Habían pasado más de 3 años de trabajo. Al principio, casi secretas reuniones, con muy poca gente. A medida que pasaba el tiempo se incrementaban tanto reuniones como participantes.

Los últimos meses fueron muchas horas de trabajo por día, la gente se afiliaba a uno u otro partido político. Los Partidos iban tomando forma, se iban juntando en distintos lugares, a escondidas, ya que regía la veda política.-

Comenzaron las famosas reuniones de la Multipartidaria, en Oberá se hacían en el recordado Hotel Oberá. Participaban personas de partidos tradicionales como la U.C.R., el Partido Justicialista, el MID, el Partido Intransigente, y de otros.

Se usaba el comedor del lugar, porque se simulaba por ejemplo que se festejaba un cumpleaños o algún otro acontecimiento, y venían dirigentes de todos los partido y municipios cercanos, en especial de Campo Viera, lugar que siempre fue muy politizado.

Más adelante se creó el Instituto Mayo, en el mismo lugar donde después fue el Comité Radical. Todo bajo la veda política.

Un hito histórico fue la convocatoria del Partido Radical a un acto en la Federación de Box en la entonces Capital Federal.

Vigente la prohibición que establecía la veda política, desde el Gobierno Nacional se intentó suspender el acto, llamadas, amenazas, etc. fueron infructuosas, ya que la firme actitud de los organizadores del Movimiento de Renovación y Cambio, y la Junta Coordinadora Nacional, indicaba que el gran acto se celebraría a cualquier costo.

Así planteado el asunto, resultó que el Gobierno decretó a partir de la 0 hora del día anterior el levantamiento de la veda. ¡Un increíble logro político! Y se celebró un gran acto, se reencontraron militantes y dirigentes que no se veían hacía un largo tiempo.

Esa noche, a la Juventud Radical de Oberá se nos ocurrió, ya que no podíamos estar presente en ese inédito acto, salir a pintar muros. Éramos unos 30 militantes, algunos con mediana experiencia, pero la mayoría jóvenes de familias conocidas.

Parece que a la Gendarmería no le llegó a tiempo la información del levantamiento de la veda, y cuando uno de los grupos estaba por calle 9 de Julio entre Córdoba y Buenos Aires donde había un hermoso muro, pararon dos autos con gendarmes sin uniformes, para suspender la pintada diciéndonos que estaba prohibido por la veda política.

Ante la negativa de los jóvenes uno de los gendarmes sacó un arma y apuntó para tirar, lo que provocó que rápidamente nos fuéramos del lugar. Yo corrí hasta la casa del Dr. Romano y le comenté lo sucedido, me preguntó si todos los chicos estaban bien, y me tranquilizó diciéndome que iba a hacer una queja formal a la Gendarmería, porque le conté que estaban de civil pero que se identificaron como gendarmes. Al Dr. le llamó mucho la atención ese dato, de donde nace otra historia que contaré en otra ocasión.

A partir de entonces, las salidas a hacer pintadas por la noche fueron muy normales. Salvo cuando coincidían con las salidas de la J.P., que era muy numerosa, y un par de veces tuvimos inconvenientes que pudieron haber terminado en desgracia.

Afortunadamente nunca pasó nada, todos éramos conocidos y hasta amigos de los Compañeros. El asunto era ganar espacios físicos, “ganar la calle“.

Y los dos grupos mayoritarios eran muy guapos. Después vinieron nuestros actos, el de Oberá fue impresionante. En el acto de Posadas, no se podía creer lo que se veía, en la previa, en el propio acto.

Transcurió el tiempo hasta que llegó el día … 30 de Octubre de 1983, ¡elecciones!

La recomendación de la noche anterior fue dormir temprano para estar descansado y lúcido al otro día. La ansiedad hizo de traicionera, creo que no durmió ninguno de nosotros.

Desde muy temprano estábamos listos para guiar a la gente a los lugares de votación. Las cosas fueron sorprendentemente normales, considerando, claro, las falencias por falta de democracia.

Habían trabajado en la organización el Dr. Romano, Mario Luciano Bárbaro, Ricardo Argañaraz, Daniel Losavio, el Dr. Rafael Dutra, entre otros.

El lugar a competir por los votantes fue la terminal de ómnibus, que estaba en José ingenieros y Barreiro; llegaban y salían colectivos abarrotados de todos lados, Posadas, municipios cercanos. Independientemente de la propia movilidad dentro de la provincia, que teníamos bien organizada, con escala en los municipios de la ruta 14.

Recuerdo que a las 17.00 llegó la información que en cualquier momento llegaban a Oberá 2 colectivos de Buenos Aires, y teníamos que estar preparados para ofrecer movilidad a la gente que bajara hasta a las escuelas donde votaría cada uno; y no había tiempo suficiente para ir a mirar el padrón al Comité y hacer el posterior traslado.

Deberían ir directamente a las escuelas de votación, estábamos cerca de la hora de cierre. Veinte minutos después llegaron los dos ómnibus anunciados; bajaba la gente muy entusiasmada para correr a votar, y no faltaron viajeros que hicieron el saludo de Alfonsín.

Eso les pegó fuerte a los militantes Justicialistas, que también pugnaban por ofrecer y llevar votantes. Cuando escuché a unos de ellos a quien conocía de toda la vida ofrecer “LA 2 DE ALFONSIN” me quedé atónito, no podía creer la picardía del amigo Justicialista hasta donde llegó para intentar llevar un voto mas a sus filas.(La lista de Alfonsín era la 3, la 2 era la Justicialista).

Nos dirigimos al comité. La gente a las 17.30 ya estaba festejando, saltando, vivando, era una algarabía general. Ingresamos a duras penas, allí nos tocaba otro papel: el de recibir las carpetas que traerían los fiscales con los resultados de cada mesa, mantener la calma y estar lúcidos.

No existían todavía los celulares, pero en un rincón del viejo Comité estaba instalado un radio aficionado para recibir la información de municipios cercanos.

También se escuchaban datos de otros lugares. La primera información recibida fue de Base Marambio en la Antártida, lugar con muy pocos votantes en su mayoría militares: ¡Ganamos ahí! Se pasó por el altoparlante, y fue impresionante la reacción de la gente en la calle.

Desde ese momento no se dejó de celebrar, a lo largo de las muchas horas que continuó esa jornada, mientras se recibía y se reenviaba la información entre lágrimas no podíamos creer que habíamos llegado, que habíamos votado, que conseguimos entre todos la tan ansiada Democracia.

Habíamos ganado las elecciones en Argentina. Ganamos en Misiones.

Y como si fuera poco, habíamos ganado en Oberá.

Ramón Roberto Nene Vega
Presidente U.C.R. Oberá