1 de December de 2021

Gabriel Katopodis «Profundizamos el plan de obras sin mirar partidos políticos y garantizando calidad de vida»

El ministro de Obra Pública de la Nación dialogo con Revista Zoom sobre el plan de 1500 obras que se desarrolla hoy en nuestro país luego de las 250 heredadas de la gestión macrista. Además, se mostró como interlocutor con el territorio y con todos los hombres y mujeres que gestionan en la Argentina.

Fue uno de los valorados desde el minuto cero en el conurbano bonaerense por el ex presidente Néstor Kirchner. En el 2011 le ganó al ex intendente de San Martín, Ricardo Ivoskus, «caminando los barrios con su equipo y las boletas en la mano» como recuerdan algunos vecinos de los barrios vulnerados de ese distrito aun hoy.

Como intendente una de sus obsesiones fueron mejorar la conectividad del distrito del primer cordón norte de la provincia de Buenos Aires y también se observaba en ese momento el buen dialogo que mantenía con los jefes comunales vecinos de espacios políticos, hoy opositores. También fue uno de los intendentes que se puso al hombro durante el macrismo los reclamos por los tarifazos teniendo en cuenta que San Martín es uno de los principales distritos productores del país.

Con ese bagaje llegó en diciembre del 2019 al ministerio con más recursos del gabinete nacional, que además cuenta con una marcada historia «simbólica» para las gestiones peronistas/nacionales y populares.

 – Cuando comenzaste la gestión había 250 obras en curso muchas frenadas, hoy hay 1500 ¿Qué expectativas hay para la reactivación económica a partir de ese plan de 1500 obras?

– Cuando llegamos había 250 obras, de las cuales el 70 por ciento estaban paradas y hoy estamos ya en 1500. La verdad es que venimos abriendo frentes de obras todos los días, todas las semanas; desde rotondas, rutas, obras hídricas, de agua, de cloaca y de pavimento; obras tanto grandes, como medianas y pequeñas.

Obras grandes, como lo son la autopista siete y la ocho, la Presidente Perón en la Provincia de Buenos Aires o la de Termas de Rio Hondo en San Miguel de Tucumán. Pero también hemos hecho pavimentos y Centros de Salud. En general venimos a buen ritmo, en todo el país, de manera federal y con todos los intendentes.

 – Se habló mucho del tándem entre el Ministerio de Economía con Martin Guzmán, pudiendo hacer diferentes reservas para destinar a la obra pública. Que expectativa hay con respecto a la reactivación económica en este momento no solo de crisis sanitaria, sino económica.

– Si, en realidad el marco es la decisión del presidente en el presupuesto del año 2021, es decir del año pasado para este. Se duplicaron los recursos en Obra Pública, pasamos del 1.1% del PBI en Obra Pública (el que dejo Macri) a 2.2% este año. El objetivo es poder ir aumentando ese nivel de inversión y que nos permita volver a los niveles más altos, como los que tuvimos en el año 2014 y 2015, donde estuvimos en el 2.7%. Cristina dejo la Obra Publica en el 2.7& del PBI, no hay duda de que esa fue y es una decisión política, la de poner esa cantidad de plata en viviendas, en rutas, en caminos, en vez de ponerla en el pago de intereses de la deuda.

Esto no solo tiene que ver con cuestiones ideológicas, los pensamientos políticos y el proyecto de país, sino además como pensamos que se puede mover la economía en un contexto de crisis como esta. Lo que mueve a la economía es la presencia del Estado y en este caso es la Obra Pública, la cual además genera un síntoma y un signo más objetivo, más anímico, lleno de expectativas. Cuando la obra pública se pone en marcha en un Municipio, Ciudad o Provincia, es una señal de recuperación.

En cambio, cuando no hay obra pública a diez manzanas a la redonda de tu casa, es porque la cosa está pinchada, está mal. Me parece que esto es lo que tenemos que empezar a transmitir en este tránsito, donde vamos pasando la pandemia, estamos terminando esta segunda ola de la, terminando es un decir ¿no? Es que con vacuna y con cuidado, podemos al mismo tiempo generar esperanza y un horizonte de futuro para la Argentina mucho más vinculado a como generamos laburo y como ponemos en marcha la economía.

 – ¿Qué tiempos son lo que generalmente lleva esta inversión a que se sienta en la movilidad económica de las localidades y las provincias? ¿Qué tiempo se especula o qué análisis se haces desde el Ministerio?

– Actualmente, el sector de la construcción está realmente con niveles de actividad y recuperación muy importantes. Estamos en más de 350 mil puestos de trabajo, cuando hasta hace un año estábamos debajo de 200 mil. Venimos recuperando niveles de ocupación y de actividad; se vienen aumentado sostenidamente todos los niveles de despacho, de insumo, de cemento, de hormigón, de chapa y de hierro.

El tema es que todo esto también tiene que ser acompañado por el resto de la actividad económica y el resto de los sectores. Lo que tiene la construcción es que mueve la economía local y mueve una cadena vinculada a la construcción, a todos esos sectores asociados, los cuales son bien importantes ya que generan un puesto de trabajo directo y dos puestos de manera indirecta. Estos últimos tienen que ver con el corralón, el camión, el flete, con las apreturas, el movimiento del suelo y con todo lo que se mueve cuando el Estado decide construir una escuela, un hospital o hacer una ruta.

 – En ese sentido, con los formadores de precios y los cruces que hubo el año pasado… Pienso en Loma Negra. En quienes a veces, siguiendo la especulación económica, condicionan precios. ¿Cómo está el vínculo entre el Ministerio y esos sectores de la construcción?

– Nosotros venimos teniendo reuniones con la secretaria de Comercio, particularmente con Paula Español, y con la Cámara de la Construcción. En ellas, por un lado, venimos revisando los niveles de abastecimiento y de disponibilidad de insumos, por el otro vamos analizando los precios. La verdad, es que tuvimos distintas situaciones. Con la reactivación en octubre y noviembre del año pasado, cuando luego de la primera ola logramos abrir un poco la actividad económica, me parece que se dieron varios factores que generaron un cuello botella; en parte, por la brusca recuperación, de la noche a la mañana tuvimos una cantidad de fabricantes produciendo y una gran demanda.

Por otra parte, por algún coletazo que tuvimos a partir de los vaivenes con el tipo de cambio en el segundo semestre del año pasado. Un gran factor también fueron las actitudes especulativas y abusivas de algunos sectores, los cuales claramente no tenían ningún motivo justificado para desabastecer o para incrementar los precios de la manera absolutamente abusiva y exagerada que hicieron. Ahí nos pusimos a laburar y pudimos ir normalizándolo.

Pero bueno, es una mesa de trabajo en la que vamos convocando y citando a los fabricantes, donde vamos revisando sector por sector y fabricante por fabricante, analizando la manera en la que podamos garantizar abastecimiento por un lado y precio justo por el otro. Cada obra que sea parada porque no hay materiales o cada obra que hay que reactualizar precios ya que los fabricantes los aumenta, son menos recursos para otras obras o lo que significa una demora para construir hospitales. Por lo tanto, ciertamente que vamos a estar muy encima y en donde nosotros veamos actitudes no justificadas o abusivas, vamos a trabajar con la secretaria de Comercio para que realmente se pueda garantizar y aplicar la ley que corresponda.

 – Si tuviésemos que definir algunos ejes específicos ¿Dónde está puesto hoy el foco por parte del Ministerio de Obra Pública, respecto a lo que necesita el país para su desarrollo? ¿Cuáles son los ejes de las obras en cuestión?

– Básicamente, tenemos tres ejes. Uno de ellos tiene que ver con las rutas. Son más de casi 400 rutas que estamos ejecutando, las cuales forman parte de esas 1500 obras que les menciones. Las rutas unen a la Argentina, conectan la producción con los puertos, integran localidades y son fundamentales, sean rutas, autopistas o caminos rurales. Es una tarea enorme para seguir haciendo.

Un segundo eje sería todo lo que tiene que ver con el agua y el saneamiento. 7 millones de argentinos no tienen agua, 20 millones de argentinos no tienen cloacas. No hay duda, ahí hay una tarea enorme para achicar brechas, hay una urgencia para garantizar que podamos responder a esa situación, la cual es absolutamente desigual en la Argentina. El objetivo es avanzar sostenidamente en el acceso igualitario de bienes y servicios. El agua y la cloaca tiene que llegar a cada rincón de la Argentina.

El tercer eje tiene que ver con la infraestructura del cuidado. Nosotros generamos una línea con la Obra Pública y la inversión puesta en el cuidado, formada por tres componentes. El primero de estos son los hospitales, ya hicimos 270 obras en este año y medio, en las cuales, en este marco de emergencia ya sumamos 1500 camas de terapia intensiva y terapia intermedia al sistema público de salud. Son obras que van desde hospitales carcelarios, hospitales modulares y focalizadas en las ampliaciones de terapia.

El segundo componente del cuidado son los Jardines. Estamos construyendo los primeros 300 de 900 que queremos hacer antes de cerrar estos cuatro años de mandato, son jardines para el cuidado desde los 45 días hasta los 4 años, en los lugares más pobres de la Argentina. Lo tercero tiene que ver con los Centro Integrales para la Mujer, los cuales es un componente que llevamos adelante con Elizabeth Gómez Alcorta, la idea es desarrollarlos en cada Provincia para promover y acompañar todo lo que tiene que ver con la igualdad y equidad de género. En estos tres componentes, nosotros tenemos puesto el esfuerzo y la prioridad del cuidado.

Todo esto tiene un sentido, el cual es generar empleo, movilizar la infraestructura productiva y tener la obra pública como gran distribuidor social, que repare y salde deudas. Hay que equilibrar una cancha que históricamente en este país ha sido desigual. En ese sentido, tenemos que tener un fuerte carácter para redistribuir bienes, servicios e infraestructura, además de achicar las brechas.

 – Obviamente todos en el mundo de la política y la vida real, saben que al ministerio tuyo se le dice el “Ministerio de la Buena Noticia”. Además de ser esto cierto, ¿tiene que ver con el nivel de cuadro político que perciben de vos? ¿tiene que ver con el trato personal que llevas vos con gobernadores, intendentes y cualquiera que ejecute esa política?

Bueno supongo que tiene que ver con esta doble condición de asumir la responsabilidad de la gestión en este Ministerio tan importante en la historia del país, pero sobre todo en la historia del peronismo. Siempre fue una herramienta central, desde los planes Quinquenales hasta en cada momento que al peronismo le toco gobernar. Yo vengo de la gestión, de administrar una ciudad, como lo es San Martin, durante ocho años.

Esta doble condición es esta responsabilidad combinada con la política, la militancia, la participación en este proyecto, y las relaciones que mantengo con Alberto, Cristina y los gobernadores. Las dos cosas, por un lado, me permiten tener una cabeza práctica y por otro, tener un vínculo bastante allanado y a partir de eso poder construir esas agendas, para así poder reconstruir confianza con muchos actores de la política, además de poner en marcha este ministerio. Es clave haber convocado a un equipo que está marcado fuertemente por intendentes, como lo son Gustavo Arrieta, Martin Gil, el intendente con licencia de Villa María en obra pública, Enrique Cresto, intendente con licencia de Concordia en Elenosa, Néstor Álvarez, subadministrador en Elenosa. Bueno somos intendentes y eso nos da una experiencia en la gestión que tenemos que aprovechar bien, en el sentido de entender cómo se mueven estas estructuras y como garantizamos que realmente las decisiones y programas que vamos llevando adelante, ganen capilaridad y territorialidad, así afirmándose en acuerdos con los Gobernadores e Intendentes.

 – Obviamente este es un Ministerio Nacional, lo que significa que tiene que relacionarse con los Gobernadores que no son del Frente de Todos. ¿Cómo es tu relación con ellos?

– Es buena. Yo vengo hablando con todos los gobernadores y venimos llevando una agenda de obra pública en todas las provincias junto a todos los intendentes. Ha sido una premisa desde el primer día trabajar en todo el territorio. Por supuesto que lo hacemos sin distinción política, entendiendo que estos gobernadores e intendentes fueron elegidos y legitimados por sus localidades y sus vecinos. Ahora es momento de poner en marcha la obra pública y garantizar que estos proyectos se concreten, además de terminar muchas obras que estaban empezadas, eso es muy importante. Hay que terminar la historia de muchísimas obras que se empezaron hace 15 o 20 años y nunca se terminaron, mismo por los propios vaivenes de la economía de nuestro país o porque se empezó en un gobierno de distinto signo político. Sin importar estos distintos motivos, hay que terminar estas obras que todos conocemos, las cuales se frenan y se vuelven a arrancar para volver a ser detenidas. Definitivamente tenemos que terminarlas y es uno de nuestros objetivos muy claros.

 – Entrando ya en la política concreta y sobre todo en Buenos Aires, ¿Cómo viene el armado político y el diseño de lo que va ser el Frente de Todos en el corte de lista que sucede dentro de 45 días, ya que en septiembre tenemos las Paso y en noviembre las Generales? Entendiendo que hay una mesa donde vos estas participando, la cual es llamada la “mesa de los lunes”, ¿Cómo viene ese diseño? ¿Qué perspectiva le ves?

– Me parece que hay un convencimiento sobre que el Frente de Todos es una marca y un lugar que tenemos que revitalizar. Es un Frente que tenemos que volver a poner en mayúscula, al estar conformado por distintos sectores, la cohesión política y la posibilidad de generar una estrategia o propuesta unificada e integrada, va ser una señal muy clara. También no hay que perder de vista, este es el gobierno del Cuidado, el cual cuido a la gente cuando el anterior no los protegió.

Los cuidamos en la pandemia, con la vacuna y con los hospitales modulares, pero también la cuidamos y vamos a seguir haciéndolo, con el bolsillo, con la reforma del impuesto a la ganancia, con la reforma de la deuda del monotributo, con la tarjeta alimentar, con el congelamiento de las tarifas y fundamentalmente, construyendo una idea de cómo sigue la argentina para adelante, así recuperando un horizonte de esperanza y de cómo vamos a ir reconstruyendo el país y la vida de cada uno, a partir de la salida de esta pandemia. Lo último que me gustaría agregar es sobre la Provincia de Buenos Aires, la cual es sin duda uno de los lugares donde nos jugamos mucha de nuestra suerte, ya sea por la cantidad de votos, la fuerza del Frente de Todos y por haber sido el conurbano bonaerense el área donde Alberto saco casi un millón y medio de votos de diferencia en el año 2019, pertenecientes a la primera y tercera sección electoral.

Esto también tiene que ver con el daño que ocasiono Macri en el conurbano. Con el dolor que sigue vigente, las marcas que no se borraron ni cicatrizaron. Esto tiene que servir para pensar en un proceso electoral, donde no vamos a buscar que nos “premien”, pero si vamos a buscar el voto de la gente como confianza y apoyo para salir de esta crisis.

 – Existe la Cámpora, existe el massimo… ¿Existe el Albertismo?

– No, no, lo que hay son distintos sectores que se expresan en un gran frente y una gran coalición. La unidad de esta es gestionada por Alberto Fernández y no hay dudas que fueron los matices y las diferencias las que nos permitieron ganar, las que nos permiten seguir gobernando.

Fue la unidad con todos esos matices, la que nos permitió gestionar las vacunas en China y Rusia y la que nos permitió sancionar la ley del aporte extraordinario. Fue ese Frente de Todos que sanciono la reforma al Impuesto de la Ganancia y aplico el IFE y el ATP, en el peor momento de la pandemia. Se construyeron hospitales y nos estamos haciendo cargo de la peor tragedia, emergencia y crisis que ha tenido la Argentina en toda su historia.

Todas las decisiones se van a tomar en la misma dinámica que exige esa coalición. En las diferencias, el Frente es un activo, no una debilidad. Junto a dos dirigentes muy importantes, que tienen mucha personalidad, los cuales son Alberto y Cristina, combinados con algo muy importante, que es que todos los dirigentes estamos de acuerdo; los que tienen diferencias internas actualmente, son ellos. Nosotros tenemos que aparecer muy consolidados, contándoles a los argentinos cómo va ser nuestro país una vez que salgamos de la pandemia.

 – ¿Cómo lo ves para noviembre la primera sección electoral de la cual sos parte? Teniendo en cuenta la preparación, ya que es una sección un tanto complicada para el peronismo.

– Si, pero es una sección que se viene trabajando. Nuestros intendentes están muy bien, fuimos recuperando municipios. Por supuesto que es una sección, al igual que todo el conurbano y los grandes conglomerados, que nos votó en el 2019 porque durante 4 años les dolió el bolsillo. Ahí tenemos una prioridad, ese debe ser nuestro gran eje y nuestro gran desafío, es decir cómo vamos recuperando, pelándole y mejorándole el salario todos los días.

Ahora, el desafío no es que los planes sociales le ganen a la inflación, esa no es la promesa del peronismo. La promesa es que la gente tenga laburo y que sean los salarios los que le ganen a la inflación.

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