27 de septiembre de 2020

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Camilo Torres, el Padre Mugica colombiano

Camilo Torres murió el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, tras combates con tropas de la Quinta Brigada de Bucaramanga, dirigida por el coronel Álvaro Valencia Tovar. El ejército ocultó el cadáver en un estratégico lugar separado de las demás fosas comunes

y el lugar no fue revelado al público. Donde cayó Camilo nació una cruz, pero no de madera sino de luz. 

Jorge Camilo Torres Restrepo nació el 3 de febrero de 1929 en Bogotá (Colombia); desde muy temprana edad comienza a dar testimonios de su constante preocupación por los oprimidos y va acrecentándose en su conciencia que lo fundamental del hombre es el amor por los desposeídos.

Ordenado sacerdote, en Lovaina (Bélgica), obtiene el grado de licenciado en Ciencias Sociales, permaneciendo en este país entre 1954 – 59.

Regresa a Colombia vinculándose a la Universidad Nacional ejerciendo las actividades de capellán y profesor de sociología

En 1962 comienza a tener dificultades de parte de las autoridades eclesiales y comienza a ejercer el decanato de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), colaborando en la redacción del libro «Violencia en Colombia».

Participa en varios seminarios en Argentina, Venezuela y Perú y en ellos proclama abiertamente la necesidad de profundos cambios sociales en el continente.

A partir de 1964 promueve reuniones con dirigentes de los Partidos políticos, las juventudes del movimiento Revolucionario liberal, (MRL), el movimiento estudiantil Colombiano, el Frente Unido de acción revolucionaria y con jóvenes no alineados políticamente.

Simultáneamente con la aparición de la declaración programática del ELN en febrero de 1965, Camilo hace publica su «plataforma para un movimiento de unidad popular».

Los sectores no alineados son el basamento vital del Frente Unido y entre ellos se destacan algunos dirigentes estudiantiles miembros del ELN.

En julio de 1965 presenta la solicitud de ser reducido al estado laical, debido a la persecución a la que es sometido por la jerarquía de la iglesia católica. El 27 de julio celebra su última misa.

En los meses que van de julio a octubre toma contacto con diferentes regiones de Colombia, y a través del Frente Unido, el periódico del Frente, transmite sus famosos mensajes a los cristianos, a los camilistas, a los militares, a los campesinos, a las mujeres, a los estudiantes, a la oligarquía, a los sindicalistas, a los no alineados, a los cesantes y al frente unido del pueblo.

Camilo se había vinculado al ELN, meses antes de lanzar su histórica «proclama al pueblo Colombiano», en enero 7 de 1966.

Se distinguió por su sencillez y un inmenso cariño por los campesinos.

Su sensibilidad humanista, el contacto con la Colombia de los excluidos, explotados y oprimidos, su vasta cultura universal y el ejercicio de la sociología le hicieron entender con claridad la realidad del país, las causas de la pobreza, la dependencia y el atraso histórico.

Como sacerdote católico compartió, desde el trabajo de la Pastoral Social , las angustias y miseria de los obreros y las comunidades pobres urbanas, como asesor de la Ley de Reforma Agraria recorrió las comunidades agrarias comprendiendo a profundidad los sueños y dolores de los campesinos sin tierra y de los indígenas expulsados de sus territorios por los terratenientes; como capellán de la Universidad Nacional se compenetró con la rebeldía de la juventud de la década del sesenta y con ellos impulsó la unidad de las luchas estudiantiles con las de los obreros y sectores populares para presionar cambios estructurales en el país.

No se quedó contemplando y especulando sobre el drama humano, fue más allá.

Como cristiano se comprometió con su pueblo para hacer «eficaz el amor», se distanció de la iglesia de los ricos que se «conduele» de la miseria y predica la resignación como virtud.

Buscando respuestas a los grandes problemas del país llegó a comprender que para romper con el atraso, la ausencia de democracia y de dignidad nacional, para acabar con la injusticia social es indispensable terminar con ella,  el pueblo y la «unidad de la clase popular» para  «hacer el cambio»que es un deber moral para el verdadero cristiano.

Camilo, consideró sin sentido la discusión si «el alma es inmortal, porque el hambre si es mortal».

Su pensamiento y ejemplo aportaron a la unidad de los revolucionarios distanciados por creencias religiosas y fueron fundamentales en el desarrollo de la Teología de la Liberación , que surgió comprometida con las luchas de los pueblos, especialmente en América Latina.

Muchos sacerdotes y monjas asumieron la opción de luchar junto a los pobres, como la forma de hacer «eficaz el amor», se inspiraron en su pensamiento, siguiendo su ejemplo se comprometieron, desde los espacios sociales en Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Brasil, Bolivia, Argentina, Chile, Perú entre otros.

La muerte de Camilo, su pensamiento sigue teniendo vigencia. No hay más opciones que la liberación.     

Camilo Vive 

Camilo luchaba y predicaba por Que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.

  • Eliminar la explotación, las faltas de oportunidades e injusticias de este mundo.
  • Garantizar el acceso a la educación y la salud.
  • La liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana.
  • La situación reinante de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social.
  • No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia, restauración. Todos somos pecadores, pero en concreto hay que distinguir entre víctima y victimario.
  • Tomar conciencia de la lucha, optando siempre por los pobres.
  • Afirmar el sistema democrático profundizando la concienciación de las masas acerca de sus verdaderos enemigos para transformar el sistema vigente.
  • Crear un “hombre nuevo” como condición indispensable para asegurar el éxito de la transformación social.
  • El hombre solidario y creativo motor de la actividad humana en contraposición a la mentalidad capitalista de especulación y espíritu de lucro.
  • La libre aceptación de la doctrina cristiana, es decir, primeramente procurar a la persona unas condiciones de vida dignas y posteriormente su adoctrinamiento cristiano si la persona quiere.

Camilo planteaba, «el asunto no es discutir si el alma es mortal o no cuando el hambre y la miseria lo son …»

Ofelia Rosales

Aguante la Manga

Donde cayó Camilo nació una cruz, pero no de madera sino de luz.        

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