21 de enero de 2021

El ídolo del pueblo despedido popular y políticamente, por Jorge Mielniczuk

No quedar cortos de votos, con la boleta corta, por Jorge Mielniczuk

Es obvio que la muerte de Maradona y funeral se conviertan en un acto político, dado que siempre se mostró cercano a los presidentes vinculados al socialismo, del centro izquierda. Su amistad con el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, con Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia y tantos otros ex presidentes latinoamericanos.  

En la Argentina, con el ex presidente Néstor y Cristina Kirchner, a quienes siempre acompañó con elogios, al igual que al actual presidente Alberto Fernández, es por ello que no es casual que su velatorio se realice en la Casa de Gobierno, que es la representación de la casa del pueblo en el ideario y vocablo peronista y ahí debía estar y ser despedido Maradona, por sus fanáticos, que entre gritos, cánticos y lágrimas pasaron a despedirlo sin poder verlo ni tocarlo.

Al igual que la vida, los dichos y acciones de Maradona, su velorio también generó controversias y en algunos casos, críticas y preocupación por los posibles contagios y aumentos de casos del Covid-19, en medio de un intenso calor y por el confinamiento de las personas.

Y que por ello se hablaba, y se sigue hablando, de distanciamiento social, que hoy día, al no cumplirse, invitan a una rebelión de ciertos sectores, como el caso de padres y alumnos que por el momento ven frustradas sus ilusiones de que se puedan realizar los actos de fin de año y de colación de los alumnos, mientras se realizan fiestas autorizadas y otras clandestinas, en donde incluso aparecen policías involucrados. Y ahora también el velatorio del ídolo argentino Diego Armando Maradona, en donde una multitud, sin distanciamiento social pasaron a darle el último adiós.

Los ídolos populares tienen esa ventaja que hace que se diferencien del común de la gente y es por ello que le sacan ventaja en todo y a todos y permiten que se produzcan estas demostraciones de afectos, más allá de los protocolos, las prohibiciones y los consejos.

Todos saben que ocurriría si se quisiera impedir o restringir la aglomeración de los simpatizantes de un ídolo de los sectores más populares de la Argentina, que les hizo goles, para que griten, lloren y bailen de alegría.

Todo el mundo se hizo eco de la muerte del Diego, no solo deportistas, artistas, dirigentes políticos, nadie podría aparecer ignorando su muerte, al margen del desprecio que muchos le tenían, que va más allá de su comportamiento social de revelarse siempre contra las estructuras de poder y los poderosos, pero siempre dejó buenos dividendos y los seguirá dejando para propios y extraños.

De quédate en tu casa, a salir a hacer turismo

Del dicho que el virus no nos busca a las personas, sino que las personas salen a buscar el virus, ahora la cosa cambió.

El color del dinero adorna los paisajes y paseos recreativos por los atractivos turísticos provinciales, de existir un alto crecimiento o una nueva ola creciente de contagios es muy probable que la gente no la acatará, por la famosa “nueva normalidad”. Salvo -claro está- que impongan a la fuerza y multando a las personas.

Las contradicciones y, en algunos casos, incoherencias durante la pandemia fueron y siguen siendo muy notables, comenzando por la conveniencia y debate del uso o no del barbijo o tapabocas y ahora desaconsejan las cuarentenas.

En verdad no sabemos dónde estamos parados. Las personas no se pueden sentar o parar frente a la plaza, frente a los bancos y de la Policía, pero en otras plazoletas, como, por caso, las Malvinas, se pueden amontonar y circular sin barbijos. También tomar mate o tereré.

Mientras no existían casos en la provincia, te aconsejaban por medios publicitarios que la gente no salga de sus casas, ahora que hay casos promocionan el turismo interno.

No se podía, y en algunos casos no se puede, ir de una provincia a la otra, pero si viajar en avión. No hay clases, pero se organizan fiestas con más de cien personas, con baile, alcohol y cero de distanciamiento y control protocolar. Es como que no saben, nos confunden y otros creen que se manipuló al mundo y a la gente.

Desde el inicio de la crisis del coronavirus en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha sido un fuerte foco de críticas debido a directivas poco claras e incluso tildadas de contradictorias.

El rol de los asintomáticos, el uso de mascarillas, la hidroxicloroquina, la manera de saludar, el contagio vía aire, y ahora la implementación de la cuarentena como medida principal para combatir el Covid-19 fueron puntos en los que autoridades y asesores de la OMS cambiaron de postura durante estos meses.

¿Cuarentena severa para disminuir contagios o apelar a la inmunidad colectiva? ¿Uso masivo de barbijos o no? ¿Hidroxicloroquina como medicamento eficaz o un riesgo para la salud? ¿La OMS afirma que el virus se contagia por contacto con superficies y luego se contradice?

Estos son algunos ejemplos de la desorientación en la que el virus y los gobiernos nos han dejado y en medio de tantas confusiones nacen las desconfianzas. Por ello, no es extraño que hayan surgido los anti cuarentena, los anti barbijos y los anti vacunas.

La competencia de los laboratorios, la ideologización de la vacuna, si es de laboratorios rusos o norteamericanos. Los problemas de algunas vacunas sobre su traslado y conservación, en donde, en algunos casos, se necesitan conservar a 80 grados bajo cero, algo imposible para muchos países y localidades del mundo.

Ahora se habla de casos de recontagios, y de la mutación del virus, lo que lleva a aumentar las dudas sobre la eficacia de las vacunas que saldrán al mercado para combatir el Covid-19, cuando ya se habla de otra nueva cepa. Además, de habla de una segunda y tercera ola de contagios, de países que volverán a las cuarentenas y confinamientos, que dicen que sirven, otros que no sirven. Unos que acatan, otros que no.

Y así sigue parte del mundo como siempre, desorientado y confundido, mientras otra parte sabe cómo hacer buenos negocios, es la “nueva normalidad”, la moda, y no podes quedarte afuera o ser indiferente a ella.

Jorge Mielniczuk

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