26 de septiembre de 2020

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Escándalo va… escándalo viene, por Silvia Torres

¡Cuatro años!, por Silvia Torres

Cuando la ex presidenta Fernández de Kirchner apenas había asumido

su primer mandato, el por entonces diputado nacional Alfonso Prat Gay introdujo el vocablo estanflación, para definir la situación de inflación + estancamiento de la economía, que es lo que sucede ahora, como consecuencia de las medidas que aplica al frente del ministerio de Hacienda de la Nación. Parientes ingresan al estado macrista con altos salarios y la vicepresidenta regresa con valija llena de joyas, a través de Ezeiza.

La Patria macrista se sigue conformando en todo su descarnado proceso: Despidos que se suceden en la función pública y nombramientos –incluso irregulares- de amigos y parientes con altas categorías, sueldos de privilegio, con el consecuente impacto en el ámbito privado, en donde la estanflación comienza a ser la nota saliente de la realidad económica nacional, efecto que fuera descripto por el ministro de Hacienda, Adolfo Prat Gay, cuando como diputado opositor analizaba concienzudamente la realidad de los argentinos y daba cátedra de sus conocimientos y propuestas económicas, además de que puntualizaba los terribles errores que cometía en la gestión la presidenta Fernández de Kirchner. Recuérdese que era uno de los conspicuos opinadores de la pantalla porteña.

Ahora, Prat Gay no la emboca una, como se dice vulgarmente, ni siquiera logra atraer a los ávidos beneficiarios de sus políticas, para que se jueguen comprando algún que otro bono (por 5 mil millones de verdes), que el gobierno lanzó para hacerse de dólares, en vista de que los amigos de afuera parece que miran para otro lado. Nada sale como era su descripción en los bellos tiempos en que discurría en la tele acerca de lo mal que funcionaba la economía kirchnerista; lo mal que se administraban los recursos del Estado; los errores de la política fiscal (que había eficientizado la recaudación y la aumentaba mes a mes), esa que garantizaba el sostenimiento de la política de desarrollo; despotricaba por el “aislamiento” de la Argentina resistiendo a los fondos buitres, porque causaba el descrédito del país e impedía el ingreso de las fabulosas inversiones que podrían llegar a raudales, sumado al “nefasto” efecto del tan famoso “cepo” y el “peligroso” descenso en los niveles de reservas del Banco Central, debido al uso “indebido” de las mismas para financiar la promoción industrial, productiva, social, el desarrollo científico-tecnológico, etc. que el actual ministro calificaba como el “recurso demagógico para la compra de voluntades, propio de los populismos”.

¡Ni qué hablar de la inflación! Los discursos opositores de la alianza macrista/magnettista/radical anunciaban una y mil veces en las pantallas cotidianas ¡lo fácil que sería controlar la inflación que secaba el bolsillo de los argentinos! Un efecto que atribuían a los sucesivos yerros de la política económica de entonces, mientras señalaban que ya (en 2007) se estaba en estanflación, según los sustanciosos conocimientos del actual ministro. No es lo único que pone en evidencia la inoperancia técnica y profesional del “mejor equipo de los últimos 50 años”, como había calificado Macri al asumir la Presidencia: Resulta que tampoco pueden cumplir con la eliminación del impuesto a las Ganancias, al que habían calificado como “robo a los trabajadores”. Y, encima, el proyecto que tienen en manos, significará que unos 500 mil trabajadores y más de cien mil jubilados caerán bajo la imposición.

Y más… El Indec sigue sin hacer pie y, luego de que la diosa de las estadísticas, Graciela Bevacqua –dejada cesante por Guillermo Moreno y re-contratada por el macrismo, que apenas la soportó 35 días-, ahora, con tinte de escándalo, Macri designó a Fernando Cerro quien había sido denunciado por Prat Gay hace dos años por «fraude en perjuicio de la administración pública», cuando el funcionario se desempeñaba como director de Cuentas Nacionales, hasta el 2010.

Claro que, si de escándalo se trata, lo de la valija llena de joyas que la vicepresidenta Gabriela Michetti trató de ingresar por Ezeiza, cuando regresaba de su viaje para participar de la cumbre de la Celac, ¡sí que es un escándalo de carácter delictivo inconcebible! Quienes alguna vez la conocieron, afirman sin tapujos que Gabriela es una señora ilimitadamente ambiciosa y, este hecho vergonzoso, la muestra de cuerpo entero.

Silvia Torres

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