28 de septiembre de 2020

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Intratables animales sueltos, por Hugo Presman

Hablan como si estuvieran en una mesa de café o en una sobremesa después de un asado. Con la misma impunidad verbal reservada a la lejanía de los micrófonos o las cámaras. Es la continuación de Intratables pero sin la superposición de voces o las confrontaciones estruendosas.

Hay homogeneidad de panelistas e invitados. Es un programa de una sola mano: la derecha.

América ha descubierto una fórmula sencilla y económica con un  rating moderadamente exitoso. Aunque viendo y escuchando los que conforman la mesa y en especial algunos invitados, el costo de producción aumenta considerablemente, porque diariamente hay que levantar la pared de la derecha del estudio, presionada por anfitriones e invitados. El conductor Alejandro Fantino, se inició como relator deportivo y luego  transformó  un programa justamente llamado animales sueltos  el que que sumaba chimentos, sexo, mujeres bonitas accesibles, intercalados algunos días con muy buenos reportajes como los realizados a Beatriz Sarlo, José Pablo Feinmann,  Víctor Hugo Morales o Luis Majul. Un Fantino que estudiaba al invitado, leía sus libros y preparaba preguntas incisivas.

Algunos chimentos de los que pueblan actualmente su programa sostienen que aspiraba a ser candidato a gobernador por Santa Fe, su provincia natal, representando al Frente para la Victoria. Sus deseos fueron ignorados y empezó una escalada crítica hacia el kirchnerismo. En otros reportajes  menos incisivos y más ligeros ya  utilizaba sin pudor una mezcla de ignorancia falsa y real. Era para que todos entendieran lo que el reporteado quería decir. La técnica llevada a un extremo terminó siendo una parodia como cuando Elisa Carrió le dijo que la política se reduce a practicar algunos de los 10 mandamientos como no mentir, no matar, no robar. Fantino tomó papel y lápiz y como si hubiera escuchado una primicia mundial inédita, desconocida, y empezó a anotar lo dicho por la chaqueña. El día que recuperó su carácter aguerrido fue, curiosamente o no tanto, cuando entrevistó a Guillermo Moreno.

Este año Animales Sueltos dejó los animales felis catus, mamíferos, carnívoros y domésticos, y conformó una mesa política con otra clase de felinos, también domésticos o domesticados por el poder económico.

En un hábil juego de imaginación, cada uno de  los panelistas es un ministro de un gobierno presidido por Alejandro Fantino. Así Eduardo Feinmann es el Ministro del Interior, seguramente por haber acreditado durante su larga trayectoria una obsesión por un orden sin piquetes ni estudiantes tomando colegios. El Ministro de Economía es Juan Carlos de Pablo, un licenciado entrador y didáctico, enrolado en un liberalismo que lo llevó hace muchos años a admirar a Domingo Cavallo. Autor de  más de cuarenta libros fue economista jefe en la ultra liberal Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) (1965-75),  y Director Nacional de Política Tarifaria y de Importaciones del Ministerio de Economía y Trabajo de la Nación (1969-70), en la dictadura de Juan Carlos Onganía.

El Canciller es Sergio Berensztein, ex director de la consultora Poliarquía, licenciado en Historia y docente universitario, muy vinculado a los sectores empresariales y un propagandista del libre mercado. Como Primer Ministro está Jorge Asís, prolífico escritor, agudo analista político, poseedor de una ironía incisiva e ingeniosa, uno de los últimos defensores del menemismo y de Cavallo, es el que mejor entiende de política en la mesa.

Sus tempranas y algunas certeras denuncias sobre el kirchnerismo, convivieron con un equivocado vaticinio sobre el fin del kirchnerismo, algunos meses antes que Cristina Fernández obtuviera el 54 % de los votos, y una diferencia con relación al segundo de 36 puntos. Se trata de “El kirchnerismo póstumo. El epílogo de la revolución imaginaria”. Para un analista político este error garrafal es un incendio que hirió el superlativo orgullo de Asís. No siguió el sabio consejo de Samuel Goldwyn Mayer el creador de la Metro Goldwyn Mayer quien sugería: “No conviene hacer pronósticos, sobre todo hacia el futuro”

Como una paradoja que la vida suele divertirse en jugar, esas ironías explosivas como las que recurre Asís diariamente, hoy el escritor es el izquierdista de la mesa, un revival de su paso por la izquierda stalinista en las huestes de Victorio  Codovilla.  En los noventa, en una Argentina que había virado radicalmente, Asís le decía a un “progresista” Mariano Grondona  al que se dirigía como profesor, ante la desconfianza del periodista griego: “Mariano, la sociedad ha girado tanto a la derecha, que Ud. ha quedado a la izquierda”. Casi tres décadas después, Grondona, si pudiera, le podría devolver la frase al popularmente conocido como “el turco”.

Otra paradoja es que durante los noventa, Jorge Asis y Jorge Lanata estuvieron en veredas enfrentadas. En el programa de Mariano Grondona, “Hora Clave”, Asis se burlaba de la campera del director de Página 12 que se desconcertaba y actuaba a la defensiva. Éste se vengó en el prólogo del libro “Vale todo” de Romina Manguel y Javier Romero sobre Hadad. Ahí escribió: “Daniel Hadad, Raúl Moneta, Bernardo Neustad, Gerardo Sofovich, Jorge Asís, fueron los Astiz del menemismo: los miembros del grupo de tareas que tuvieron a su cargo el trabajo sucio dentro de los medios”. Otra magia del kirchnerismo: la segunda década del siglo XXI los encontró unidos. Incluso Clarín le levantó la proscripción que pesaba sobre Asís desde que publicó “Diario de La Argentina” y el fundador de Página 12, uno de los primeros y más enconados denunciadores del multimedio terminó contratado por éste en su guerra contra el kirchnerismo donde su papel fue de enorme eficacia.

Hasta parece escucharse de fondo aquella canción de Julio Numhauser, interpretada magistralmente por Mercedes Sosa “Cambia, todo cambia”

El abogado mediático Mauricio D’Alessandro, es un enamorado de las cámaras al punto que parece dormir en diferentes canales donde se pasea por programas de chimentos, espectáculos y política.

No es por cierto una incompatibilidad, sino la receta de los éxitos actuales. En televisión participó en programas como “Abogado de Señoras”, el bizarro “La Corte” y fue panelista de “Bendita”, lo que  le facilitó ser diputado desde el 2011. Milita en el Frente Renovador en el sector de los gurkas de las huestes de Sergio Massa cuyo objetivo táctico es la descalificación pedestre y extrema del kirchnerismo.

A este gabinete conducido por la vocación irrefrenable  de panqueque de Alejandro Fantino,  le sucede una entrevista en la segunda parte del programa, en donde el ex relator deportivo en esta etapa de su carrera, alejada del momento que ganó el premio “ Juana Azurduy” es algo así como el otro yo del reporteado. Toma los argumentos del entrevistado y los potencia.

Entre los invitados a la mesa, aparece seguido el economista José Luis Espert cuyos planteos empalidecen cualquier definición de derecha. No necesita imitador porque ha conseguido el milagro de ser su propia caricatura.

Desde las denuncias de corrupción que expone Fantino con el rigor y entusiasmo  de una elemental ama de casa, tipo Lita Lázzari, se  suma la indignación perenne de Eduardo Feinmann, siempre un valiente a destiempo, cuyo mayor arrojo fue patotear estudiantes secundarios, y ahora reza para que Cristina Fernández sea encarcelada.

Ambos podrían empezar en el tema corrupción con los dueños del canal que los contrata, uno de los cuales es recordado, además de su inteligencia, por la frase “Robo para la corona”.

Otro invitado es Gabriel Levinas, un transeúnte de su antiguo izquierdismo a las huestes de Clarín, ha sido corregido certera e irónicamente por Jorge Asís de sus aseveraciones del “debe ser” republicano con el ser del sistema capitalista. Para encarar el tema de la lucha anticorrupción, la producción del programa no encontró nada más aconsejable que invitar al filósofo gastronómico Luis Barrionuevo, aquél de “tenemos que dejar de robar por dos años”  y a su pareja desde hace muchos años, la diputada golpeadora y ex ministra Graciela Caamaño.

Otros invitados con cierto grado de habitualidad  son el periodista Mariano O´ Barrio, cuyas posiciones son un calco de la línea editorial de La Nación y Daniel Santoro uno de los investigadores del diario Clarín, que puede ser considerado el maestro de los potenciales. Y si este menú de invitados no alcanza para definir al programa, Baby Etchecopar ha integrado la mesa un par de veces y también el actor Alfredo Casero al que la producción debería ponerle un traductor para entender su disperso discurso.

Como invitado paradigmático de los peronistas aceptables aparecen el sciolista Gustavo Marangoni y el ex kirchnerista Diego Bossio. Entre los entrevistados  que intentan pasteurizar al peronismo en una metamorfosis socialdemócrata, con grandes posibilidades de tener éxito ha concurrido Sergio Massa, el mismo al que Asís define como “la franja de Massa”

Todos los días, desde las 23,30 horas hay animales sueltos pastoreando en América. Felinos, mamíferos, carnívoros, derechosos. Una continuación de Intratables pero de buenos modales y sin voces disonantes con  una buena dosis de humor voluntario pero también involuntario.

Hugo Presman

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