21 de enero de 2021

Acciones y medidas para detener la segunda ola de COVID-19

Acciones y medidas para detener la segunda ola de COVID-19

El decreto habilita a gobernadores y al jefe de gobierno porteño a aplicar, según la condición sanitaria de cada distrito, una serie de acciones para contener los casos de covid-19.

El desafío que tiene por estas horas el gobierno de Alberto Fernández es el de frenar esta anticipada segunda ola de contagios de covid-19 al tiempo que comienzan a realizarse nuevos vuelos para traer las partidas restantes de la vacuna Sputnik V.

El presidente firmará hoy un decreto que tiene ese objetivo e incluye, tal como anticipó Páginas/12, la modalidad de restricción nocturna durante 14 días, entre otros puntos.

El decreto se aplicará en todo el territorio del país y serán los gobernadores y el jefe de gobierno porteño los responsables de determinar e implementar estas medidas de acuerdo a las realidades epidemiológica de cada provincia, zona o ciudad.

De esta manera los mandatarios provinciales no solo podrán cuidar la salud de su población sino evitar que se pueda afectar el proceso de recuperación económica que se está viviendo.

Por el contrario y mientras el Ministerio de Salud informaba de 13.835 contagios y 146 fallecimientos, la conducción de Juntos por el Cambio, visiblemente alejados de los consensos alcanzados, anunció su rechazo liso y llano al decreto que todavía no está en vigencia y que ni siquiera conocen su alcance.

Según trascendió, las medidas de restricción estarán en formato de recomendaciones porque lo que rubricará esta mañana el Presidente es, en rigor, un decreto reglamentario del artículo cuarto del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 956 que se aplica desde fines de noviembre pasado y que, como se sabe, tiene fuerza de ley mientras no sea rechazado por las dos cámaras del Congreso.

Esto es lo que Fernández acordó con los 24 gobernadores el miércoles pasado durante una extensa reunión remota. Allí se habló y consensuó la aplicación de restricciones a la circulación en un rango horario que va desde las 0 a las 6.

Ahora bien, los gobernadores y el jefe de gobierno porteño podrán modificar ese lapso de tiempo según la situación epidemiológica que vivan las ciudades y pueblos de sus distritos.

En tal sentido, cada mandatario podrá deshabilitar, ampliar o reducir esa franja horaria según el nivel de contagios y el respeto por el regimen de Distanciamiento Social que todavía está vigente.

Es por esto que en la Casa Rosada no ven como negativo las posturas de los gobernadores de Mendoza, Rodolfo Suárez, y Juan Schiaretti de Córdoba como también de Horacio Rodríguez Larreta, quienes aplicarán las medidas de cuidado en horarios y formas diferentes por lo que no se pueden leer como contrarias o reactivas al decreto presidencial.

Por caso, afirman colaboradores presidenciales, que en Córdoba los negocios gastronómicos estarán abiertos hasta la una de la mañana por lo que la restricción nocturna se aplica dentro del rango horario recomendado.

Anoche el presidente Alberto Fernández trabajaba junto a su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti en la comunicación de esta nueva etapa de control y prevención de contagios de coronavirus.

No está definido pero es muy posible que el anuncio lo realicen Cafiero y Vizzotti. En esta oportunidad el Presidente se mantendrá en un segundo plano.

Durante la presentación del decreto se dará a conocer el mapa epidemiológico y uno de los distritos con mayor cantidad de casos es el de la Ciudad de Buenos Aires, que en las últimas 24 horas registró unos 1.556 contagios.

Es por eso que resulta paradójica la reacción disociada de la conducción de Juntos por el Cambio que rechazó el decreto sin siquiera conocer el texto y sus alcances. Horacio Rodríguez Larreta sí lo conoce y tal vez esa fue la razón de su silencio.

Pero hay una prueba más de la distancia que existe entre las mezquindades políticas de la conducción de Juntos por el Cambio y la realidad.

Por caso, los intendentes macristas Arrecifes, Balcarce, Lincoln, Lobería, Puan y Suipacha, retrocedieron en las fases de protección, asilamiento y cuidado por el incremento de contagios de coronavirus que se están produciendo en estas últimas semanas.

Las medidas que se dispondrán están en el orden de las que adelantó este diario. Por caso, se exigirá a todos los pasajeros de los vuelos de cabotaje la presentación de un test de PCR para evitar que el contagio se propague entre las provincias.

Las fronteras del país permanecerán abiertas para los ciudadanos argentinos que necesiten regresar al país y el transporte público volverá a ser de uso exclusivo de los trabajadores escenciales a los que no alcanzarán las restricciones de circulación nocturna.

Eso sí, deberán portar el permiso que se gestiona a través de la aplicación Cuidar o en la web argentina.gob.ar.

En cuanto a los vuelos internacionales se reducirán en un 30 por ciento, tal como lo informaran desde el Ministerio de Transporte que conduce Mario Meoni.

El decreto

El DNU 956 prevé en su artículo cuarto que luego de «la evaluación de riesgo» epidemiológico en los diferentes aglomerados poblacionales, las autoridades provinciales y de CABA «podrán dictar normas reglamentarias para limitar la circulación por horarios o por zonas con el fin de evitar situaciones que puedan favorecer la propagación del virus» covid-19 durante 14 días.

Esto es lo que el Presidente está ahora reglamentando de acuerdo a los consensos alcanzados con todos los mandatarios provinciales y el jefe de gobierno porteño.

Esos acuerdos incluye la necesidad de que todos los apliquen, respetando siempre las caractarísticas particulares, para que la nueva ola de contagios se detenga y no complique los diferentes sistemas de salud.

La condición de que se apliquen en todas las provincias medidas más rígidas, flexibles o incluso ninguna es principalmente por una cuestión epidemiológica pero también es por una razón económica.

Esto quedó claro durante la reunión del Presidente con los gobernadores porque coincidieron en la necesidad de proteger la incipiente reactivación económica que se está produciendo y, sobre todo, aprovechar la temporada veraniega para paliar un poco la crisis que generó la pandemia en 2020.

El hecho de que las medidas se extiendan por un plazo de 14 días no es caprichoso sino tiene que ver con los cálculos que se deben hacer para evaluar la evolución epidemiológica de cada provincia, zona o ciudad. Esto está previsto en el DNU 956.

Felipe Yapur

Página/12

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