23 de septiembre de 2020

RPD Noticias

información con opinión.

Argentina: Casa tomada, por Guadi Calvo

Boko Haram el fantasma demodé, por Guadi Calvo

A dos meses y pocos días de la asunción de Mauricio Macri,

nada ha sido sorpresivo, sus decisiones políticas, esencialmente en el plano económico, no sorprendieron a nadie. Macri fue el elegido del establishment y con él esta cumpliendo a rajatabla.

A poco más de 60 días de aposentarse en la Casa Rosada (sede del poder ejecutivo argentino) ha dado de hecho un giro de 180º respecto a las políticas del gobierno de la presidente Fernández de Kirchner y el presidente Kirchner. 

Absolutamente todas sus medidas han apuntado a realizar una monumental transferencia de capitales desde los sectores populares a los más ricos del país. 

El desproporcionado aumento en los alimentos y los servicios público, (electricidad, gas, agua, y transporte) que arrastran a otros sectores de la economía, han puesto a las clases bajas y medias del país, nuevamente en un escenario que creía superado. Mientras los sectores empresarios, agrícolas y exportadores se han visto beneficiados con la quita de impuestos y gravámenes. 

El actual gobierno de aquí hasta que diré tiene una monocorde explicación de todo tiene la culpa el gobierno anterior, “la pesada herencia” se ha convertido en su programa de gobierno.

El “sinceramiento” de los precios y del dólar ha lanzado a una sociedad lacerada por décadas de altísima inflación, una vez más a un espiral inflacionario que según los gurús del gobierno llegara al 25% durante 2016 y según economistas no tan comprometidos con el macrismo podría disparase hasta un 40%.

Macri y su grupo de gerentes (el 80% de los funcionarios entiéndase ministros, secretarios de estado y sus subsecretarios, provienen de la actividad privada: grandes empresas nacionales y extranjeras y bancos de primera línea, ninguno de ellos ha renunciado a su empresa, obviamente) han gobernado en beneficio de los grupos de concentrados de poder, demoliendo leyes y disposiciones a golpes de decreto de necesidad y urgencia (DNU) según uno de los constitucionalistas más respetado y prestigioso del fueron, Eduardo Barcesat: “Estos DNU son más que suficiente para enjuiciamiento y remoción por juicio político” (a Macri).

Los operadores políticos de Macri, han sabido en estas pocas semanas abroquelarse en el poder, más allá de la constante baja en las encuestas del actual gobierno. 

El entramado político que sus asesores han logrado armar pareciera darle algún aire como para mantenerse en el gobierno a pesar de los embates que se aproximan. Con prebendas obviamente desconocidas públicamente,  un grupo importante (entre 12 y 16) de diputados del Frente para la Victoria (FPV) el andamiaje político del kirchenerismo se han escindido. A pesar de esta pérdida el bloque kirchnerista continúa siendo el mayoritario con 81 diputados, de esta manera el macrismo podrá tejer otro tipo de alianzas, para conseguir aprobar algunas de sus muy discutidas leyes. También varios gobernadores provinciales peronistas, fundamentalmente el de la provincia de Salta, Juan Manuel Uturbey, quién tiene muchas aspiraciones presidenciales se ha distanciado de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, intentado posicionarse  frente a la sociedad como un hombre potable, medido, civilizado, lejos del “bestial” kircherismo. 

Las persecuciones políticas están a la orden del día, ya se han despedido cerca de 75 mil personas tanto de puestos públicos como privados, es su mayoría sospechados de simpatizar con el antiguo “régimen”. 

Mientras los alimentos y los servicios públicos han tenido aumentos siderales, mientras los trabajadores son presionados para que acallen sus protestas los eternos sindicalistas argentinos adhieren al nuevo gobierno traicionando a sus representados. Obvio esto a nadie sorprende personajes como Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, sospechados  en su juventud de haber participado junto a la dictadura del secuestro, tortura y asesinato de militantes populares, hoy se han asociados a Macri como lo estuvieron a Menem.

La tentación autoritaria

Macri y sus economistas, emergidos de las más pestilentes letrinas de neoliberalismo argentino como Alfonso de Prat-Gay actual ministro de Hacienda y Finanzas Públicas;  Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central y Carlos Melconian, presidente del Banco Nación, que fungieron de operadores bancarios para lavado de activos y fugas de capitales durante los gobiernos kirchneristas, se formaron juntos a Domingo Cavallo, ministro de economía de Carlos Menem, además de haber sido presidente del Banco Central (1982) en plena dictadura militar, para estatizar la deuda privada, aumentado más de 24 mil millones de dólares la deuda externa. Entre las empresas que fueron libradas de sus deudas figuran; Acindar, del ex ministro de Economía de la dictadura Alfredo Martínez de Hoz; Loma Negra, de la familia Fortabat; la Compañía Naviera, de la familia Pérez Companc y la automotriz Sevel, del Grupo “Macri”.

No es necesario ser un fino analista para entender que el plan de ajuste, recesión y despidos que traen en los portafolios esta caterva antinacional, sola puede ser sostenido con un monumental plan de represión, que se ha puesto en marcha a horas de la asunción de Macri.

A la cabeza del ministerio de seguridad macrista se encuentra Patricia Bullrich, casada con Guillermo Yanco, un oscuro personaje de los arrabales políticos, cuyo trabajos legales es dirigir un museo de la comunidad judía de Buenos Aires, además de ser presidente del Instituto de Estudios Argentinos (Idear) y miembro de la Red de Partidos Políticos, una organización impulsada por el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (National Democratic Institute) creado en 1983 por el ala derecha del Partido Demócrata norteamericano que a través de otras fundaciones tiene presencia en 50 países. Recibe financiamiento, entre otras fuentes, de la Fundación Nacional para la Democracia creada por Ronald Reagan para intervenir en la política interna de decenas de naciones en todo el mundo.

Bullrich, se vio gravemente implicada en el suicido del fiscal Alberto Nisman, con quién pergeñaron la acusación contra la presidenta Fernández de Kirchner. En el teléfono celular de Nisman quedaron registrados más de 70 llamados que la entonces diputada Bullrich le hiciera al fiscal.

Desde el 10 de diciembre la Argentina ha dejado de ser un lugar seguro para dirigentes sociales, periodistas y políticos que no adhieran al régimen de Macri.

La censura y persecución a periodistas está a la orden del día, no solo le suspende la pauta publicitario oficial, con la que extorsionan a dueños de medios para que adhieran al régimen, sino son levantadas las cadenas internacionales que pudieran ser criticas como RT (Televisión Rusa) o la popular Telesur.

La represión con gases, balas de goma y plomo se han vuelto a poner de moda en la Argentina, cada día se conoce nuevas represiones contra trabajadores que salen a protestar por las pérdidas de sus trabajos o los altísimos costos de vida, solo la electricidad ha aumentado entre un 300% y 400%. Se espera un 200% en el trasporte y números similares en el resto de los servicios públicos.

El trípode protector del Régimen: el Grupo Clarín, la concentración mediática más grande del mundo, que ha sido el enemigo jurado de Cristina Fernández, y no ha dejado de recibir nuevas prebendas con el nuevo gobierno, ignora las arbitrariedades y alienta a su publico a acatar las nuevas disposiciones, culpado de todo al gobierno anterior.

La otra pata de este macabro trípode de donde colgaran a millones de argentinos, es el poder judicial, donde el Presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzzeti, se ha convertido en un comisario político del régimen, pactando impunidad y arreglo en tratamientos judiciales. Y finalmente el poder económico que hasta ahora solo se ha beneficiado y nada ha aportado para darle oxigeno a Macri, que sabe a partir de marzo, su gobierno comenzará a crujir.

La represión policial diaria, detenciones como la de la dirigente social Milagro Sala, los despidos la intentona que se espera en las próximas semana para involucrar a Cristina y algunos de sus más íntimos colaboradores como es el caso de Aníbal Fernández, apuntan a gobernar por el miedo, porque de no ser así Macri sabe que sus días están contados y tendrá que abandonar a las corridas la casa que ha tomado.

Guadi Calvo

A %d blogueros les gusta esto: