El nuevo sistema permitirá analizar el «perfil de riesgo» de las empresas

El lanzamiento será en los próximos días. Se tendrá en cuenta si el importador realizó maniobras de sobrefacturación o utilizó de «manera abusiva» medidas cautelares.

Expectativa por mayor flexibilidad de acceso a dólares para pymes.

«Ahora cada dólar que entró lo tenemos que cuidar», aseguró el ministro de Economía, Sergio Massa, tras el fin del dólar soja.

Atrás quedarán las DJAI y las SIMI, y la medida que tomará el equipo económico será la de un nuevo sistema para que las empresas puedan importar, que incluirá cambios en los plazos, análisis de nuevas variables, mayores controles y la promesa de una fecha del acceso al dólar que le dé mayor previsibilidad.

A fines de 2015, en el primer mes de gestión del expresidente Mauricio Macri, se dejó de lado la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), y se reemplazó por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI).

Ahora el Gobierno lanzará uno nuevo, que en un borrador que circula en los despachos oficiales se llama “Sistema de Trazabilidad y ordenamiento de importaciones” (TRAZ), aunque el nombre aún no está definido oficialmente. Según pudo averiguar este diario, podría anunciarse la semana que viene, junto a las cámaras pymes.

Si bien iba a anunciarse a principios de esta semana, todavía queda terminar la letra chica. Ocurre que no depende sólo de la Secretaría de Comercio Exterior, a cargo de Matías Tombolini, sino que intercede también la AFIP de Carlos Castagneto y la Aduana de Guillermo Michel.

Para las empresas, el camino para importar será el mismo, con la diferencia de que todo el sistema estará centralizado en Economía, y ya no tendrá lugar en la decisión el Banco Central, que encabeza Miguel Pesce.

Previsibilidad

El nuevo sistema tiene como objetivo generar “previsibilidad y trazabilidad” en las operaciones de importaciones. Previsibilidad para que las empresas puedan saber la fecha en la que accederán a los dólares para poder importar.

Actualmente, las compañías fijan sus insumos importados con lo que llaman un “dólar reposición”, que no es el oficial de $150, sino que puede ser el financiero, un promedio, o hasta futuros del Rófex, para “cubrirse” ante la incertidumbre de no saber cuándo y a qué tipo de cambio pagarán las importaciones. Este fue uno de los factores que derivó en una inflación que tiene un piso del 7% desde julio, cuando comenzaron las mayores restricciones.

El plazo de la declaración, que con las SIMI tenía 180 días de validez una vez que tenía el estado de salida, ahora podría bajar a noventa. Por otro lado, los organismos que intervienen en el régimen de ventanilla única de comercio exterior (Vuce), donde se unifica la información de los trámites de importación, deberán pronunciarse en un menor plazo, mucho menor a 60 días, como ocurría hoy con las SIMI.

Por otro lado, el sistema podría incluir un pedido que realizaron algunas cámaras empresarias, como fue la Cgera: podrá darse aviso de operaciones que no requieren acceso al mercado de cambios, sino cancelarse con moneda extranjera en tenencia propia.

Trazabilidad

La palabra “trazabilidad” hace referencia a que en el nuevo sistema la empresa podrá saber en que parte se “trabó” el proceso, algo que hoy no ocurre, y no se sabe si fue por tratarse de una licencia no automática (Comercio), un problema con la Capacidad Económica Financiera (AFIP) o falta de cupo, algo que releva el Banco Central. Además, el nuevo sistema incorpora el “perfil de riesgo aduanero”, que se da si el importador realizó operaciones de sobrefacturación de importaciones o utilizó de “manera abusiva” medidas cautelares.

El perfil de riesgo aduanero fue creado esta semana por la Aduana, en un sistema que llamó Radar, para centralizar toda la información de denuncias o penalidades. Cabe aclarar que, dado que quedan SIMI que ya fueron presentados, estas mantendrán la vigencia, pero se les sumarán todos los nuevos controles.

Las cámaras empresarias aguardan la convocatoria de Economía para obtener los detalles de la implementación. Fue una semana movida para los equipos de comercio exterior, luego de que se sumaran más de mil licencias no automáticas, que incluyen desde bienes finales, hasta también algunos insumos. Así, casi la mitad (el 46%) de las importaciones quedarán como licencias no automáticas, cuando antes era el 18%.

Lo que esperan las empresas, que entienden que “no hay dólares”, es que haya una visión más “productivista” en en la administración de comercio exterior. Había mucho enojo por la entrada de bienes finales, como máquinas, mientras que los mismos que se producían localmente, les faltaba algún insumo. Por otro lado, esperan mayor “flexibilidad” en las importaciones de unas 20 mil pymes, que compran al exterior menos de u$s 2 millones anuales.

Florencia Barragán

Ámbito