De los bolsillos de alma…. por Richard Cantero

De los bolsillos de alma…. por Richard Cantero

Vengo a ofrendar mis palabras y mi forma de cantar, que incluso tal vez le suene como que no soy de acá. Mi canto mezclado con otros cantares a veces extraños y de otro lugar, hoy llega sincero, simple y austero, de dos acordes chamameceros como el canto de los avá.

Soy yo como ese viajero que anda viniendo de lejos, y allá, en mis distracciones…. allá lo escuché nombrar.
Y de tanto nombrarlo mis propios compadres yo mismo me hice como en otro idioma, su fan.

¡Y cómo no admirarlo querido Pa’i Julian! Si me bastaba observar mis hermanos cantando tus letras y sentir nacer aquí dentro, como una fuerza imparable, la magia de ñande retá.
La luz de amor al terruño, la magia de mi lugar, la imparable fuerza de vivir sabiendo que está bien bueno crecer siendo de acá.

El chamamé era otra cosa hasta que oí tu cantar, si vos mismo lo ordenaste con el alma de profeta y el oficio de juglar.
Yo te seguí desde lejos. Con vos me animé a rezar, a pesar de mis rezongos y de solo creer la mitad.

Pero la mitad más linda, la de la tierra sin mal, la que brinda con el vino porque es sangre popular, la que se hermana a los menchos, la que abraza a los Kambá, la mitad que canta en tus letras que D´s es eso que se siente en el calor familiar y que seremos árbol que arraiga y se da, que es sombra, aroma y fruto que se abre a la amistad.

Yo te seguí de a lo lejos, pero atendí a tu cantar.

Con vos preparé mis cosas para seguir en mi andar. Tengo presente el consejo para salir a volar, de tener la mano abierta, como primera medida en cualquier momento y lugar, de jugarme por entero a la par de mi compañero para salir a flote de la adversidad.

De llevar siempre conmigo aunque sea en mi cantar un pedazo de mi tierra, de mi barrio o mi ciudad. Y de vos aprendí una máxima que nunca pude olvidar que la riqueza se aumenta compartiéndola. Así mi avío de alma lo llevo cual santo grial.

Yo te despido compadre que nunca pude abrazar, sabiendo que no te vas sino para regresar a seguir chamameceando y nunca dejar de cantar las verdades que a los pobres solo les toca callar.

Hasta siempre Pa’i Julian…

Richard Cantero

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