22 de abril de 2021

Discrepancias de alto voltaje

La secretaría de Energía de la Nación es un hervidero producto de las fricciones reiteradas entre su titular, el misionero Sergio Lanziani, y el responsable de la cartera de Desarrollo Productivo, Matías Sebastián Kulfas, que promete hacerle saltar la térmica a los funcionarios más próximos a ellos.

La súbita renuncia de Maximiliano Galli a su cargo de secretario administrativo de la secretaría Energía la Nación fue consecuencia directa de la decisión del Ministro Kulfas, no acordada con Lanziani, de unificar la autorización de cualquier gasto en su cabeza concentrando el poder de las decisiones y limitando así a la secretaría de Energía, poniendo en manos de un gerenciador de Recursos Humanos, de extrema confianza del ministro del Grupo Callao, según han reflejado los principales medios nacionales.

Sin embargo, fuentes cercanas a CAMMESA, la empresa que administra los pagos entre generadores y distribuidores del mercado eléctrico nacional, señalan que el detonante de la decisión del secretario administrativo fue la inconsulta decisión del Ministro de derogar la Resolución 70 del 6 de noviembre de 2018, que habilitaba a las centrales térmicas a comprar en directo a los productores de gas el combustible necesario para la generación eléctrica.

Comentan históricos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.,  que la decisión de eliminar la posibilidad que las empresas generadoras adquieran directamente los combustibles para producir electricidad se adoptó inmediatamente cuando el Ministro recibió un informe que indicaba que las generadoras eléctricas habían declarado en todas las operaciones el precio máximo permitido por la Resolución 70 en cada fecha registrada, a pesar de que el mercado no eléctrico pagaba en esas mismas fechas, por el mismo combustible y al mismo productor, un fracción muy inferior.

La presentación oral de este informe estuvo a cargo del el ex subsecretario de Combustibles Cristian Folgar, asesor del Ministro de Desarrollo Productivo y de gran ascendencia sobre el nuevo subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Carbajales, ex Gerente General de ENARSA. La exposición incluyó una serie de anotaciones a partir de la experiencia personal del dos veces ex funcionario, que incluyeron el supuesto de colusión (conocido como el acto de pactar contra un tercero)  entre petroleros y generadores para dividirse la ganancia extra que reconocía CAMMESA.

El referente y fundador del MUP Federico Martelli, segundo funcionario eyectado del riñón del secretario Lanziani, comenta entre sus íntimos que hubiera tomado una decisión distinta a la de Kulfas, buscando introducir más transparencia en el mercado de compra de hidrocarburos por parte de las generadoras eléctricas, porque está convencido en que volviendo a concentrar en CAMMESA todas las compras de combustibles se puede dar lugar a enormes actores de corrupción, similares a los que aún resta aclarar judicialmente a varios ex funcionarios que hoy ofrecen su profesionalismo al Ministro.

El caso de Martelli es similar al de Galli.

Aunque vaya a saber uno por qué los grandes medios nacionales presentaron su renuncia como producto de la venganza de Victoria Paz Tolosa a través de su pareja, el poderoso Pepe Albistur, por la pasada interna del Frente de Todos para las candidaturas en La Plata (en la que Martelli le habría restado votos para imponerse a Florencia Saintout), cercanos a la actual titular de la Comisión Federal de Política Sociales lo niegan tajantemente.

Uno de los funcionarios entrantes del área comentó hace un par de días en una cena con empresarios dedicados a la infraestructura energética que la ida de Martelli es una decisión personal que tomó cuando sintió que su compromiso político con las ideas del actual gobierno no se reflejaron en la defensa que pidió a su jefe para limitar a su “debido contorno” una idea que impulsa el subsecretario Carbajales por indicación del ministro Kulfas.

Carbajales se encuentra planificando un estudio de costos de producción de hidrocarburos en boca de pozo motivado por el descubrimiento de las declaraciones de los precios de compra de combustibles de las generadoras eléctricas.

La intuición es que los costos de producción de gas y petróleo en la Argentina son muy inferiores a los declarados por las empresas y que una auditoría proporcionaría los valores reales a reconocer a las empresas y, por ende, permitiría a CAMMESA comprar más barato el combustible para generar electricidad reduciendo las tarifas para los consumidores.

Al recibir la noticia de los estudios que planifica Carbajales, el platense ex Jefe de Gabinete de Asesores, hombre acostumbrado al barro de la política y conocedor de algunos de los mencionados por el subsecretario para dirigir los estudios, planteó su desacuerdo a encomendar las auditorías sin un control cruzado por una segunda Universidad no vinculada al equipo asesor de Kulfas que asegurara que no habría espacio para colusión, dividiendo entre petroleros y funcionarios una nueva “ganancia extra” entre los costos reales y los costos reconocidos por esta auditoría.

Ante este planteo, Carbajales puso el grito en el cielo y fue el mismo Kulfas quién se habría comunicado con Lanziani para pedirle la cabeza de Martelli, usando como excusa la fallida candidatura de Paz Tolosa.

A un mes de asumir Sergio Lanziani intenta sobrevivir como Secretario de Energía entregando sus alfiles para ganar tiempo hasta lograr volumen político que busca a través de sus relaciones con sindicatos y empresarios cercanos al Presidente y a la Vicepresidenta.

Una partida de ajedrez que aprendió a jugar desde temprano. La duda es si ha sacrificado las piezas correctas en la Estrategia de Gambito que ejecuta desde hace poco más de treinta días.

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