Alejandro Rúa, abogado "El Poder Judicial está descontrolado"

"Comodoro Py es una experiencia edilicia que fracasó, durante más de veinte años los mismos fiscales y jueces se nutrieron de los servicios de inteligencia. Ya tendría que estar cerrado", afirma Alejandro Rúa, abogado de extensa trayectoria.

En una entrevista con El País Digital, habla de la situación de su defendido Amado Boudou, asegura que Cristina Kirchner "no debe ir presa", cuestiona la figura del arrepentido en la causa de los cuadernos y la compara con lo ocurrido con Telleldin en el caso AMIA y Pontacuarto con las coimas en el Senado. Además, lanza una dura advertencia: "El Poder Judicial está descontrolado".

-  La causa de los cuadernos: ¿qué opinión te merece?

- Este proceso que se inició en principio con la aparición de unos cuadernos, después parece que eran la fotocopia de unos cuadernos, es un proceso muy interesante, muy inquietante. Lo que se ve mediáticamente es un inicio de un trámite e inmediatamente, seguramente con motivo de las detenciones y la manipulación extorsiva de la utilización de la prisión preventiva, una docena de personas que a foja uno ya aceptan la condena final.

Esto es un hecho novedoso para nuestra práctica. Y genera todo los días información sobre dichos de  presuntos arrepentidos, que habrían acordado con el fiscal alguna colaboración y eso deriva en la continuación de otra persona que es señalada o entra en riesgo y entonces es llevada a tribunales, y se entrega o es detenida. Así van generando información sobre dichos de personas, no abunda, o por lo menos no se difunde, más que versiones de personas que dicen haber participado en algún episodio de los que están reseñados en el cuaderno.

- ¿Notas cierta discrecionalidad en las detenciones que hubo hasta el momento?

- Antes de que se difundieran públicamente la existencia de los cuadernos y se ordenaran detenciones, los investigadores tuvieron esa información mucho tiempo. Incluso dicen que el  Poder Ejecutivo también compartía esa misma información. Entonces, la discreción con la que se detienen algunas personas y otras no, algunas aparecen inmediatamente declarando voluntariamente su situación a primera hora del día y se van caminando a su casa, prefigura sospechas a que haya habido acomodamientos a esa lista. Inclusive acomodamientos que pueden ser de intención del investigador.

Es decir, generar determinadas declaraciones que probablemente produzcan inmediatamente una respuesta positiva a los deseos del investigador porque, de esa manera, si el primer día tengo ya tres empresarios que han confesado, la situación de aquellos que todavía no lo hicieron se hace más inquietante. Esa puede ser una estrategia que no es producto del azar.

- ¿Qué opinás sobre la figura del arrepentido? 

- Esas experiencias de arrepentimientos y de negociaciones de las agencias de gobierno con alguna persona sospechada de haber cometido algún delito a los efectos de direccionar hacia un determinado lugar la investigación no son prácticas novedosas en nuestro país. Son olas que ya han venido, no con la difusión que tienen y el resultado que hoy aparentemente están teniendo, pero por ejemplo nosotros en la década del 90 tuvimos un arrepentido que fue Telleldin en el caso de AMIA primero.

Esa experiencia y luego de la de Pontacuarto en el caso de las coimas en el Senado en el 2000 fueron presentadas a la sociedad como soluciones porque señalaban determinada situación de cómo habría sido el delito. Pero luego cuando esas causas llegaron a juicio, fueron anuladas por el tribunal por la falsedad de esas confesiones, señalando que quienes se presentaron como presuntos arrepentidos eran "embaucadores que habían afectado la vida de muchas personas".

Esas experiencias no deberían dejar de ser atendidas en nuestra tradición judicial porque siempre, como está sucediendo ahora, cuando comienzan las declaraciones parece que el que confiesa nos aporta la verdad, y eso es por un lado la mejor definición de la derrota de los investigadores.

Esto es fiscales y jueces que hace veinte años que ejercen y todo esto que parece que ha pasado, pasó delante de sus narices, y si no viene un señor que le trae una bitácora de todo lo que escribió y no vienen aquellos que aparecen involucrados y con amenaza de detención inmediata y aceptan la confesión de actividades que hasta el momento no reconocían, muestran que la tarea del investigador ha sido muy útil.

Por otro lado, ni bien están pasando, parece que dan una respuesta positiva. Ahora también Telleldin cuando sucedían los hechos parecía que iba a dar la solución del caso y se le dio beneficios y se le pagó un dinero por lo que aportaba, lo mismo con Pontacuarto.

Recién años después cuando esto se debata en un juicio, veremos si esto que ahora parece que es la verdad, será realmente la verdad. Estas prácticas de arrepentimiento y delación con la persona que aparentemente se ve involucrada en un delito y teniendo en cuenta que quien negocia es la agencia gubernamental también genera mucha sospecha de la manipulación de esa negociación. La práctica en nuestro país ha sido desgraciada.

Hoy mismo, si uno corta la película puede ser evaluada como muy beneficiosa, porque tenemos un montón de personas detenidas, averiguamos toda la verdad, resolvimos el caso. Pero este mismo corte es ficticio porque podría haber sido cortado así el episodio de Telleldin y de Pontocuarto cuando empezó, pero si uno espera todo el desarrollo de la película, veremos si estas prácticas son efectivamente una herramienta apropiada para que nuestra sociedad defina cómo hace justicia o si es una vez más, como ha pasado reiteradas veces, una utilización espuria con fines de persecución que plantea una solución falsa a cuestiones que deberían haber sido investigadas. 

- ¿Hay similitudes con el Mani Pulite o el Lava Jato?

- Me parece que es lo que es común son los deseos de la sociedad en procurar algo distinto que la impunidad, en general en la sociedad. Estos procesos se montan en situaciones que se presentan como negociaciones de la corrupción y que parece que generan una demanda de la sociedad para que algo se haga al respecto.

La dificultad es si estos son elementos o procesos que se hacen en procura de saneamiento de esos hechos que la sociedad demanda o son utilizados para montar sobre la expectativa social una persecución. Ya por lo pronto que la investigación este en manos de jueces tan cuestionados presupone algunos vicios que pueden suceder, pero es difícil que cuando la operación judicial está en despliegue y está avanzando “exitosamente”, que esos vicios sean atendidos.

Después veremos cómo sucede finalmente. El caso AMIA demuestra lo mismo, la actividad del juez Galeano fue mostrada casi como un ejemplo de lo que había que hacer y durante muchos años él fue recusado, señalado y cuestionado por las partes del caso. Y periódicamente durante diez años que tuvo la causa fue respaldado por sus superiores. Hasta que en un momento, por lo mismo que se lo cuestionaba desde el primer día, terminó siendo apartado y todo fue nulo desde el primer momento que se lo criticaba, pero muchas veces la crítica no tiene espacio hasta que en un momento se vuelve insostenible.

Hoy estamos en un momento en el que parece que la actividad del juez Bonadio no encuentra crítica y la crítica no encuentra respaldo. Pasó también en los casos de trascendencia que hablábamos antes.

- ¿Qué papel tiene EE. UU. en la lucha contra la corrupción en América Latina?

- Tengo claro que la campaña del macrismo se ha asentado mucho en el accionar judicial de un grupo de jueces en nuestro país y que eso está, si se quiere, respaldado por el actual embajador, quien ha hablado de la justicia como no ha hablado de otros ámbitos. Parece que apoyan esta herramienta y este modo de funcionamiento.

- ¿Puede haber saneamiento institucional a cargo de Comodoro Py?

- Comodoro Py ha desplegado en los últimos años un modo de proceder distante de la justicia. Tiene que ver con manipulación, con ordenamiento espurios de expediente para que queden en manos de un juez y no de otros, con lo que han llamado de una manera nazi la “desratización” del edificio poniendo con ese mote a aquellos que no estaban dispuestos a llevar adelante estas prácticas. Claramente tiene que haber un proceso de saneamiento que para mí ni siquiera es posible ya.

Yo participo de una idea más dramática o aséptica si se quiere, yo creo que ese edificio es una experiencia edilicia que fracasó y tendría que ser cerrado. En ese edificio se concentran desde hace más de veinte años todas las instancias de la justicia federal y ese edificio fue creciendo con las mismas personas, todo ese proceso nutrido por los servicios de inteligencia. Desde lo que yo veo, es una experiencia edilicia que tendría que ser revisada. 

- Conociste a Stiuso. ¿Qué opinas de él?

- Tuve relación hasta el año 2006, una relación de cuatro o cinco años en esa época. Después no recuerdo haberlo visto, tal vez lo vi en algún pasillo de Comodoro Py, pero no lo recuerdo realmente. A mí siempre me pareció una persona muy idónea en el manejo de la información y como muy concreto y muy claro. Dominaba la información y dominaba la actividad de la inteligencia con mucha soltura.

- ¿Qué relación tiene el Gobierno con el Poder Judicial?

- Ha podido desplazar jueces que le resultaban incómodos con mucha facilidad por su mayoría en los consejos y por su política de difusión. Pero a la vez me parece que no tiene un dominio de la escena judicial, que la escena judicial sobre todo la de Comodoro Py tiene vida propia. Esto el Gobierno me parece que no maneja, puede montarse sobre determinadas situaciones que le resultan beneficiosas sobre todo cuando avanzan contra sus opositores políticos.

Pero me parece que el poder judicial también puede llevarse puesto al macrismo como pretende llevarse puesto al kirchnerismo, está descontrolado. Y eso es una cuestión que para el funcionamiento de una sociedad democrática tiene que ser atendida, la necesidad de que los poderes tengan control y que no aparezcan sin control. Hoy lo que me parece que el Gobierno pueda frenar el despliegue descontrolado de un poder arbitrario como se ejerce al interior de Comodoro Py.

- ¿Cristina puede ir presa?

- Elementos no hay porque para meter presa a una persona tiene que estar condenada y con una condena firme. Salvo que uno sostenga que hay alguna cuestión que se vincula con la obstaculización a la justicia o que no se presenta cuando se lo requieren. Entonces, no hay elementos porque la actual senadora estuvo dos años sin ningún fuero y la justicia pudo avanzar todo lo que quiso y ella se presenta cada vez que la convocan, o sea, nada sostiene que tenga que ir presa. Tampoco hubo un juicio o una condena que en todo caso tiene que estar firme. Cristina no obstaculizó la justicia ni cuando no tenía fueros ni ahora.

- ¿Cuáles son las causas que afronta Boudou?

- El caso de Ciccone tiene que ver con la acusación y ahora de la condena de que él habría recibido una coima, si se quiere, que era la cesión del 70 por ciento de las acciones de la empresa a cambio de generar algunas acciones de áreas de gobierno que permitieran a la empresa seguir en la actividad porque estaba casi quebrada. Esa situación demanda determinados requisitos típicos que no se dan en el caso; por ejemplo, no está probado que él haya recibido esa situación, a punto tal que hubo disidencia al interior del tribunal, dos jueces fallaron en contra y una jueza tuvo una posición distinta. Lo que quiero decir es que al final del caso es que no se probó qué es lo que había pasado y qué hizo él, fueron descartándose cada una de las hipótesis de la acusación.

Las otras causas se vinculan a episodios casi ridículos, un juicio por un 08 del año 90 o que viajó en tal episodio cuando era vicepresidente. Episodios que solo se entienden que estén judicializados en la necesidad de una persecución.

Con todo esto quiero decir que los elementos de que determinada situación resulta sospechosa o que determinadas relaciones generan una noticia periodística o la apertura de una investigación, concluido el proceso o terminado el juicio, tienen que llegar a una certeza de que los hechos ocurrieron de determinada manera. Todas estas situaciones que generan en un inicio sospechas y que merecen ser investigadas no se toleran al final del caso. Desde mi posición no hay pruebas que tienen que ver con esto, no sé si había pruebas para empezar, para procesarlo, lo que yo digo que en el final del juicio no hay pruebas para condenarlo. Encima se dispone una detención absolutamente arbitraria e ilegítima.

Martín Astarita

EL PAIS DIGITAL