26 de septiembre de 2020

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Alimentos de cultivos en buenas condiciones contribuyen a la salud

Según un nuevo informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), invertir en la agricultura resiliente al clima no solo redunda en una mejora de la seguridad alimentaria, sino que además contribuye a la erradicación de la malnutrición.

El informe, que lleva por título «The Nutrition Advantage – Harnessing the Nutrition Co-Benefits of Climate Resilient Agriculture», es un estudio de la experiencia del FIDA en materia de mejora de la nutrición en las inversiones en agricultura en las que se tiene en cuenta el clima, en el que se demuestra que los efectos del cambio climático en la agricultura y la prevalencia de la malnutrición en las zonas rurales guardan una estrecha relación entre sí.

Como señaló el presidente del FIDA, Gilbert F. Houngbo, «en el caso de quienes viven en zonas en las que las tierras están cada vez más degradadas o amenazadas por la mayor variabilidad climática, los cultivos no son tan ricos en nutrientes como podrían serlo, lo que acarrea consecuencias tanto para la población rural como para la urbana».

En el estudio también se alude a la necesidad urgente de sensibilizar a los agricultores de la conveniencia de que gasten los ingresos que tanto les ha costado ganar en alimentos más nutritivos, que redundan en una mejora de la salud de toda la familia. Las actividades que contribuyen a un aumento de los ingresos también son decisivas para permitir que las familias adquieran los alimentos que no cultivan ellas mismas. En el informe se señala que, si se acompaña de una educación nutricional, un enfoque diversificado se traduce en beneficios nutricionales y económicos.

En palabras de Margarita Astralaga, directora de la División de Medio Ambiente y Clima del FIDA, «la promoción de sistemas alimentarios diversificados y climáticamente inteligentes en los que se tienen en cuenta los aspectos nutricionales puede ayudar a los pequeños agricultores a ser más resilientes, proporcionar unos ingresos más estables y mejorar la calidad de la dieta, al tiempo que permite responder a los efectos del cambio climático».

En el informe se mencionan ejemplos de lugares en los que el FIDA está trabajando en este tipo de inversiones que brindan múltiples beneficios. En el Sudán, en el marco del proyecto apoyado por el FIDA sobre el riego y la gobernanza de los recursos hídricos y de la tierra, se ofrece formación en materia de nutrición y elaboración de alimentos. Entre los resultados obtenidos, cabe señalar que las mujeres participantes adquirieron conocimientos sobre los beneficios nutricionales de alimentos que se consumían con menor frecuencia como, por ejemplo, las hortalizas, los huevos y la leche. También aprendieron a preparar platos más nutritivos y se les informó de la importancia que tenía observar una buena higiene, así como de los beneficios de una dieta equilibrada.

En el Níger, en respuesta a un clima adverso y a la degradación de la tierra, dentro del Programa de Desarrollo de la Agricultura Familiar, apoyado por el FIDA, se trabaja con grupos de mujeres con miras a lograr una mayor disponibilidad de alimentos básicos durante el período de escasez y un aumento de la producción de alimentos con un elevado valor nutricional. Se hace hincapié en actividades como los almacenes de cereales para mujeres y «huertos nutricionales» con objeto de ayudar a promover la resiliencia a las perturbaciones climáticas.

Margarita Astralaga añadió: «en el FIDA tenemos la firme voluntad de apoyar la resiliencia al cambio climático en nuestros proyectos y crear oportunidades para incorporar las cuestiones relacionadas con la nutrición que preocupan, asegurándonos de abordar de manera integral las complejas interconexiones entre el cambio climático, la nutrición y la agricultura».

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