El gran desafío del Peronismo, por Rafael Pereyra Pigerl

El 2019 se plantea como la madre de todas batallas a nivel electoral. El escenario propuesto por los pregoneros del modelo neoliberal se basa en la falsa dicotomia de Futuro versus Pasado; como si el Futuro estaría representado por los lineamientos económicos y sociales que tienden a convertir a nuestra sociedad históricamente solidaria, en un consorcio de actores económicos que solo buscan concentrar en pocas manos el aparato productivo, energético y financiero extranjerizando la economía nacional condenando a la pobreza a nuestro pueblo.

Y el pasado es el andamiaje de derechos, consensos estructuras políticos sociales que llevaron a este país a ser modelo en seguridad social, educación superior y derechos laborales que durante mucho tiempo fueron orgullo del Pueblo Argentino.
Nosotros venimos a decir lo contrario: el Modelo Neoliberal de Cambiemos es el modelo del pasado, el modelo que fracasó estrepitosamente en el 2001, el que condeno a la pobreza al 40% del país. Nosotros somos el Futuro porque caminamos hacia la Justicia Social y hasta que este planteo doctrinario no sea realizado nuestra tarea no estará concluida.
En nuestra provincia día a día damos la batalla para contener el embate de las políticas neoliberales. Desde la banca de Diputado Provincial, durante el 2018 junto a mis compañeros de bloque, me ha tocado denunciar el desguace de los organismos estatales nacionales, con la consecuente pérdida de empleo de misioneros, y proponer políticas para sostener el derecho a tarifas eléctricas justas e infraestructura para los misioneros que viven en la zona centro.
Este nuevo escenario, donde el mensaje define la pobreza como un fracaso personal y nada tienen que ver la desigualdad de oportunidades creciente en el terreno donde el estado se retira como agente igualador. Este concepto maquinista del Ser Humano choca indudablemente con los postulados humanistas del Peronismo, donde un individuo no se realiza en una sociedad que no se realiza.
Nuestro norte como peronistas siempre fue la búsqueda de la Justicia Social, con el trabajo digno como eje convergente de las políticas públicas. Hoy vemos como las estructuras industriales de nuestra provincia, las pymes, el comercio y la actividad primaria se ven jaqueada por la política económica propuesta por la Alianza Cambiemos. La política Energética del Gobierno Nacional, que solo beneficia a las grandes multinacionales, ahorcan la posibilidad de desarrollo de nuestros empresarios, ponen en peligro el bienestar de nuestras familias, socaban la rentabilidad comercial y minan la competitividad de las empresas instaladas en nuestra provincia.
Entonces nuestra tarea es doble: por un lado deberemos luchar contra el oprobio y las políticas de ajuste llevadas a cabo por la Alianza Cambiemos; desde el Congreso, desde las Legislaturas Provinciales y desde todo plano político, social y sindical,  deberemos salir a defender el trabajo Argentino y Misionero. El trabajo es el ordenador máximo de nuestra sociedad y es el eje fundamental de la dignidad del nuestras familias y en nuestra concepción Gobernar es Generar Trabajo. Hoy no nos toca Gobernar ni dictar las políticas Macroeconómicas, por ello es que nuestra tarea es cuidar y defender el Trabajo.
En el plano de los desafíos electorales deberemos ir desentramando y anudando las amarras de la Unidad Nacional. Este reto es fundamental sortearlo con honorabilidad, porque los ojos del pueblo están puestos en nuestra fuerza política. La lucha se da en el plano de lo simbólico y en como transmitimos el mensaje de nuestra doctrina para solucionar los problemas cotidianos de nuestra gente. El neoliberalismo nos disputa el sentido de lo nacional y es ahí justamente donde tenemos que salir a disputar discursivamente, en nuestros valores debemos atrincherarnos.
A nuestro pueblo no le interesan las internas de salón, ni las camarillas políticas. Nuestro pueblo hoy está siendo ultrajado en sus derechos y es nuestro deber encontrar los mecanismo necesarios que permita la formación de un Frente Patriótico que de una vez por todas logre romper la sujeción intelectual al extranjero de las históricas fuerzas políticas populares de la Argentina para así entre todos podamos cimentar de una vez por toda el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional.
No estamos exentos de hacer autocríticas, pero el tiempo no es para paladares negros. Tenemos una responsabilidad con la Patria y esa responsabilidad hace secundaria cualquier contradicción que no se centre en la necesidad de la derrota del Modelo Neoliberal de Cambiemos.
El signo del Futuro no se encuentra en el modelo de la Meritocracia, sino en la solidaridad diaria, en el trabajo mancomunado, en el encuentro de las fuerzas productivas para lograr el bienestar común. Porque el índice de pobreza, la tasa de desocupación no son indicadores ecoicos abstractos, sino que detrás de cada uno de esos números hay miles de familias que necesitan que el estado tome un rol protagónico para garantizar el sustento de sus familias, la educación de sus hijos y una vejez digna para sus abuelos.
El Nuevo Modelo Argentino debe estar centrado en el fortalecimiento de nuestras PyMES, en el apoyo a los Emprendedores a través de la democratización del Sistema Financiero Nacional. En la apuesta en la ciencia y tecnología para desarrollar industrias de alto valor agregado y para esto necesariamente debemos fortalecer el sistema educativo, moderno y dirigido hacia las actividades que desarrollen el potencial de nuestro País.
Debemos construir un Modelo donde ningún Argentino sea excluido, donde el acceso a la vivienda, la salud pública de calidad y el trabajo digno sean un derecho inalienable. Ese es el destino que debemos caminar como hombres y mujeres de bien.
Siempre repetimos que los días más felices siempre fueron peronistas, hoy podemos afirmar que los desafíos más felices también siempre fueron peronistas, porque luchamos por la dignidad y una sociedad que sea cada día un poco más justa.
Rafael Pereyra Pigerl
Diputado Provincial – Frente Renovador de la Concordia – Misiones
Economis