23 de septiembre de 2020

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Con Casalánguida Argentina se prepara para luchar por una medalla sudamericana

La selección argentina comenzó su preparación para el Campeonato Sudamericano. Como en los últimos años, al mismo tiempo que buscará el título, pretenden desarrollar a algunos valores jóvenes pensando en un futuro no tan lejano.

El equipo está cumpliendo sus primeras prácticas en la ciudad de San Nicolás y está a cargo del entrenador Nicolás Casalánguida, quien arrastra experiencia en los torneos regionales de 2010 y 2014.

Casalánguida explicó las expectativas con que encara Argentina este Sudamericano de Caracas, en un año en el que la mayor atención estará en la cita olímpica de Río de Janeiro.

“Es un torneo de suma importancia, porque somos animadores históricos de él y es un prestigio que hay que revalidar en cada edición. Además, es valioso para darles oportunidades a jugadores que necesitan experiencia internacional para ir insertándose progresivamente en la selección absoluta. Representar al baloncesto argentino en cualquier torneo implica una responsabilidad. Al mismo tiempo buscamos crear una identidad de juego y un compromiso con el equipo que se sostenga en los próximos años,” citó el entrenador.

En la lista inicial de 23 convocados para el Sudamericano, hubo 21 jugadores que participan de la Liga Nacional de Argentina y 10 menores de 23 años. Sin embargo, habrá varias ausencias. Los aleros Patricio Garino y Nicolás Brussino (Utah Jazz) están haciendo pruebas con equipos de NBA, pero Brussino se integrará más tarde a los entrenamientos de la selección. A su vez, el alero Juan Pablo Vaulet y el escolta Nicolás Richotti fueron licenciados por problemas físicos.

“Luego del Sudamericano, un grupo se sumará a la preselección que participará de los Juegos Olímpicos, mientras que el resto, más algunos otros jugadores, viajarán a China para disputar la Copa Stankovic. Esta vez tenemos problemas para sumar a los jugadores que están jugando las finales de LNB, dado que se superponen con la preparación de la selección. Hay una mezcla interesante de experiencia y juventud, aunque tienen las aptitudes para competir”, expresó Casalánguida.

Entre las ausencias resalta la de Garino, quien dejó una muy buena impresión en los torneos afrontados el año pasado con la selección argentina.
“Garino será uno de los referentes de Argentina en un futuro, no solo por sus cualidades deportivas, sino también por su educación, madurez, por mentalidad a pesar de su corta edad, y por los valores que forjó con esfuerzo y deseo de progreso. Él tenía un lugar en este equipo, que ahora será una gran oportunidad para otros jugadores”, manifestó Casalánguida.

Es muy posible que una buena actuación individual en el Sudamericano le permita a un jugador ganarse un lugar en los Juegos Olímpicos. El entrenador deberá administrar esa situación para que los objetivos individuales no se pongan por encima de los grupales.

“La selección argentina es lo máximo que a un jugador le puede suceder. Es un espacio donde se busca la excelencia como hábito, no como acto. Por eso estar allí es tan preciado. Los valores y la identidad del equipo nacional no deben claudicar por ningún interés particular. Cada uno que llega al equipo nacional sabe que debe resignar sus intereses particulares por los colectivos. Eso es norma. Ojalá que una vez finalizado el torneo, Sergio Hernandez elija a varios jugadores que hayan participado en el Sudamericano para sumarse al proceso de los Juegos Olímpicos. Eso significará que el proceso fue positivo y productivo”, señaló Casalánguida.

Argentina viajará a Caracas para buscar, desde el 26 de junio, alcanzar su 14° título en el Sudamericano, para también, como el entrenador expuso, buscar el desarrollo de jugadores jóvenes.

“Ambos objetivos pueden interactuar, depende cómo se tome la competencia. La exigencia eleva el rendimiento de los jugadores y el Sudamericano es un torneo excelente para brindar responsabilidades que generan crecimientos. Eso no implica que Argentina se baje de la lucha por el podio, al contrario. Es nuestra obligación prepararnos para luchar por una medalla”, dijo Casalánguida.

Aunque con 37 años es todavía un entrenador joven, Casalánguida suma siete temporadas trabajando en la estructura de la selección argentina.

“Dirigir un tercer Sudamericano es maravilloso. Agradezco a los que confiaron en mí durante este tiempo. Siempre que comienzo un proceso lo hago pensando que puede ser el último. Por eso lo disfruto con máxima intensidad. Hoy tengo más experiencia, indudablemente, que en primer Sudamericano, en 2010. Pero sigo con las mismas ganas de ver la bandera de Argentina colgada en lo más alto una vez que finalice el torneo”, concluyó.

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