Historias más allá del guardapolvo blanco, por Andrea Telez

Historias de vida, historias que golpean, historias de abandono. Ella a sus catorce años maquillándose y jugando a ser mujer de a ratos y pidiendo que la abraces o una golosina porque le robaron la infancia.

El con once años peleándole a la enfermedad con una madre que la ves y sentís que merece un monumento.

El y sus tres meses de vida sin entender mucho, solo necesitando que lo alces y lo calmes porque nunca sintió el calor de los brazos de tu mamá.

A veces el mejor remedio que podemos recetar es un poquito de amor.

Y lo mejor de tu guardia no fue el caso científico interesante sino esa sonrisa, ese abrazo, y ese darse cuenta de cuanto tenemos cuando llegamos a nuesta casa.

A veces me preguntan porque me gusta la guardia y amo el hospital, y es porque es una enseñanza continua, una motivación permanente para ser mejor médica pero sobre todo mejor persona.

Andrea Telez