1 de octubre de 2020

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Adolfo Safrán “Las variables de la economía no muestran signos de recuperación”

El ministro de Hacienda de Misiones dijo que frente a este panorama, el segundo semestre “va ser una meseta”. Observó que la Nación debe mejorar los niveles de ejecución del gasto público y dar vuelta la situación de las economías regionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La economía sigue sin mostrar signos de reactivación y las ex­pectativas de mejoras para esta segunda etapa del año comienzan a diluirse. El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, marcó en una entrevista con ENFOQUE que para entender la si­tuación actual, basta observar el com­portamiento de los cuatros motores de la economía y comprender así la real situación por la que transita el país.

Desde su óptica, ninguna de las cuatro variables (consumo, gasto público, in­versión y sector externo) muestran sig­nos de reactivación, razón por la cual considera que este segundo semestre “va ser una meseta”, en término econó­mico.

No obstante, señaló que si el gobierno nacional logra mejorar los niveles de ejecución del gasto público y dar vuelta la situación de las economías regiona­les, “se podría comenzar a marcar una tendencia creciente”, pero que se po­dría visualizar recién en 2017. 

Sobre las asimetrías comerciales con Paraguay y Brasil, en especial en las zo­nas de frontera, el titular de la cartera de Hacienda insistió que el impacto más fuerte lo genera el tipo de cambio y consideró que si eso se corrige, la asi­metría comienza a desaparecer. 

Safrán advirtió que esto también impli­ca una responsabilidad del comercian­te local, que es tratar de ser competiti­vo en materia de precios, para que su producto sea atractivo al consumidor misionero. 

Respecto a la situación financiera-eco­nómica de Misiones, el ministro dijo que comparado con otras provincias “estamos muy bien”, ya que en relación con otros distritos del país, el gobierno provincial no tuvo la necesidad de reci­bir adelantos del Tesoro Nacional para hacer frente a gastos corrientes.

 – ¿Qué evaluación hace de la gestión de Cambiemos en cuanto a las medidas eco­nómicas?

 – Hay un cambio de escenario bastante significativo en cómo venía la política y la economía en los años anteriores y cómo comenzó esta nueva gestión, con algunos aciertos y con algunos errores. Hay que saber ponderar lo bueno y lo no tan bueno de una gestión, a la cual no­sotros no votamos, pero claramente la Renovación -con la conducción de Car­los Rovira- marcó una línea muy clara de dar gobernabilidad como un signo de madurez política que la sociedad está pidiendo y donde todos los argentinos quieren que al gobierno le vaya bien, porque si le va mal a todos nos va a ir mal. En ese contexto de madurez políti­ca acompañamos a la gestión, apoyan­do lo que corresponda, pero también marcando las diferencias. 

En este sentido, entiendo que uno de las diferencias son las políticas sociales que fueron muy fuertes en los últimos años y ahora son banderas que no se defienden con tanto ímpetu y que desde la Reno­vación cuidamos y protegemos. 

Más allá de esto, como acierto se puede destacar la salida del cepo cambiario atado a la salida del default, con este conflicto que había con los Fondos Bui­tres, lo que le permitió a la Argentina volver a insertarse al mundo, algo que es necesario, porque un país no puede estar aislado al mundo. Un país que no recibe inversiones, que no tiene posibi­lidad de generar relaciones comerciales con otros países, no es bueno, porque ese país no avanza tecnológicamente, no puede evolucionar y quedamos atra­sados. 

Lo desacertado fue el brusco aumento tarifario que sí había que corregirlo, pro­ducto del congelamiento de las tarifas por varios años, pero el aumento fue muy severo e impactó muy fuerte en la economía familiar y en la producción. 

Nosotros en la provincia tuvimos que sa­lir con un régimen de subsidios para mi­tigar el efecto de este aumento y lograr que con esto las empresas no se vean perjudicadas con el nivel de producción y que no se vean obligadas a despedir personal. Fue una medida acertada que muy pocas provincias las han tomado, pero que para nosotros fue algo necesa­rio para contener a las PyMES misione­ras. 

Otra cuestión negativa fue una política del Banco Central muy dura que encare­ció mucho las tasas de interés, que cas­tigó severamente el crédito, tanto para el consumo como para el inversor, y que terminó enfriando de más la economía. 

 – ¿Dónde estaría la clave para comenzar a poner en marcha la economía del país? 

 – Hay que volver a darle a las economías regionales competitividad, tal vez es el talón de Aquiles de la salida del Cepo Cambiario, que fue buena, pero con atraso cambiario. Esto genera un dólar a 14, 15 pesos que hace que ningún pro­ducto misionero, salteño, mendocino, pueda competir con los costos importa­dos y eso afecta la producción local y el empleo. Entonces si queremos reactivar la economía tenemos que volver a darle competitividad a las economías regiona­les, que eso va ser un motor importante de reactivación de la economía y que puede generar inversiones. 

Por otra parte, el gobierno nacional tie­ne que ser más gradual con el ajuste del gasto público, creo que lo está haciendo y creo que en este segundo semestre va a haber una conducta en este sentido de mejorar los desembolsos y la ejecución del gasto público, en especial todo lo que esté vinculado con la obra pública. 

En el primer semestre (el gasto público) vino muy por debajo de lo previsto y creo que en este segundo semestre ha­brá una ejecución con un mejor ritmo, lo que podría llevar a reactivar la econo­mía. 

 – ¿La economía va a mostrar signos de me­joría en este segundo semestre? 

 – Los cuatro motores de la economía son el consumo de las familias -que hoy está deprimido porque no hay poder adqui­sitivo-, el gasto público -que viene con una caída porque hay un ajuste de la Nación-, la inversión de las empresas y el sector externo -que es lo que uno puede exportar afuera-. Hoy por hoy ninguna de las cuatro variables está mostrando signos de reactivación. En­tonces lo que veo es que este segundo semestre va a ser una meseta, no va a tener indicadores de reactivación, pero si el gobierno logra mejorar un poco los niveles de ejecución del gasto público y logra dar vuelta la situación de las eco­nomías regionales, podría comenzar a marcar una tendencia creciente, pero que se podría visualizar recién el año que viene.

 – En este escenario que describe, ¿cuál es la situación financiera de Misiones?

 – Estamos con las finanzas muy ajustadas, pero a la vez Misiones tiene sus finanzas muy sólidas. Eso siempre ha sido una característica de la gestión de la Reno­vación. 

El hecho de que no destinemos el 90 por ciento del presupuesto a salarios, sino que tengamos bien distribuido en­tre salario, atención a las cuestiones so­ciales (salud, educación), otras políticas de Estado y la obra pública, que se eje­cuta con mucho menor ritmo este año producto de este ajuste que se está te­niendo, hace que tengamos un funcio­namiento del Estado que permite que toda la economía funcione. 

Cuando una provincia destina el 90 por ciento de su presupuesto a sala­rios, tampoco ayuda a que la economía mejore, porque no destinada nada, por ejemplo, a obra pública, que reactiva la economía, no destina nada a programas sociales o la salud, que también genera un efecto derrame. 

Comparando la situación de Misiones con otras provincias podemos decir que estamos muy bien y además no tuvimos la necesidad de recibir adelantos del Te­soro Nacional como otros distritos que sí ya lo hicieron. Esta es una fortaleza que tiene la provincia hoy. 

 – ¿La apertura de las importaciones como impactó al país y a Misiones?

 – Afectó negativamente porque tenemos un atraso cambiario, es decir un dólar no competitivo, y te entran productos de China o Brasil con precios muy bajos y castigan a la industria nacional.

En Misiones puntualmente esa apertura de las importaciones está afectando al sector del terciado, que hizo que cuan­do se abrieron las importaciones entrara tanto stock que hasta hoy hay producto importado en venta y eso hace que las empresas locales no puedan salir a colo­car su producción y que tengamos la ac­tual crisis en el sector forestoindustrial del terciado en la provincia.

 – ¿El pedido de ITC diferenciado para la pro­vincia se va a concretar?

 – Venía bastante bien encaminado, por­que le aportamos todos los elementos al gobierno nacional, inclusive tenemos información que hasta el Ministerio de Hacienda dio el visto bueno, pero des­pués surgieron algunas observaciones de otros ministerios. 

Sería una pena que no salga, porque podría ser un aliciente para buscar re­componer este éxodo masivo que hay de misioneros a Brasil o Paraguay y que afectan mucho a los comercios fronteri­zos y colateralmente al resto de la pro­vincia. 

 – Las Cámaras de Comercio en la provincia insisten con medidas que corrijan las asi­metrías con Brasil y Paraguay. ¿Se están estudiando algunas soluciones?

El impacto más fuerte lo genera el tipo de cambio e inmediatamente cuando se corrige eso la asimetría va desapare­ciendo. Pero esto también implica una responsabilidad del comerciante local, que es tratar también de ser competi­tivo en materia de precios para que su producto sea atractivo al consumidor misionero. 

Entiendo que una corrección impositiva como el IVA, bajándolo del 21 al 10 por ciento, puede ayudar pero tampoco va a ser suficiente, porque la asimetría con Brasil y Paraguay es cercana al 40-50 por ciento y bajar un 10 por ciento el IVA, como lo piden, no ayuda, en cambio una corrección cambiaria podría ayudar mucho más. 

Revista Enfoque

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