27 de septiembre de 2020

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Declaración de la Corriente Política Enrique Santos Discépolo

La derecha macrista ha culminado su primer mes de gobierno, en el cual pese a su origen legítimo evidencia una política de contenido antidemocrático y antipopular, y ha excedido con holgura las expectativas más ambiciosas.

 

En el aspecto económico inició la gestión con una fuerte transferencia de ingresos en desmedro de los asalariados y jubilados y en favor de los empresarios exportadores, particularmente los del agro.

Esto sucedió merced a una devaluación cercana al 40%, preanunciada y trasladada a los precios con anticipación: en especial a los alimentos, los productos más sensibles del consumo popular –que se exportan y cuyo precio lo fija el mercado externo- que insumen un muy alto porcentaje del gasto de los hogares de menores recursos (entre 40 y 50%).

También con la quita o reducción de retenciones, que al mejorar el precio al exportador incrementa el precio interno. Asimismo, al aumentar el precio de la soja, impulsa hacia arriba el de los arriendos de campos, con lo cual también incide en otros productos integrantes de la canasta familiar, como la carne.

Por otra parte, lo que el Estado deja de recaudar por retenciones se compensará con la quita de subsidios, que obligará a los hogares a destinar una parte mayor de los ingresos a pagar tarifas. Como siempre, la derecha saca de un bolsillo para poner en otro.

A la vez se eliminan trabas a las importaciones y se levanta el “cepo”: las empresas podrán importar en lugar de comprar a productores locales (las grandes marcas de indumentaria ya están en eso) y girar utilidades al exterior sin restricciones.

Al mismo tiempo se eliminan encajes y plazos mínimos a los capitales externos, y regulaciones a las tasas de interés, con lo que se reproduce el escenario de la bicicleta financiera, como en los tiempos de Martínez de Hoz y Cavallo, a fin de asegurar un flujo apropiado de divisas.

Asimismo se apresura la negociación con los fondos buitres, asignando legitimidad a los reclamos, lo que echa por tierra la postura soberana de Argentina, reconocida con el apoyo de la mayor parte de las naciones del mundo en la ONU. Y se reemprenden contactos con el FMI, que habilitarán nuevamente los monitoreos periódicos de este organismo.

Todo ello anticipa un nuevo ciclo de endeudamiento del país y de condicionamiento de sus políticas económicas, restableciendo situaciones del pasado que tanto costó superar.

Pero además, se ha iniciado una persecución ideológica en el sector público que solo reconoce antecedentes en la dictadura militar. Seguida de despidos masivos que hacen un guiño al sector privado: hay que quitarse la “grasa” de encima para ser competitivos y convertirse en el supermercado del mundo, gesta a la que nos convoca el PRO. A la fecha se han producido aproximadamente 30 mil despidos entre el sector público y el privado. A un mes de gobierno, esta situación expone claramente el camino que propone reconfigurar la clase dominante: transformar la estructura laboral conquistada los últimos doce años y atacar la fortaleza sindical alcanzada. El objetivo es retrotraer la situación al país del 2001.

Se prescinde del Congreso –que era estigmatizado como una “escribanía”– designando jueces de la Suprema Corte por decreto. Por el mismo medio se anulan leyes –la Ley de medios– y se reemplazan los organismos creados por las mismas.

La protesta social se criminaliza, persiguiendo con gases y balas de goma a los disconformes. Y deteniendo por orden de jueces funcionales al poder de turno a Milagro Sala, acusada de alentar el desorden y la violencia. Se la acusa también de obstaculizar medidas gubernamentales. Es decir, está penalizado oponerse.

El Estado ha sido colonizado por gerentes de empresas multinacionales, que seguramente “garantizan eficiencia y un clima amigable para los negocios, lo que permitirá destrabar las fuerzas productivas reprimidas”. En realidad, se trata de reprimir a los trabajadores…

Mientras tanto, se ha iniciado la prometida guerra al narcotráfico, permitiendo la evasión de una cárcel de alta seguridad de tres criminales cuya captura recién pudo concretar la policía santafesina tras dos semanas de búsqueda, a pesar del montaje de un enorme operativo mediático con todas las fuerzas disponibles. Al declarar además la “Emergencia en Seguridad”, ponen a nuestras Fuerzas Armadas al servicio de la estrategia del imperio norteamericano, autorizando su participación en el combate contra el narcotráfico con la posibilidad de derribar aviones y sumándose a una estrategia que ya ha fracasado en México y Colombia, regando de sangre esos países. Para completar, en política exterior el país se alinea con los Estados Unidos, girando hacia la Alianza del Pacífico en contra de la Patria Grande latinoamericana, por lo que ya Macri se perfila como el nuevo “lamebota yanki” como conceptualizó alguna vez Fidel Castro a De la Rúa.

Los amigos radicales, siempre tan respetuosos y celosos de las instituciones republicanas, no vacilan en cohonestar todos estos atropellos con el cinismo y la hipocresía a la que nos tienen acostumbrados.

El primer mes de gestión disipa toda duda posible acerca del rumbo elegido. Hay que desnudar las consecuencias de estas políticas a futuro, porque cuando ellas se vuelvan ostensibles será porque el daño inferido es grave, como ocurrió en oportunidades anteriores.

La resistencia del campo popular se manifiesta hasta ahora en forma espontánea y valiosa. Pero eso no será suficiente. Es necesario cerrar filas para estar en condiciones de confrontar con una fuerza organizada el avance de esta derecha que ha abandonado ya el maquillaje preelectoral, para lo cual será fundamental un rol activo y consciente del movimiento obrero organizado en la lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores, de las conquistas sociales y la soberanía nacional.

Desde la Corriente Política Enrique Santos Discépolo convocamos a todas las organizaciones del campo popular, políticas, sociales y sindicales, a denunciar los atropellos de la derecha gobernante y a oponerse activamente a los mismos tanto en el plano institucional como en el de la movilización.

Corriente Política Enrique Santos Discépolo

Enero 2016

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