Carlos Raimundi presentó sus credenciales como embajador argentino ante la OEA

Carlos Raimundi presentó sus credenciales como embajador argentino ante la OEA

Esta mañana a través de una ceremonia virtual el embajador Carlos Raimundi presentó sus credenciales como nuevo representante permanente de la República Argentina ante la Organización de los Estados Americanos.

En dicha ceremonia se encontraban presentes en línea Luis Almagro, Secretario General de la OEA; Luis Cordero, Presidente del Consejo Permanente ante la Organización de los Estados Americanos y representante permanente de Honduras; y el embajador Néstor Méndez, Secretario General Adjunto de la OEA.

Luego de la correspondiente presentación se le dio la palabra a Raimundi, quien expresó su agradecimiento al Presidente de la Nación Alberto Fernández y a la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quienes lo honraron con la responsabilidad de representar y defender los intereses de la República Argentina ante dicho organismo supranacional.

A continuación la presentación completa de Carlos Raimundi ante las autoridades de la OEA

«Muchas gracias, muy buenos días.

Quisiera agradecer en primer lugar al Presidente Alberto Fernández y a la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner que me hayan otorgado esta responsabilidad. Saludar a las autoridades de esta Organización y saludar fraternalmente a las Embajadoras y los Embajadores de los pueblos hermanos del continente, a quienes iré conociendo.

Y agradecer mucho al equipo de la Misión argentina por su por su trabajo, por su compromiso.

Y plantear Señor Secretario General y Señoras y Señores Embajadores mi compromiso con los principios fundadores de esta Organización y con sus principales áreas de trabajo. Y decirles que no asumo ese compromiso de una manera neutra y cómoda, si no con la impronta de la historia de la mejor política exterior argentina, desde los grandes principios que han destacado a la política exterior argentina cada vez que asumió un gobierno nacional y popular en nuestro en nuestro país.

A la luz de esos principios y de esos valores es que expreso ese compromiso de trabajo en las cuatro áreas fundamentales de la Organización.

Seguridad multidimensional. Voy a tomar una de esas múltiples dimensiones de la seguridad, porque es un problema que aqueja mucho a nuestros pueblos. Me adelanto a decirles que creo profundamente que la escuela, el mantel de la mesa tendida con un plato de comida cuatro veces al día, que los niños tengan su dentadura sana, constituyen una política de seguridad mucho más eficaz, infinitamente más eficaz que construir cárceles o que gastar dinero en tremendos dispositivos, equipamientos, mucho menos armamentos sofisticados. Creemos en esa dimensión.

Además, quiero agregar que en nuestros países la seguridad está muy asociada a los delitos contra la propiedad individual. Indudablemente hay que sancionarlos.

Pero también existe una propiedad social que pertenece a los pueblos. Se trata de las escuelas, los hospitales, las rutas, las viviendas dignas. Y también se les han sustraído esas propiedades. Y se han sustraído a partir de grandes delitos.

Los delitos más graves no los cometen los humildes, sino los poderosos, quienes han fugado capitales, triangulando ilegalmente la riqueza, quienes evaden impuestos, quienes transfieren fortunas extraordinarias a guaridas fiscales. Porque con eso sustraen recursos de nuestros países y privan a nuestros pueblos de esa propiedad colectiva, de esa propiedad social. Nosotros creemos que si lográramos controlar y sancionar mucho mejor esos delitos, esos grandes delitos, nuestras sociedades estarían más cohesionadas, tendrían menos exclusión, menos resentimiento, más igualdad y por lo tanto se cometerían muchísimo menos delitos contra la propiedad privada individual.

Democracia representativa, desde luego. Pero la verdad es que la mayoría de nuestros países cuenta con sistemas electorales, partidos políticos, parlamentos. Pero cuando vemos los resultados en los pueblos, en las personas, vemos que se han incrementado las crisis, la pobreza, el endeudamiento, la desocupación. Y al mismo tiempo se ha concentrado monopólicamente la riqueza.

Entonces me pregunto: ¿el pueblo votó por crisis, desocupación y pobreza? No. Nuestras democracias distorsionan la voluntad popular. Han mostrado ser mucho más permeables a las presiones del poder que a la voluntad de los pueblos. Por eso tenemos que trabajar mucho para incorporar a nuestros sistemas políticos, a nuestras leyes y a nuestras constituciones, fuertes instituciones de control y de poder popular, simplemente para acortar la distancia que hay entre la voluntad que expresan los pueblos y las acciones de gobierno, que muchas veces llevan a la práctica medidas muy contrarias a esa voluntad popular.

Desarrollo. Desde luego que estamos comprometidos con el desarrollo. Pero el principal objetivo de la economía no son las cifras ni los fríos números de una estadística. Desde luego que procuramos tener cuentas ordenadas, pero el objetivo central, el objetivo final de la economía es la persona humana. Es el pueblo, son los derechos, es la igualdad.

Frente a aquellos que creen que son los grandes indicadores macroeconómicos los que van a generar la distribución de la riqueza, la experiencia que nosotros acarreamos es que es la distribución lo que genera el crecimiento colectivo y la igualdad. En nosotrxs siempre va a estar presente el valor de la de la Igualdad.

Muchos pasajes de la Carta de la Organización de Estados Americanos apuntan a reducir la pobreza, otros se refieren a erradicar la pobreza. No es menor, no es formal esa diferencia. ¿Cómo lo explico? Cuando se dice ´reducir´ aludimos a poner límites a un hecho inexorable. Siempre existirá la pobreza, tratemos de que sea lo menor posible. Esto significa abordar la pobreza como si fuera una cuestión propia de la condición humana, de la condición social.

Nosotrxs, en cambio, estamos comprometidos, no en luchar para ponerle límites a un dis-valor como la pobreza, sino para construir un valor como la Igualdad. Y la Carta habla de la ´pobreza crítica no. Para nosotrxs toda la pobreza es crítica, porque proviene de una crisis ética del sistema económico y político. Si hay tantas fortunas que se han concentrado en el mundo y hay tanto gasto militar, y también capacidad financiera y tecnológica para terminar con los problemas de la pobreza, del hambre, del agua potable y de las grandes enfermedades, y no se logra transferir parte de esos recursos a resolverlos, es allí donde reside la crisis moral, la crisis estructural del sistema.

Por eso toda la pobreza es crítica. La pobreza no es un hecho de la naturaleza, sino que responde a la mala administración de los recursos públicos por parte de la economía y de la política. No estoy criticando desde fuera, estoy hablando de un compromiso a asumir en pos de la igualdad.

Para nosotrxs ese valor es fundamental. Es absolutamente necesario construir una plataforma de igualdad, un umbral mínimo de derechos, de posibilidades para que a partir de allí, todos los seres humanos puedan elegir el camino para ser diferentes, para expresar sus particularidades.

Derechos humanos. No voy a abundar. Creo que hablé de derechos humanos desde la primera palabra que dije. Y además, el recuerdo que las y los argentinos tenemos de la misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en aquel septiembre de 1979, que fue un punto de inflexión en la feroz dictadura que estábamos viviendo en ese momento.

Voy concluyendo Señor Secretario General. Quiero decirles que determinados ejes que van a atravesar todo nuestro trabajo. Uno de ellos el respeto, el diálogo, la comprensión, la comunicación con los pueblos originarios en una región que está signada por la plurinacionalidad, por la pluralidad de culturas. Construir una nueva relación entre la sociedad y la naturaleza y el medio ambiente. Y la perspectiva de género, que a mi juicio es seguramente la revolución más potente de toda la historia de la humanidad.

Y decirles finalmente que hoy, 17 de agosto, se cumplen 170 años de la muerte física del Libertador General San Martín. El Libertador, que, junto con otros Libertadores como Bolívar, Sucre, O´Higgins, Martín Miguel de Güemes, Macacha Güemes, Juana Azurduy, Artigas, Belgrano, encabezaron la unión del pueblo para formar los ejércitos de liberación. San Martín expropió grandes fortunas para financiar un ejército emancipador, y lo hizo con mulatos, con indígenas, con campesinos, con trabajadores, con criollos. Y no solamente entendió esa unidad, sino que además entendió otra cosa que es fundamental. Es que no se trata de la lucha de un país, sino de la lucha de todo un continente.

Y por eso, trayendo a la actualidad esa gesta histórica de la emancipación contra la ocupación extranjera, es que les voy a pedir nuevamente el apoyo, la ayuda para lo que es la actualización de esa gran causa para nosotrxs. No es una causa argentina, sino de todo el continente, para que la potencia extranjera que ocupa en este momento las islas del Atlántico Sur y depreda los recursos naturales que son propiedad quienes habitamos esos territorios, simplemente cumpla las normas y las resoluciones del derecho internacional. Este es nuestro pedido fundamental.

Termino señor Secretario General, pensando y preguntándome cómo en un continente con la fertilidad de nuestras tierras, la biodiversidad, que tiene América, su petróleo, su litio, su riqueza pesquera, nuestros pueblos siguen sumidos en una profunda pobreza. Si un Estado o una organización de Estados no ha logrado todavía convertir esa riqueza en disfrute del pueblo, que es su verdadero propietario, quiere decir que no hemos cumplido. Y lo digo en primera persona, no hemos cumplido con nuestra función.

Estos son los valores que enarbolamos: autodeterminación, dignidad, defensa de nuestros recursos naturales, apropiarnos de lo que es nuestro, de lo que son nuestros recursos estratégicos, disfrutar de lo que nos dan, pero me refiero a los pueblos, no a los grandes monopolios.

Que ningún pueblo se sienta sometido a tener que obedecer órdenes de la potencia más poderosa del mundo ni del poder económico más poderoso del mundo. Dignidad, autodeterminación, igualdad. Por esos valores vamos a luchar, Señor Secretario General y Señor Presidente del Consejo Permanente.

Y si viéramos que alguna decisión de esta organización no va en ese sentido, será porque no hemos podido luchar lo suficiente. O será porque responde a otros intereses, pero nunca será en nombre ni del gobierno de mi país, ni de este representante, ni mucho menos del pueblo argentino.

Muchísimas gracias. Mi saludo fraternal».

Carlos Raimundi, embajador argentino ante la Organización de los Estados Americanos

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