La renta básica universal en tiempo de conspiraciones

La ministra dejó a un lado el proyecto que tiene apoyo de CFK, en medio de una ola de rumores desestabilizadores y la agresiva apuesta de grupos empresarios a imponer una megadevaluación.

En una de sus primeras definiciones sobre medidas estratégicas apuntadas a combatir el tema de la pobreza, la flamante ministra Silvina Batakis dejó abierta la puerta a la discusión sobre la renta básica o salario básico universal, pero descartó la posibilidad de implementarlo en lo inmediato.

La definición de un piso de ingresos equivalente a una canasta básica total de una persona adulta (14.400 pesos a valores de mayo) había sido alentada por la vicepresidenta, Cristina Kirchner, el último viernes, en su discurso en Ensenada.

Y también quedó reflejado en un proyecto de ley firmado por un grupo de diputados del Frente de Todos que se inscriben en diferentes líneas internas, que además recibió el respaldo de organizaciones sociales al ser presentado.

Por razones presupuestarias o por cuestionamientos a la real eficacia de la propuesta, la ministra la sacó de la agenda económica para lo que resta del año.

«Es un tema en discusión en buena parte del mundo», admitió Batakis en una entrevista del canal de cable TN, pero descartó la alternativa de que el ingreso básico universal sea una política a implementar en los próximos meses.

No sólo porque significaría comprometer recursos para lo cual «no dan las cuentas», como explicó este jueves la portavoz presidencial.

Sino que, además, desde la postura de la ministra se prioriza la atención a la transformación del mercado laboral, para generar espacios de inclusión para personas con diferentes grados de capacitación y de adaptación a las nuevas modalidades de trabajo.

La cuestión no provocó reacciones inmediatas, al menos a la luz pública, en un día en el que los ataques al gobierno se reflejaron desde otros flancos.

Versiones sobre renuncias de altos funcionarios, presiones sobre el valor del dólar buscando una devaluación, aumentos especulativos de precios, rumores de fuerte desabastecimiento, fueron el caldo de cultivo de la corrida cambiaria que se estiró una jornada más sobre la plaza financiera.

Sin intervención del Banco Central en el mercado de bonos (base sobre la que operan los dólares financieros y bursátiles), el «contado con liqui» se disparó hasta extremos ya cercanos a los 300 pesos (cerró a 296, con alza del 6,5% en el día). Es el mercado por el que optan grandes empresas para dolarizar activos que mantienen en el exterior.

No impacta directamente sobre la economía real, pero marca un clima de inestabilidad y sensación de descontrol, el horizonte más propicio para los negocios de los especuladores.

Sin ninguna inocencia, circularon por la «city» versiones de que «renuncia Alberto Fernández», o que «Massa deja el Frente de Todos», que luego se le atribuían a Cristina F. de Kirchner y al Instituto Patria.

Ese clima se reflejó en la conferencia de prensa que, por la tarde, dio la portavoz presidencial en Casa de Gobierno. «¿El presidente de la Nación pensó en renunciar? ¿Cuál es la situación del titular de la Cámara de Diputados?», dispararon sobre Gabriela Cerruti, que devolvió la pregunta «con el debido respeto por quien la formuló, pero no corresponde hacer esa pregunta ni responderla».

Agregó que Alberto Fernández sigue trabajando, acompañando la tarea de sus ministros, manteniendo reuniones y sin ocuparse de atender rumores.

Fue el reflejo de un jueves y de una semana en la que «la especulación y las conspiraciones estuvieron a la orden del día», explican en el gobierno.

«Apuestan a un descalabro de la economía y a que el gobierno se sienta acorralado y obligado a devaluar, agitando el mercado y provocando que se disparen las cotizaciones con muy pocas operaciones, en mercados marginales y en las que muchas veces las mismas empresas son la contraparte», explicó un funcionario con amplio conocimiento en la materia.

Ni la amable conversación de Silvina Batakis con la titular del Fondo Monetario, Kristalina Georgieva, ni el cierre del acuerdo de Precios Cuidados con las grandes empresas fabricantes y comercializadoras de productos de consumo masivo sirvieron de atenuante.

Las conspiraciones tienen motivaciones e impulsores propios. Las entidades ruralistas (Mesa de Enlace) pidieron una reunión con la ministra de Economía, pero antes de tener respuesta ratificaron que se mantiene la convocatoria a un lockout (paro patronal) para este mes de julio.

Son los sectores que proyectan salir beneficiados de una megadevaluación. Al igual que los que operan en el «contado con liqui» u otros mercados financieros fijando precios exorbitantes a la divisa norteamericana.

Es el juego de siempre: hacen negocios cuando el país crece porque controlan los mercados más rentables, y hacen negocio en la crisis cuando logran imponer las condiciones de salida.

La renuncia de Martín Guzmán a su cargo no es culpable de la situación, sino que fue la oportunidad que aprovecharon estos grupos de poder para hacer su juego.

Pero, también fue el hecho que descorrió el velo y dejó a la vista sus verdaderos intereses.

Raúl Dellatorre

Página/12