Ganamos, ¿verdad?, por La Batalla Cultural

Ya no vamos a pagar la deuda de las distribuidoras con las petroleras en cómodas 24 cuotas de nuestro bolsillo. ¡Triunfo total!  Pero no, no lo griten, no se abracen: no ganamos un carajo. Lo vamos a pagar igual.

En realidad, nos acaban de aplicar una hermosa maniobra de diversión —en el sentido militar de la expresión, que quiere significar “distracción”— para conseguir lo que realmente buscaban: la estatización de la deuda privada.

Sí, porque ahora el Estado se va a hacer cargo del desfasaje que generó una deuda de las empresas distribuidoras (las Metrogas, las BAGSA, las Camuzzi y afines) con las petroleras, que son los gigantes y nunca pierden. Entonces ya no vamos a pagar nosotros, sino el Estado, que es un otario, y todos felices.

Solo que hay un problemita: el Estado no existe sino como una ficción jurídica para representar a otro o a otros. En otras palabras, el Estado es una manera de decir “el fruto del trabajo de todos nosotros, recaudado en forma de impuestos y concentrado en alguna parte”. El Estado no paga nada, lo pagamos nosotros.

Entonces Metrogas, un privado, tiene una deuda con Shell, una corporación, pero Metrogas no la va a pagar. La vas a pagar vos, argentino. Te acaban de socializar la deuda privada. Y eso era lo que ellos querían, no el delirio de prorratear la cosa entre todos los usuarios en cuotas. Eso era “si pasa, pasa”. Como no pasó, van ahora sí con el plan A.

El plan A siempre fue estatizar la deuda privada, pero si lo metían de entrada iban a cosechar el rechazo de la sociedad. Entonces metieron lo de las cuotas, dieron “marcha atrás” con eso y quedamos con la idea que de que les doblamos el brazo.

Así de fácil es manipular a los pueblos. Y la cuenta siempre, pero siempre la pagás vos.

La Batalla Cultural