27 de septiembre de 2020

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«El primero», por Silvia Torres

Presionados por la acuciante y desesperada situación de vastos sectores sociales y, especialmente de los trabajadores, el triunvirato que conduce la CGT declaró el primer paro nacional al gobierno de Macri. Se espera un acatamiento total.

Motivos para declarar un paro general en un país como la Argentina sobran y sería innecesario enumerarlos, cuando la realidad está a la vista de quien quiera ver. Si, en particular, tomamos en consideración la situación de la provincia de Misiones, sobre la que recaen, además de los flagelos comunes a todas las provincias del país con sus economías regionales destruidas, los nefastos efectos de las asimetrías por su ubicación en medio de Brasil y Paraguay, sobran los motivos para que los trabajadores, los comercios, las pymes y la producción regional adhieran masivamente al paro.

La convocatoria lanzada por el triunvirato de la CGT se dio luego de grandes presiones de las bases, en virtud de que los dirigentes gremiales, que en su mayoría tienen aceitados contactos con el presidente Mauricio Macri, recibieron millonarios beneficios económicos destinados a las obras sociales pero, sin embargo, esta situación no se condice con la de las bases donde cunden los despidos, las suspensiones, los pagos de salarios fuera de término, las horas extras impagas, entre otros flagelos que han tirado por tierra una larga tradición de derechos laborales, que caracterizó a la Argentina como un país progresista y que, indefectiblemente, los gobiernos antipopulares –como el macrista-, se empeñaron en destruir, con la obsesión de la flexibilización laboral, al estilo de los países de asiáticos.

La situación actual de los trabajadores y los efectos negativos sobre la actividad industrial, comercial y el mercado interno en general, justifican ampliamente el día de protesta, sobre todo teniendo en cuenta que durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la CGT declaró seis paros generales en reclamo por el pago de Ganancias, que afectaba a poco más de un millón de trabajadores con los mejores ingresos, además contra las limitaciones para la compra de dólares, oportunidades en las que contaba con el apoyo de las fuerzas de izquierda, para concretar amenazantes piquetes que cortaban los accesos a la ciudad de Buenos Aires.

El paro general no es más que un nuevo paso, que no pudieron eludir los triunviros cegetistas, luego de una masiva movilización en donde las bases reclamaron la definición de una fecha para el mismo. Es oportuno destacar que el triunvirato está integrado por Héctor Daer, diputado nacional del massismo; por Carlos Acuña, hombre del barrionuevismo y por Juan Carlos Schmid, quien ya había actuado en la confederación conducida por Moyano.

Es decir, nada nuevo bajo el sol. Ya que desde hace años, la dirigencia gremial no expresa necesariamente los intereses de los trabajadores: Golpea para defender el derecho de pocos y se guarda cuando multitudes pasan a engrosar los vastos sectores de la pobreza, la marginación y la indigencia.

Silvia Torres

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