Se estima que 1 de cada 7 casos del Mal de Chagas en el mundo son argentinos

En el país hay 1.500.000 personas infectadas. Si bien existen leyes que contemplan su abordaje, organizaciones civiles denuncian que no están reglamentadas.

La desinformación y la falta de diagnósticos tempranos son grandes barreras para disminuir la propagación.

El Chagas es calificada a menudo como una enfermedad “silenciosa y silenciada” porque la mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas o, si los tienen, son muy débiles, y no suele figurar como prioridad en las agendas gubernamentales.

En todo el mundo hay entre 6 y 7 millones de personas con la enfermedad, de las cuales 1,5 millones de casos está en Argentina.

Si bien se la relacionaba a la ruralidad y a condiciones de vida precarias, cada vez hay más casos en las ciudades. ¿Cómo prevenir y qué acciones se desarrollan en el país para hacerle frente a esta afección?

No hay una vacuna para evitar que la enfermedad se propague. Controlar la presencia del vector, promover la realización de estudios para la detección de la enfermedad, garantizar el tratamiento y proveer información a la población son alguna de las medidas para erradicar el Chagas que están contempladas en las leyes nacionales 26.281, de prevención y control de todas las formas de transmisión de la enfermedad; y la 26.279, de pesquisa neonatal.

En Argentina, el área endémica del Chagas está definida por la presencia de la vinchuca y comprende a 19 provincias. En 10 de ellas (Río Negro, Misiones, Neuquén, La Pampa, Entre Ríos, Jujuy, Santa Fe, San Luis, Tucumán y Corrientes) certificaron la eliminación de la transmisión vectorial por Triatoma Infestans que es la principal especie de vinchuca que hay en el país. En tanto aún quedan por certificar Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Salta, Chaco, Santiago del Estero y Formosa.

“Aún hay mucho trabajo por hacer. La pandemia detuvo acciones de control del vector, diagnósticos y también tratamientos que quedaron pendientes. El 2020 fue muy malo, el 2021 fue mejor y este año estamos desarrollando más acciones que en la prepandemia. Nuestra meta es llegar al 2025 con la certificación que está controlado el vector en las nueve provincias que nos restan”, señaló Ricardo Hernández, director del Programa Nacional de Chagas (PNCh).

Si bien en algunas provincias la transmisión vectorial está más controlada, el contagio congénito se convirtió en la vía que genera más personas infectadas por año.

“La transmisión vertical se convirtió en la principal forma de contagio. Si se detecta la enfermedad a tiempo, se puede evitar el contagio y, en caso de que el bebé ya haya nacido, es muy efectivo el tratamiento en niños y adolescentes. En esto radica la importancia de contar con un diagnóstico temprano”, indicó Hernández.

La infección se detecta con un análisis de sangre que se realiza de manera gratuita, en los centros de salud y hospitales. Desde el Ministerio de Salud apelan a que quienes habitan en las provincias con presencia de vinchuca, sobre todo si son personas gestantes, exijan en el análisis de sangre de rutina que se incorpore la detección de Chagas.

Poco presupuesto y falta de planificación

Si bien desde Nación asumen que la llegada del Covid modificó las proyecciones que estaban pautadas para 2020 y 2021, desde la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) denunciaron que desde hace años se viene registrando una subejecución presupuestaria y que los números para este año no son mucho más alentadores.

«Que sólo se haya ejecutado el 5% del presupuesto asignado para el 2021 es inaceptable», señaló Francisco Rodríguez Abinal, coordinador del programa Derechos Sociales de la Niñez de ACIJ en charla con El Auditor.info.

En este punto, desde la organización civil detallaron que para el eje Prevención y Atención Integral de la Enfermedad de Chagas se utilizaron $3.409.967 de $69.556.222 (4,9%), mientras que de la partida Fortalecimiento de la Interrupción de la Transmisión Vectorial del Chagas, se utilizaron $48.608.325 de $ 944.174.352 (5,15%).

Esta subejecución afecta básicamente a la realización de estudios serológicos para niños y embarazadas, al rociado de viviendas y la posterior vigilancia de esos hogares para evitar la propagación de la vinchuca y a tratamientos, entre otras acciones.

Y los resultados para este 2022 no serían mucho mejores. Rodríguez Abinal destacó el poco dinero destinado también este año para la problemática de Chagas. «Al no haberse sancionado la ley de presupuesto, se extendió la misma partida del año pasado que es muy baja si se la ajusta a la inflación», indicó.

Otra cuestión que señalaron desde la organización es la falta de presentación de un plan nacional, con planificación y objetivos a cumplir.

«Seguimos esperando un programa. El Chagas requiere de un abordaje integral, no es sólo un problema de salud. También es un problema que debe ser tratado a nivel educativo, con la inclusión de su abordaje en las escuelas; comunicacional, mediante campañas que brinden información a la comunidad; laboral, a través del cumplimiento de la ley donde se contempla que no puede haber discriminación», afirmó el abogado.

En este mismo sentido, la Auditoría General de la Nación (AGN) concluyó, en informes de los años 2012 y 2018, que es urgente que el Ministerio de Salud de la Nación reglamente la Ley 26.281 y que así se garantice y ejecuten los recursos económicos suficientes para políticas públicas adecuadas que erradiquen la enfermedad

Contra la estigmatización

ACIJ junto al grupo ¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas? lanzaron la campaña Proyecto Chagas. Se trata de un ciclo de tres cortometrajes con historias de vida contadas en primera persona, quienes presentan al tema como una problemática de salud socio-ambiental compleja.

«Nos parece importante transmitir un mensaje desistegmatizante. Hoy el Chagas también está en las ciudades y afecta a personas de cualquier clase social. Hay mucho prejuicio y eso es también lo que tratamos de derribar con este trabajo», sostuvo Rodríguez Abinal.

El Auditor