulsó el menemismo ha vuelto y hay viejas conexiones con una parte del radicalismo que ahora es gobierno”, confirmó a este diario una fuente diplomática en referencia a otro influyente funcionario de Cambiemos: el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Fulvio Pompeo, discreto antagonista de Malcorra y funcionario de Carlos Ruckauf cuando el ex gobernador bonaerense pasó por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Dentro de ese elenco, evoluciona una definición sobre Malvinas que acostumbra eludir al Congreso y que Carrió habría resuelto impedir, aunque eso implique forzar al gobierno que integra, en votaciones compartidas con las bancadas del Frente para la Victoria y el massismo.

El juego está abierto y fue Foradori el primero en estrenar un escenario donde los ausentes más presentes fueron el incombustible Coti y Malcorra, otra famosa radical que deshoja margaritas mientras aguarda el desenlace final de las elecciones en las Naciones Unidas para elegir al próximo secretario general.

En esa alquimia, la mujer se muestra cada vez más esperanzada, pero el tema Malvinas se posó en el camino de la única potencia que podría utilizar su veto para bajar su candidatura.

Claudio Mardones

La Letra P

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