24 de enero de 2021

«La inflación es mala, pero el estancamiento es peor»

Adolfo Safrán, el titular de la cartera económica sigue atentamente la evolución de la crisis que está viviendo Brasil, inmerso en denuncias de corrupción que tienen su correlato en la economía. Brasil.

“Cuando hay un escenario de perturbación, siempre hay efectos. Hay que ver si es transitoria la crisis. Si es así, no hay de qué preocuparse. El Real por unos días va a ser más barato, pero no tendrá demasiado impacto en la Argentina. Si se extiende en el tiempo, sí puede ser dañino. Pero hay que preocuparse por la política cambiaria en la Argentina. Acá el dólar hasta diciembre no se va a mover. No va a subir demasiado, por los ingresos de dólares a través del blanqueo y la toma de deuda”, explica.

Ese dólar planchado es lo que tiene a mal traer a las economías regionales y mucho más a la misionera, enclavada entre Paraguay y Brasil, donde todo se consigue un poco más barato. Para Safrán, el dólar debería subir por lo menos a 18 pesos, aunque de manera paulatina, para no arrastrar nuevamente un efecto inflacionario.

 – ¿Qué lo preocupa más?

 – La falta de reactivación. La inflación es mala, pero el estancamiento es peor. Con crecimiento se puede sobrellevar la inflación. Con recesión y suba de precios, cae el poder adquisitivo, el consumo y se pierde empleo.

De todos modos, insiste, con inflación se puede convivir. No así con estancamiento y pérdida de empleo. “Entre la hiperinflación, la deflación y el estancamiento, la inflación es el menor de los problemas”, argumenta.

 – En lo personal prefiero más empleo y actividad económica. La pérdida del poder adquisitivo fue de diez puntos en el último año y hoy parte del poder adquisitivo del misionero se recupera con Paraguay. Pero lo ideal sería más empleo y más capacidad de compra local.

Mira algunos datos en su computadora y confirma que pese a que el flujo de personas que cruza diariamente a Paraguay parece agigantarse, la fuga de divisas muestra una merma. La evaluación se hace a través de varios parámetros combinados: salarios, recaudación de Rentas y de la capital misionera.

 – La fuga a Paraguay bajó. De 600 millones mensuales a entre 400 o 450 millones ahora. Pero no es solo dinero de Misiones el que se va, sino de otros puntos del país, que ahora vienen en tours de compra. Pese a las intensas negociaciones con la Nación, hay escasos avances que permitan ilusionarse con que Misiones reciba un tratamiento especial para hacer frente a las asimetrías.

 – Hay pocos avances en el ministerio de Producción en la búsqueda de medidas que permitan recuperar competitividad. Por ahora no hay mayores respuestas.

La lentitud se explica en que el ministerio de Producción no tiene decisiones sobre algunas otras aristas que se vinculan con el ministerio de Economía o el de Finanzas. “Las decisiones deben pasar primero por Hacienda y Jefatura de Gabinete y por eso se demora”, se lamenta Safrán.

Una de las principales demandas es alguna medida para el sector forestoindustrial, uno de los más afectados por la pérdida de competitividad. “Entienden que si se aprueba algo, todas las economías regionales vendrán con planteos similares”, señala.

Misiones hizo oficialmente un pedido de cinco puntos para combatir las asimetrías y la pérdida de competitividad.

El primero es la reducción de IVA al 10,5 por ciento a la producción local que se comercialice en Misiones. De este modo se podría mejorar las ventas locales y al mismo tiempo, retener el dinero que hoy se fuga a otras provincias de las que se importan productos.

El segundo punto es un subsidio a la electricidad para las industrias y los grandes comercios, con el objetivo de mejorar competitividad y sostener el empleo. La propia Provincia aplicó un subsidio al sector industrial y comercial después del segundo tarifazo aplicado por la Nación a las tarifas eléctricas.

En tercera instancia, se propone la reducción de aportes patronales para las empresas radicadas en Misiones y finalmente, que el  ITC diferenciado para los combustibles se extienda a toda la provincia, algo que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, casi dio por descartado.

El ITC fue ratificado para Posadas por seis meses más. “El beneficio mejoró la situación en Posadas, pero no es la solución y menos la única. El efecto fue que mermó la carga en Encarnación y cambió el consumo: Se pasó a las líneas Premium y no generó asimetrías internas”, explica.   

Safrán insiste en que Misiones tiene fortaleza fiscal y económica, lo que le permite sobrellevar mejor la crisis que obligó a otras provincias a tomar deuda. Incluso, para tomar medidas que incentiven el consumo, cuando la Nación está tomando medidas que van en detrimento de las ventas, como la quita de devolución del puntos del IVA por compras con débito y el fin de las cuotas sin interés para las operaciones con tarjetas.  

De hecho, el programa Ahora Misiones, lanzado en conjunto con la Cámara de Comercio y el Banco Macro, acaba de sumar al Nación y el Hipotecario para la compra con tarjetas de crédito con descuentos y bajos intereses en hasta doce cuotas. “Por lo menos la gente compra algo. Antes todo el efectivo se iba por las fronteras”, señala.  

Los datos indican que a través del Ahora Misiones se hicieron ventas por 119 millones en los últimos meses, más que el Ahora 12 y el ahora 18, los programas nacionales.

En paralelo, mientras se espera alguna manito de la Nación, se analizan medidas que permitan sobrellevar la crisis al sector forestal. El Gobierno podría tomar deuda u oficiar de garante para montar una fábrica de viviendas de madera con tecnología alemana. La fábrica se instalaría en el Parque Industrial y sería operada por un conglomerado de empresas que integran la Apicofom. La industria necesita una inversión de 200 millones y permitiría abastecer la demanda del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional y otras provincias.

Aunque no comparte muchas medidas tomadas por la Nación, Safrán se esfuerza en mostrar optimismo. “Misiones es una provincia fuerte en términos económicos y fiscales. Es de mucho trabajo y creatividad. No soy pesimista, aunque no creo que haya una recuperación rápida. Pero Misiones tiene defensas. Obviamente que si la situación persiste, será más complejo”, afirma.

Esa defensa se basa en una política fiscal que se ha mantenido firme en los últimos catorce años. “Se generan recursos propios a los que se suma la coparticipación, aunque ha caído en los últimos meses. Nuestra masa de recursos no está comprometida. Los salarios representan el 55 por ciento de los recursos. Hay margen para poder hacer obras”, enumera.

Además, es una de las pocas provincias que tiene las cuentas en orden y una deuda pública controlada. La deuda está en 2.600 millones de pesos con la Nación, refinanciada a largo plazo y con una tasa anual del 6 por ciento. A la Anses se le deben otros mil millones que estamos pagando por la refinanciación de los bonos Seniors y Juniors, emitidos en 1999 por cien millones de dólares. A eso hay que sumarle los CEMIS y un crédito con el Fondo Fiduciario por 395 millones de pesos para la construcción de obras públicas.  

Pese a la parálisis de todo el año pasado en la obra pública y la caída de los recursos federales, en Misiones se capea el temporal. “Misiones superó auditorías en obra pública y este año los fondos empezaron a llegar con fluidez”, cuenta Safrán.

“La pérdida de empleo –oficialmente son unos ocho mil puestos de trabajo- no es significativa en términos estadísticos. Pudo haber sido peor. Pero Misiones históricamente es una de las provincias más postergadas y con salarios más bajos. Pasa en todo el NEA y NOA”, sostiene.

Safrán también le quita dramatismo a la discusión por la reforma impositiva, que algunos se apuran a dar por cerrada a la brevedad. “En realidad, ni la reforma fiscal ni la de la coparticipación, tienen grandes avances. Hay muchos dichos mediáticos y justamente varios ministros pedimos que bajen decibeles, porque nos obligan a contestar. Insisten con bajar impuestos “distorsivos”. Y para muchas provincias Ingresos Brutos es sostén de su economía”, explica.

“Recién se empezó a analizar la reforma de la coparticipación en la subcomisión. Pero primero debe analizarse la reforma impositiva, porque no podemos hablar de un nuevo método de reparto si después se cambian los impuestos que se tienen que repartir”, considera.

Además de ser un economista, Safrán es un hombre político que no le escapa al debate ni a exponerse como candidato. Por eso, no teme opinar sobre la política económica actual y la anterior. “Falta un aprendizaje político. Los dos extremos son malos. El mal llamado “populismo” apunta a mejorar la distribución del ingreso, más el consumo. Pero a veces se olvida de la infraestructura que hará sostenible la demanda. Los liberales tienen buscan fortalecer la oferta para después acordarse de la demanda y ambos extremos son malos. Pero con demanda, la economía se reactiva y se pueden tomar medidas estructurales de largo plazo”, analiza.

Jorge Argüello

Economis

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