Pekín anuncia que ayudará a reconstruir su mayor proyecto en África

El país asiático financió la línea ferroviaria hace cinco décadas, cuando entre 1970 y 1975 50.000 trabajadores chinos ayudaron a tender sus 1.860 kilómetros de vías.

China ayudará a restablecer el ferrocarril Tanzania-Zambia, llamado ‘Tazara’, unos 50 años después de que fuera construido.

La viabilidad del mayor proyecto chino de ayuda exterior en África será estudiada por la Corporación de Construcción de Ingeniería Civil de China, mientras que los Gobiernos de ambos países africanos explorarán formas de hacerlo rentable, según informó la embajada china en Zambia.

«China está haciendo todo lo posible para prepararse para la reactivación del ferrocarril a petición de Zambia y Tanzania nuevamente», comunicó el embajador chino en Lusaka, Du Xiaohui.

Pekín financió la línea ferroviaria hace cinco décadas, cuando la propia China enfrentaba problemas económicos.

En aquella época, el Gobierno de la vecina Rodesia (la actual Zimbabue), controlado por la minoría blanca, se oponía a que Zambia estuviera gobernada por la mayoría negra, de manera que le cortó los accesos a los puertos marítimos en África meridional.

La medida tuvo como resultado que Zambia se quedara sin rutas para poder llevar el cobre, su principal exportación, a los mercados extranjeros, recoge el periódico South China Morning Post.

El Tazara (acrónimo de Tanzania Zambia Railway Authority), fue construido entre 1970 y 1975 y tuvo un costo de cerca de mil millones de yuanes, lo que sería equivalente a miles de millones de dólares actuales. 50.000 trabajadores chinos ayudaron a tender los 1.860 kilómetros de vías que conectaron el puerto de la metrópolis costera de Dar es Salaam, en Tanzania, con la ciudad de Kapiri Mposhi, en el centro de Zambia.

Los entonces presidentes zambiano, Kenneth Kaunda, y tanzano, Julius Nyerere, llamaron al tren ‘Uhura’, o ‘Libertad’ en idioma suahili. La construcción del ferrocarril no estuvo exenta de tragedias, ya que durante las obras murieron 160 trabajadores, 69 de ellos ciudadanos chinos, a causa de accidentes, ataques de animales salvajes o enfermedades como la malaria.

50 años después, la línea ferroviaria está subutilizada y falta de financiación, de manera que los dos países africanos tuvieron que volver a recurrir a China para mantener su funcionamiento.

En esa ocasión, Pekín intervino después de que Washington y Moscú se negaran a financiar un nuevo ferrocarril al que no le veían ventajas desde el punto de vista económico.

Mientras tanto, China esperaba mostrar su potencia a sus competidores en la región con la obra.

El hecho de que el ferrocarril constituya el proyecto de ayuda individual más importante de China sirvió como base para estrechar lazos políticos, económicos y culturales entre Pekín y África, señala Tim Zajontz, investigador del Centro de Política Internacional y Comparada de la Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica.

«El papel de China en la construcción del llamado Ferrocarril de la Libertad es apreciado hasta el día de hoy por las élites africanas y los ciudadanos comunes y ha sido una de las razones del apoyo inquebrantable que Pekín disfruta en muchas capitales africanas», comenta Zajonts.

Agencia RT