Cupo a exportaciones e inflación pusieron a la carne en el foco de tensión con el campo

La crisis inflacionaria llevó al Gobierno a ponerle límites a la exportación de carnes, para controlar los precios internos y evitar irregularidades en las ventas al exterior. El ingreso de Domínguez por Basterra le dio mayor dinamismo y centralizó la negociación del Gobierno con el campo, y se lanzó el plan ganadero, que impactará desde febrero próximo.

Los cortes populares lograron reducir una suba de precios que podía tener fuerte impacto durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

A finales de mayo, el Gobierno nacional implementó, a partir del decreto 408/21, un esquema de cupos para la exportación de carne vacuna. Con esta medida apuntaron a dar continuidad a políticas para contener el precio de los alimentos -en este caso los cortes vacunos- y corregir una serie de irregularidades detectadas en exportaciones.

A partir de esta decisión, se generó el mayor foco de tensión entre la Casa Rosada y el campo durante 2021, que involucró a dos ministros de Agricultura, funcionarios de otras carteras, la industria frigorífica y los directivos de la Mesa de Enlace.

A poco de conocerse esta decisión, el campo lanzó un cese de comercialización de hacienda, que se extendió por espacio de dos semanas y se reflejó en subas en la cotización de las categorías destinadas a consumo, como vaquillonas y novillitos. La medida impactó en las exportaciones del sector, que según estimaciones públicas y privadas, cerrarán el año sobre las 800.000 toneladas, que representan una caída de 120.000 toneladas en comparación al récord de 2020.

Para el próximo año, los analistas prevén un número similar, que se ubicaría en torno a las 750.000 toneladas. Esta caída en volumen se verá compensada parcialmente por la mejora en los precios internacionales, sobre todo a partir de la demanda sostenida de China, que concentra cerca del 80% del total de los despachos.

El resultado adverso en las elecciones PASO para el oficialismo desencadenó una serie de cambios en el gabinete nacional. Entre ellos, surgió el nombre de Julián Domínguez, con un paso al frente de Agricultura entre 2009 y 2011, a partir también de la derrota del Frente para la Victoria en las legislativas de 2009.

La llegada del oriundo de Chacabuco a las oficinas de Paseo Colón buscó unificar las negociaciones en una sola figura y dotar de mayor volumen político a las negociaciones con el sector agroindustrial.

A diferencia de la gestión del ex ministro Luis Basterra, en donde el portavoz oficial en las negociaciones por la carne era la cartera de Desarrollo Productivo, Domínguez se posicionó en el centro de la escena desde el minuto cero. Más allá de las diferencias con las gremiales del campo, esta situación fue percibida de manera favorable por los directivos de las entidades que componen la Mesa de Enlace.

Plan ganadero

La estrategia oficial apuntó, a partir del primer esbozo del Plan Ganadero presentado por Basterra y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en generar medidas para impulsar la producción y mantener los niveles de consumo de carne vacuna, pero sin descuidar el frente exportador.

En una primera instancia, el cupo a las ventas externas puesto en marcha a finales de mayo comprendía a la vaca con destino a China, un listado de siete cortes parrilleros, novillo no apto Hilton y la cuota Kosher, con destino a Israel. Con el correr de los meses, se fueron quitando ítems y luego de la fuerte suba de la hacienda tras las elecciones legislativas de noviembre, se terminó de delinear la estrategia oficial para el negocio cárnico.

Luego de una serie de reuniones entre funcionarios de Agricultura, cámaras del sector frigorífico y la Mesa de Enlace, se presentó el Plan GanAr, con dos ejes centrales. Por un lado, a partir de febrero 2022 se empezarán a volcar créditos por $100.000 millones para impulsar la producción ganadera y elevar la producción de carne.

También se definió cómo será el nuevo esquema exportador: se liberaron todas las categorías de vaca y las cuotas, salvo el listado de siete parrilleros de vaca, que seguirá vigente durante el próximo año.

Con respecto al mercado interno, se renovó el programa de Precios Populares y se estableció un listado de cinco cortes parrilleros, con el asado a $549. Este esquema buscó llevar cortes baratos para las fiestas y estará vigente hasta fin de año.

Con este frente cerrado -por el momento- el Gobierno busca implementar un sistema de subsidios para la molinería y la industria avícola, que reduzca el impacto de trigo y maíz en la elaboración de pan y pollo, dos alimentos sensibles en la mesa de los argentinos.

Esta decisión generó fuertes críticas por parte de la cadena de valor cerealera, que rechazó esta decisión y amenaza con abrir un nuevo foco de conflicto entre la Casa Rosada y el sector agroindustrial.

Andrés Lobato

BAE Negocios