29 de septiembre de 2020

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Facebook nunca ha sido “neutral” en el “Sur Global”

¿Por qué todas las preocupaciones recientes en los EE.UU. respecto a la falta de transparencia y rendición de cuentas de Facebook se olvidan milagrosamente cuando hablamos de Free Basics?

 

Todo comenzó cuando Gizmodo publicó entrevistas anónimas con contratistas de Facebook quienes contaron que, en esa pequeña sección llamada “Trending Topic”, el algoritmo no era “neutral”, en tanto los resultados reflejaban el toque humano hecho por los editores. Esas revelaciones dispararon en Estados Unidos una discusión con varios aspectos interesantes, no obstante ha habido cierto silencio en cómo un algoritmo parcial puede afectar la discusión en el “Sur Global”, especialmente en el controversial contexto de Free Basics.

La discusión en Estados Unidos

Uno de los aspectos más interesantes de la discusión es si Facebook es o no una organización de noticias. Para Scott Nover, por ejemplo, “Facebook tiene 1650 millones de usuarios, cerca de un quinto de la población mundial. Si alguna vez existió un portero en los medios de comunicación, quizás Facebook está viviendo ese sueño” (traducción propia).

Sin duda, ya sea por su escala de usuarios y/o por su relevancia como un modelo de negocio en internet, Facebook tiene un creciente rol en controlar el acceso de las noticias en el mundo (la historia detrás de esta sección es elocuente). De hecho, antes que esta última polémica estallara, algunas investigaciones relevantes ya estaban recavando antecedentes de cómo Facebook podría dar forma a elecciones políticas.

Este nivel de responsabilidad está levantando serias preocupaciones en Estados Unidos, tales como si Facebook debise ser tratado como un medio de comunicación masivo o solo como una empresa de tecnología, y cuál es el nivel de transparencia y rendición de cuentas que el público merece sobre las decisiones editoriales de la empresa.

Relacionado con esto, algunos argumentos se han enfocado en la falsa idea de la neutralidad en el algoritmo de Facebook y que la empresa ha cultivado de manera de preservar su modelo de negocio. Como Zaynep Tufekci dijo: “Si Google te muestra estos 11 resultados en vez de esos 11, o si un algoritmo para las contrataciones pone el CV de esta persona en el tope del registro y no aquel otro, ¿quién en definitiva dice qué es correcto y qué no lo es? Sin leyes de la naturaleza para anclar resultados, los algoritmos usados en tan subjetivo proceso de decisión no pueden ser nunca verdaderamente neutrales, objetivos o científicos” (traducción propia).

Todas estas preocupaciones sobre las decisiones editoriales y del algoritmo hechas por Facebook, determinan con precisión el papel jugado por la compañía en el acceso de la información y la libertad expresión de la gente. Como la Directora de Asuntos Globlaes de Human Rights Watch, Eileen Dunahoe, tuiteó refiriéndose a esta noticia:

¿Cómo afecta esta discusión al “Sur Global”?

En el contexto de la neutralidad de la red, uno de los argumentos más repetidos en favor de servicios como Free Basics en el “Sur Global” es que Facebook es una plataforma que permite la libertad de expresión: bajo esa lógica, prohibir el acceso a este servicio es, de cierta forma, negar el acceso de las personas pobres a una de las más grandes plataformas de derechos como la libertad de expresión. Después de las reciente discusión en Estados Unidos, ¿podemos repetir responsablemente esa afirmación?

Pero mientras en el Norte parecen estar un poco sorprendidos con las última polémica de Facebook, la evidencia que tanto el algoritmo de Facebook como sus decisiones editoriales no son neutrales, no es novedad en el Sur.

Hace poco, en diciembre del 2015, en medio de una discusión sobre servicios de zero-rating y su efecto en la neutralidad de la red (y el futuro en el país de Free Basics), activistas indios denunciaron barreras impuestas por la empresa sobre la campaña opositora de Free Basics, Save The Internet, junto con otras acusaciones relacionadas con sus decisiones editoriales: en la campaña hecha por la compañía a favor de Free Basics, Facebook empujó una notificación a sus usuarios en India pidiéndoles enviar un correo electrónico automático a la Telecom Regulatory Authority Of India -la agencia que decidiría el destino de Free Basics en el país- y además, “acidentalmente”, también pidieron a ususarios fuera de la India respaldar esta iniciativa.

Haciendo referencia a este hecho, así como al poder de las compañías tecnológicas, Evgeny Morozov escribió: “podríamos estar presenciando el nacimiento de una nueva, potente y altamente descentralizada aproximación al lobby, donde los ciudadanos se fusionan con los algoritmos para neutralizar cualquier amenaza a[l] culto [de Silicon Valley]” (traducción propia). Inspirada por estos hechos, escribí:

[…] el asunto se hace especialmente peligroso cuando ese algoritmo -poco transparente y con posibilidades de ser políticamente manipulado- es parte de las pocas plataformas a las que una persona puede acceder a través de servicios zero-rating como Free Basics. Cabe preguntarse entonces si es válido el argumento de que los servicios zero-rating son, en cualquier condición, habilitadores de derechos como la libertad de expresión de las personas. Se olvida muchas veces que estos se tratan de servicios muy específicos de corporaciones privadas con poder total sobre su código.

Así que cuando Zuckerberg dice que él quiere ayudar al próximo billón de personas que no están conectadas en internet a través de Free Basics, todas las recientes preocupaciones en Estados Unidos sobre su falta de rendición de cuentas y transparencia no pueden ser milagrosamente olvidadas. Especialmente si tomamos en cuenta el reporte lanzado el pasado mayo del reportero especial de libertad de expresión de la ONU, David Kaye, en el cual hay dos recomendaciones directamente relacionadas con las actividades de Facebook en el “Sur Global”:

· Las entidades privadas deben garantizar la mayor transparencia posible en sus políticas, normas y acciones que impliquen a la libertad de expresión y otros derechos fundamentales.

· Las entidades privadas también deberían incluir compromisos con la libertad de expresión en la formulación de políticas internas, ingeniería de productos, desarrollo de negocios, formación del personal y otros procesos internos pertinentes.

Pero un contexto político y económico realista, una pregunta justa que se debe formular es cuál país del tercer mundo tiene le poder de desafiar a Facebook y demandar rendición de cuentas y transparencia en sus decisiones editoriales (hechas por algoritmos y/o por humanos). Esto es especialmente preocupante cuando este tipo de empresas de Silicon Valley no suelen tener representación legal en los países en vía de desarrollo ni obedecer las leyes locales.

Es más, las implicancias de un fenómeno de comunicación masiva sin precedentes como Facebook puede ser aún más peligrosas si esta compañía tiene el monopolio del acceso a internet en países con débiles instituciones democráticas y escasa conectividad: canalizar contenidos a través de Facebook parece ser mucho más conveniente para su control y censura que la descentralización de contenidos y servicios.

Paz Peña

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