20 de enero de 2021

Feliz día del miserable a todos los periodistas, por Hernán Brienza

Adiós a la grieta, por Hernán Brienza

Yo fui periodista. Y laburaba bastante bien. No era un genio. Pero había metido un par de golazos (habia visto el cuerpo de Yabrán, había descubierto a Von Wernich dando misa en Chile, entre otras cosas.

Escribía con cierta gracia y tenía algún talento para el oficio. Tuve maestros, jefes, algunos de ellos admirados. Pero nunca creí en el periodismo objetivo, neutral e independiente.

Siempre supe que era una mentira y lo comprobaba a diario en las redacciones. Que mentira de acá. Que mentira de allá. Para peor siempre tuve una posición política tomada. Pero el periodismo empresarial te obliga a esconderla, a mentirle al público.

Cuando decidí salir del closet, decir lo que verdaderamente creía, había una red de medios que lo permitía. Me enfrenté a algunos de mis maestros, que seguían anclados en la mentira de mentir sobre el periodismo. Respeté su decisión, creyendo que, después de todo, el periodismo había sido ese engaño y ellos mal que bien habían siempre ejercido el periodismo con cierta distancia de los poderes políticos.

Todo cambió con el macrismo. La red de medios que contenía a periodistas que pensaban como yo fue brutalmente derribada por el acoso del gobierno. Me quedé sin trabajo periodístico. Mis maestros y mis amigos del club de periodistas se llamó a silencio.

Después de todo, yo me había «vendido» a la política, como llegaron a acusarme. De libertad de expresión, nada.

Pero luego sucedió lo peor. Los que hablaban de periodismo puro, independiente, objetivo, neutral, se regalaron a un gobierno extorsivo y de derecha.

Y empezaron a operar, a mentir, a hacer propaganda al gobierno de Macri, a trabajar en los medios de Macri. Ellos que se hacían los pulcros, terminaron siendo mercenarios de la derecha. Acusaban al Kirchnerismo de quedarse con todo pero en realidad los dueños de todo eran sus patrones. Investigaban al gobierno anterior pero nunca la corrupción macrista.

Mis maestros se hacían los periodistas pero eran simplemente mercenarios de derecha o, finalmente, militantes y voceros de la derecha argentina.

Alguna vez escribí que los periodistas éramos unos miserables. Nunca creí que iba a tener tanta pero tanta razón.
Por eso no celebro más este día. Porque yo no quiero estar en el mismo lugar en el pueden estar los hipócritas de nuestros maestros.

Tengo cierta mínima esperanza en que los que vengan detrás mientan menos de los que me precedieron. Pero no mucha.

Por eso todos los 7 Junio me pongo de mal humor y me engripo. Y no festejo nada. De puro rabioso que soy.
Por eso hoy les digo: Feliz día del miserable a todos los periodistas!

Hernán Brienza

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