Yo no vengo del campo, vengo de la chacra, por Joselo Riedel

Claramente el campo y la chacra no son lo mismo. El campo no me representa en lo más mínimo. El entorno de la colonia nos brindó a muchos, identidad, educación y honestidad intelectual.

No hay comparación, por lo tanto no puedo defender a las familias millonarias del negocio agrario que ventajean a costa de los campesinos, desplazando a los Pueblos Originarios y llaman, a toda aquella persona que no apoye su causa extractivista y capitalista absolutamente desmedida, de «vago».

Nos aplastan con toda la furia, sin piedad, sin mosquear.

El campo productor con una agricultura contaminante mediante prácticas agro-extractivistas que van en contra de la naturaleza, del desarrollo integral de los pueblos, de las comunidades. La sed del capitalismo desmedido, genera consecuencias irreparables en la salud del ambiente.

¿Se olvidaron de llevar sus lujosas tecnologías a la marcha de hoy? Digo porque en una clara intención de mostrarse «disminuidos», ”menesterosos» y «faltos», llevaron unas reliquias de tractores del año del ñaupa.

Seguramente dejaron sus tractores última generación con los peones explotados, trabajando.

Mediante el apoyo de subsidios increíbles del Estado siguen siendo los que más fortunas acumulan a costa de la salud del planeta y la falta de alimentos en un país rico en bienes y recursos.

Si no fuese por las economías regionales y los pequeños y medianos productores, no tendríamos real abastecimiento; por culpa de los avaros del poderoso campo.

“Son los que muertos de miedo se han quedado en silencio cuando han venido acá a hablar en representación de la dictadura”, dijo Raúl Alfonsín, el 13 de agosto de 1988 en el predio La Rural. Y sus palabras siguen resonando.

Tengo conciencia de clase, por eso escribo esto.

Joselo Riedel