16 años, la misma pregunta: ¿Dónde está Jorge Julio López?

El 18 de septiembre de 2006 iba a ser la segunda oportunidad para que Jorge Julio López pudiera contar su historia frente a un tribunal de justicia.

Militante peronista y albañil, López fue perseguido y secuestrado en octubre de 1976 por fuerzas de Miguel Etchecolatz, ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha del jefe policial provincial, Ramón Camps, durante la última dictadura militar. Ese 18 de septiembre, el día de los alegatos, se convirtió en la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López.

Tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impedían el juzgamiento de responsables de delitos de lesa humanidad, y la ratificación por parte de la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de las sentencias que declararon inconstitucionales los indultos decretados por el expresidente Carlos Saúl Menem, , el primero de los juicios reabiertos fue el de la causa contra Etchecolatz, en la que López aportó su testimonio durante la etapa de instrucción en 2005 y el juicio oral en 2006.

La última persona que lo vio fue Abel Horacio Ponce, expolicía y vecino. Gracias a distintos recursos interpuestos todas las partes presentes pudieron alegar y, al día siguiente, el Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata, presidido por Carlos Rozanski, acompañado por Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde, condenó a Miguel Etchecolatz a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad “cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en Argentina entre 1976 y 1983”. La lectura de la sentencia se interrumpió por una lluvia de pintura roja, que alcanzó al represor antes de que se retirara entre los gritos de “asesino”.

El Juzgado Federal N°1 de La Plata, a cargo de Manuel Blanco, hasta su muerte en 2014 -reemplazado por Ernesto Kreplak-, fue asignado para investigar la desaparición. Durante los primeros meses, la causa fue caratulada como desaparición simple y la Policía Bonaerense fue la encargada de la investigación. Sin embargo, desde el primer momento los organismos de derechos humanos denunciaron la participación de miembros activos o retirados de dicha fuerza. En mayo de 2008 se cambió la carátula a “presunta desaparición forzada” y la Bonaerense fue apartada. La sospecha se incrementó en 2014 cuando Etchecolatz fue condenado por delitos cometidos en el centro clandestino de detención La Cacha. Durante la lectura de sentencia, un fotógrafo capturó como el represor sostenía un papel donde se leía escrito a mano «Jorge Julio López» y, desde otro ángulo, “secuestrar”.

En septiembre de 2019, la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de La Plata comenzó el entrecruzamiento de más de cinco millones de llamadas telefónicas, el cotejo de varios cuerpos NN y la preservación de sus respectivas tumbas en el Cementerio municipal, pero sin lograr avances. A pesar de las sospechas sobre el entorno de Etchecolatz, policías que fueron sus subordinados y un sector del Servicio Penitenciario Bonaerense, la causa está en un punto muerto hace años sin pruebas concretas. El 2 de junio de 2022 el represor murió en la cárcel de Ezeiza, con un total de nueve condenas, todas a prisión perpetua.

Tras la desaparición de López, el Ministerio de Justicia creó el Programa Verdad y Justicia, destinado al seguimiento del proceso de Memoria, Verdad y Justicia en su conjunto. En otra oportunidad, en diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Guadalupe Godoy, parte del colectivo Justicia YA que representaba a López, consideró que el “pueblo ha demostrado que quienes reivindican el genocidio y buscan impedir el juzgamiento son los menos”. En esa línea, el juez Rozanski indicó en su momento que “es una responsabilidad seguir haciéndolos, no sólo desde la Justicia, sino también desde el poder político.

Como cada aniversario, la Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada concentrará para marchar en Plaza Moreno, frente al palacio municipal donde se realizó el juicio en el que declaró López, y desde allí se movilizará a los tribunales platenses y a Plaza San Martín. Al igual que todos los años, sin Jorge Julio López no hay Nunca Más.

Diego Moneta

AGENCIA PACO URONDO – APU