Enfermedades distintas al COVID-19 amenazan a América Latina

Enfermedades distintas al COVID-19 amenazan a América Latina

La pesada carga de la pandemia COVID-19 amenaza con interrumpir la lucha que se sostiene en América Latina y el Caribe contra otras enfermedades, transmisibles o no, advirtió la directora de la Organización  Panamericana de la Salud (OPS), la dominiquesa Carissa Etienne.

“Los servicios para enfermedades como la tuberculosis, el VIH y la hepatitis se están viendo afectados. Más del 80 por ciento de los países de América Latina y el Caribe están informando de problemas en la prestación de tratamiento de la tuberculosis”, observó la responsable de la OPS.

La tuberculosis alcanza en la región a más de 200 000 personas cada año y cobra más de 20 000 vidas, en tanto las muertes relacionadas con VIH/sida pasan de 40 000.

La covid, con la interrupción general de los servicios y la carga sobre el sistema sanitario, amenaza el plan adoptado en octubre de 2019 por los Estados miembros de la OPS para la eliminación, hacia 2030, de más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas, dijo Etienne.

En el caso del VIH, por ejemplo, una encuesta en línea del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA consultó en julio a 2300 personas en 28 países de la región y más de 30 por ciento declaró que “no habían recibido suficiente información sobre cómo prevenir la transmisión del nuevo coronavirus”.

Un porcentaje similar de pacientes que viven con el virus VIH evitan acudir a los servicios de salud durante la pandemia y, al mismo tiempo, los países tienen un suministro limitado de antirretrovirales, según los datos en poder de la OPS.

La situación es peligrosa, destacó Etienne, porque si los pacientes se saltan las dosis o interrumpen el tratamiento, un problema manejable puede convertirse rápidamente en una infección activa que amenaza no sólo al paciente, sino también a la familia y a los conocidos cercanos.

Un tercio de los países de América Latina también registran interrupciones en las pruebas de detección de la hepatitis, las cuales son clave para la detección temprana y el tratamiento de la enfermedad.

Etienne señaló que su organización se preocupa por los avances de las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el Aedes aegypti, que proliferan cuando se bajan las defensas y merman los servicios en el saneamiento ambiental y las prevenciones ante fenómenos como lluvias e inundaciones.

En Venezuela y Nicaragua se mantienen grandes focos de malaria, que afecta a unas 500 000 personas en la región, y el dengue avanzó hasta 1,6 millones de casos en los primeros cinco meses de 2020, localizados principalmente en Brasil y Paraguay.

En casos como el dengue “sabemos que los datos no nos cuentan toda la historia. Sin una vigilancia robusta seguimos sin saber el alcance de esta enfermedad que afecta a nuestra población y por lo tanto no podemos planificar suficientemente los servicios y salvar vidas”, dijo Etienne.

La funcionaria destacó que los mosquitos y los patógenos que transmiten siguen circulando y que, sin pruebas ni tratamiento, los casos graves de enfermedades causadas por estos insectos podrían pasar de condiciones fácilmente tratables a la muerte. “Esto no es aceptable”, remarcó.

Los países, resumió Etienne, “no pueden retardar la lucha contra la COVID-19, pero al mismo tiempo no pueden dejar que esa lucha les impida combatir las otras enfermedades”.

A-E/HM

INTER PRESS SERVICE – IPS

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