El comienzo de la post pandemia, por Jorge Mielniczuk

El comienzo de la post pandemia, por Jorge Mielniczuk

Si bien la pandemia a nivel mundial sigue su curso, todos los pronósticos infectológicos y los de la OMS han fallado, no hay recetas ni modelos a seguir a nivel mundial, salvo cuestiones consensuadas y que han dado efectivos resultados, como lo son las de las cuarentenas, distanciamiento social y el uso de barbijos.

Pero como se hace necesario hablar y tomar medidas post pandemia, para dar la sensación de que a nivel mundial estamos saliendo del problema, ubicando a la cantidad de contagiados, muertos y recuperados en la esfera de una nueva normalidad.

Ya no asustan la cantidad de infectados ni de muertos, ya es parte de la nueva normalidad y, en consecuencia, es necesario llevar acciones post pandemia, aunque estemos en pandemia. La economía de mercado y el capitalismo necesita y apura, mientras que el sector asalariado, asustado, abrumado y esperanzado, y sin que lo obliguen, acepta cualquier condición laboral para no quedar fuera del circuito económico.

Es desde el Estado y desde la política que tienen que salir las respuestas, buscando poner equilibrio, auxiliar a los que han perdido sus trabajos, sus emprendimientos, a consecuencia de esta crisis mundial, el Estado debe devolverle la esperanza.

En una reciente charla con Hugo Passalacqua, en su carácter de diputado provincial y vicepresidente de la Legislatura, y la prensa obereña, resaltaba la enorme necesidad de devolverle la esperanza a las comunidades, que hoy están desesperadas y angustiadas por la incertidumbre del momento y el futuro. Entendía Passalacqua que desde el Estado se deberá trabajar en tenderle una mano a todos los sectores, dándole certezas a través de acciones políticas que den soluciones y seguridad de que las cosas van a ir mejorando, necesitamos tener y transmitir esperanza, repetía el ex gobernador.

En ese sentido, adelantó que está trabajando fuertemente en la Legislatura en una serie de proyectos enfocados a ayudar a las personas que han quedado afectadas por la economía, producto de la pandemia, algo que nadie se imaginaba que podría pasar, y pasó. Y ahora, desde la política tenemos que buscar con inteligencia las mejores alternativas de solución.

Los entendidos en economía social, visualizan que la recuperación de la economía se dará más rápidamente y con mayor éxito en las microeconomías, en los pequeños emprendimientos productivos que darán fuerzas y empujarán al crecimiento a la macroeconomía, dejando de lado la teoría económica del derrame, que en la práctica nunca funcionó.

Uno de los ejemplos se dio esta semana en el ámbito comunal con la entrega de microcréditos a cinco beneficiarios, algunos que iniciaban su actividad y otros que pretendían fortalecer y expandir su mercado laboral, aumentando la producción y las ventas.

Se piensa en una economía social de mercado en donde el sistema cooperativo será una de las herramientas principales, pero fundamentalmente, en un concepto de la solidaridad de producción, oferta y demanda en mercados chicos, y en pequeñas unidades de producción interrelacionadas entre sí.

Inteligentes gobernando ignorantes

Se escucha por los medios de comunicación, y fundamentalmente en las redes sociales, en donde las frases y mentiras no son necesarias argumentar, porque se amparan en que los espacios son chicos y no se puede más que tirar una acusación, y unas cuantas mentiras, que muchas veces no se desmienten y van quedando como verdades.

Un relato distinto a la realidad, y que otros pretenden que sea real, y lo logran en gran medida a fuerza de mentiras que se desparraman rápidamente, como, por ejemplo, un falso comunicado con membrete del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INyM), advirtiendo que el gobierno nacional prohibió a los supermercados la venta de yerba mate, debido a que era el causante del aumento de los contagios del COVID-19.

La falsa noticia corrió como reguero de pólvora con insultos de todo tipo, calibre y color hacia el gobierno y reforzando la consigna de que el gobierno se entromete en las libertades individuales y que ahora prohibiría que la gente tome mate. Es una de las formas de hacer campaña enardeciendo a la gente que, al ponerla enojada, no escucha, no quiere entender y menos reflexionar, esta estrategia ya dio sus resultados electorales y con resultados nefastos para el pueblo argentino.

Los autodenominados inteligentes sostienen, por ejemplo, que el gobierno se enamoró de la cuarentena asesorado por médicos militantes, por lo que piden una cuarentena inteligente, denigrando y desautorizando sin ninguna autoridad a médicos, calificando a científicos como militantes y fanáticos, que son los que aconsejan al gobierno.

Entre ellos, están los periodistas re chequeados e independientes, festejando la proyección de aumentos de infectados y muertos por el COVID-19, como el caso de Leuco (h).

Dan recetas y opinan de cómo resolver la deuda y default que ellos crearon y critican. Obviamente, saben a quienes tomar de estúpidos, es evidente que son los que salen a repetir como loros sus argumentos, autocalificándose como inteligentes por demás. Gobernantes que eliminaron el Ministerio de Salud, degradándolo a Secretaría, lo que significa menos presupuesto, menos médicos, medicamentos y recursos, elogian lo que hicieron y cuestionan con total autoridad moral. Nos quitan libertades, nos persiguen, nos quieren transformar en comunistas.

Es necesario hacer un repaso de la historia reciente. En 2006, Néstor Kirchner canceló la deuda con el FMI por 9.500 millones; es decir, con uno de los acreedores. En la gestión de Cristina Fernández, donde se reestructura, la deuda externa había bajado a unos 164 mil millones de dólares, que durante la gestión de Mauricio Macri se elevaría a más de 323 mil millones de dólares. De allí surge que Macri fue el presidente que más se endeudó en los últimos 50 años. En los cuatro años de la gestión de Cambiemos, la deuda pasó de 240.665 millones de dólares a 323.065 millones de la misma moneda. Se trata de un incremento de 82.400 millones de dólares, es decir, 20.600 millones de dólares por año, entre 4 y 5 veces más que en el kirchnerismo.

Los que se aparten del fanatismo notarán que los que hoy dicen que estamos gobernados por ineficientes, hace pocos meses atrás eran nuestros gobernantes y que perdieron las elecciones y el poder, no porque les estaba yendo bien como gobernantes, sino por el contrario.

Pero claro, lo pueden justificar los ignorantes que votaron asado y heladera llena, y los autoproclamados inteligentes ¿a quienes votaron? ¿Al mejor equipo de los últimos 50 años, que contrajeron la mayor deuda externa, incluso a la de los militares durante la guerra de Malvinas?

No es cuestión de enojarse, ni engañarse, ni mentirse a sí mismo. Si quiere lo puede hacer, usted es libre, lo que no se debería hacer es mentir, pero tiene toda la libertad de hacerlo.

Jorge Mielniczuk

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