23 de septiembre de 2020

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El futuro de la ruta de la selva misionera y guaraní en Misiones

Muchos somos los funcionarios, empresarios  o simplemente entusiastas naturalistas, que adherimos a la iniciativa de crear la ruta de la selva, impulsada desde la Subsecretaría de Ecoturismo de Misiones, tal como se la popularizó, aunque en lo personal

me gusta más, Ruta de la Selva Misionera y guaraní, su nombre completo. Desde el primer taller en Andresito, en mayo de 2012, hemos visto cómo el proyecto  despertó el interés de todos los sectores del turismo en Misiones y del país.

A esta altura del partido, con varias capacitaciones, reuniones e incluso destacadas participaciones en la Feria Internacional de Turismo, la pregunta inevitable es ¿es viable avanzar con el proyecto? , si es así, ¿cómo seguimos con el proyecto de la ruta de la selva? Como es de suponer, las preguntas nunca tienen  un sola respuesta, lo que intentaré en esta serie de artículos, es plantear algunas cuestiones que espero que puedan actuar como disparadores para que entre todos podamos debatir y armar las agendas, porque sin duda hay diferentes niveles de participación compromiso, que, como en todo proyecto, existen, y en la ruta de la selva, pensando en su extensión y diversidad, más aún.

El desarrollo de un proyecto de la envergadura que tiene la ruta de la selva es sin duda de largo plazo  y necesita de enfoques y acciones estratégicas, visto desde esta perspectiva podríamos decir que estamos en la génesis, y nos queda mucho camino por delante.

En principio, no está mal plantear una cuestión básica, y es la definición conceptual de lo que es una ruta turística, que implica el desafío de convertir el patrimonio natural y cultural de un territorio en  un producto turístico. Sin embargo, el producto, en términos  comerciales, no es el patrimonio en sí mismo, sino las experiencias turísticas creadas alrededor de él.  

Esta sencilla definición revela aspectos significativos del armado de la agenda para desarrollar la ruta de la selva en los tiempos que vienen, ya que, desde esta perspectiva sus acciones principales deberán a apuntar a la creación de experiencias turísticas basadas en el patrimonio natural y cultural vinculado a la selva misionera.  En este punto, surgen dos grandes temas del proyecto: Definir el patrimonio y evaluar cuales son las experiencias que podemos desarrollar sobre él. 

Definiendo el patrimonio de la ruta de la selva

Para definir el patrimonio, el primer paso es determinar el territorio sobre el cual se desarrollará el proyecto, esto significa delimitar donde empieza y termina la ruta de la selva. Esta cuestión presenta el primer dilema del proyecto, que es definir cuáles son los elementos definitorios para “pertenecer” a la ruta de la selva. La respuesta rápida parece ser que  la condición de pertenencia  a la ruta es que sobre ese territorio exista selva. Sin embargo, en casi todos los municipios de Misiones, incluso en los de bien al sur, existe selva, en diferentes grados de conservación, superficie y diferencias ecosistémica, pero existe. Sin duda que la ruta de la selva, al menos es su primera etapa, no puede abarcar a todos los municipios de Misiones que albergan algo de selva, porque eso significaría extender tanto el territorio que su implementación sería casi inviable.  Por varias razones, que sería bueno plantear en otro artículo. 

Este primer dilema, el de la zonificación, plantea la necesidad de tomar decisiones en función de algunos parámetros que sugieran o indiquen la factibilidad no sólo de ser parte de la ruta de la selva, sino también de la posibilidad de desarrollar productos comercializables concretos basados en la selva.

Entre los parámetros a proponer, se encuentran aspectos vinculados a los recursos, infraestructura, políticas locales  y por sobre todo, la existencia de emprendedores y empresas turísticas interesadas en ser parte de la ruta de la selva, porque sin empresas no hay negocios.

Respecto de esto, está bueno recordar que el origen del proyecto tenía como uno de sus fundamentos, la valorización de los municipios que tienen selva protegida, es decir que cuentan con áreas naturales protegidas, públicas o privadas,  en su territorio.  Este parámetro se basa en que aquellos municipios que tienen dentro de su jurisdicción áreas destinadas exclusivamente a la conservación, han resignado ese territorio para el desarrollo de actividades productivas tradicionales, como la agricultura y la ganadería. Si bien entre los objetivos primarios de las áreas protegidas se encuentra el desarrollo turístico, la verdad es que en la mayoría de los parques y reservas de Misiones, el desarrollo es escaso o nulo.

Existen casos paradigmáticos, como el de San Antonio, que posee la mitad de su superficie dentro del Parque Provincial Urugua í y que no cuenta siquiera con un área de acceso público a dicho parque.  Aportar recursos provinciales para promover el desarrollo turístico de ese municipio es un acto de equidad territorial. La misma situación la tienen Andresito, Irigoyen, San Pedro, El Soberbio, por nombrar algunos. El primer parámetro de inclusión, tiene que ver con la existencia de áreas protegidas, siendo prioritarios aquellos municipios con superficies importantes y sobre todo que no están dentro de los actuales proyectos de desarrollo turístico provincial.

Cómo quedaría en principio el mapa de la ruta siguiendo el eje de las áreas protegidas

En relación a la superficie podemos ver tres áreas núcleos bien diferenciadas:

Área del Cuñá Pirú: incluye al Parque Provincial Salto Encantado, y el del Valle del Cuña Pirú, en esa región se encuentra también la reserva privada de la Universidad de La Plata. Involucra Dos Municipios de manera directa: a del valle y dos de mayo

Área del Yabotí Moconá: Incluye la reserva de biosfera Yabotí, el Parque Provincial Esmeralda, El Parque Provincial Moconá,  Parque Provincial Gurambocá, el Parque Provincial Caá yarí, el área experimental guaraní de la Universidad de Misiones, el Parque Provincial La Araucaria, el parque Provincial Cruce Caballero, el Parque Provincial El Piñalito y varias reservas privadas.

Área del Iguazú-Urugua í: incluye al Parque Nacional Iguazú, y las  áreas provinciales Urugua í, Foerster, Yacuy, Isla grande del Iguazú, Cametti, Basaldúa, Segismundo Welcz, Uruzú y la reserva y Ecolodge Caburé i.

Es importante detenernos un momento a explicar que dentro del sistema de áreas protegidas de Misiones se encuentran varias categorías, podríamos decir que todas estas categorías están representadas dentro de la ruta de la selva en su diseño actual. Es decir que el primer parámetro, que es contar con áreas silvestres protegidas, está sobradamente cumplido. Más adelante analizaremos, cuanta de estas áreas, están disponibles para uso turístico en la actualidad.

Tomando lo descripto hasta ahora, pareciera quedar más o menos claro que la ruta de la selva atraviesa la provincia de Misiones de Norte a Sur o viceversa,     bordeando las laderas orientales de la sierras misioneras, para terminar o iniciar su recorrido en la falla más famosa de las sierras de la victoria, que provocan que el agua del Iguazú se despeñe en las cataratas homónimas.  En algunos lugares la ruta se bifurca hacia los valles de los ríos principales, como en el caso del Uruguay, donde los saltos del Moconá y su entorno selvático constituye uno de los principales centros de atracción en la zona centro oeste del recorrido.

Esta descripción metafórica, no lo es tanto, sino que nos brinda pistas claves acerca de los recursos que se encuentran dentro del recorrido: sierras, selva, agua y una diversidad cultural significativa, colonos, guaraníes, fronteras,

El futuro de la ruta de la selva como producto turístico dependerá de manera que sepamos conjugar esto recursos sobre el territorio, la propuesta desde este blog es iniciar un intercambio proactivo para apoyar en su diseño e implementación definitiva. 

Senderosenlaselva.blogspot.com.ar

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