Germán Martínez «El fallo de la Corte sobre el Consejo es una espada de Damocles»

El diputado advierte: «No podemos estar en este nivel de disputa entre dos poderes del Estado». Su opinión sobre la evolución de la interna del Frente de Todos.

El jefe de bloque de diputados del Frente de Todos (FdT), Germán Martínez, espera una respuesta por parte de la Corte Suprema de Justicia al pedido de estirar los plazos fijados para definir la nueva conformación del Consejo de la Magistratura. Cree que el fallo del máximo tribunal se convirtió en una especie de «espada de Damocles» que condiciona la acción del Parlamento.

En una entrevista con Tiempo Argentino, el rosarino, que forma parte de La Corriente Nacional de la Militancia que lidera Agustín Rossi, confía en que “más tarde o más temprano el gobierno nacional saldrá de la crisis económica y que eso será valorizado a la hora de enfrentar la contienda electoral del 2023”. Con respecto a la inflación coincide con la idea de acabar con los intermediarios en la cadena del mercado de valor.

– ¿Cuál es su evaluación de la situación provocada por la Corte al ponerle un plazo al Congreso respecto al funcionamiento del Consejo de la Magistratura?

– Lo más gravoso para mí, lo más complejo de abordar, es que la Corte dice que si no hay una ley en 120 días se repondrá una norma derogada en el año 2006. Me parece que ese fallo claramente ha generado un perjuicio en la tarea parlamentaria que llevamos.

Cuando se logró la media sanción en el Senado, a la Cámara de Diputados le quedaban 4 días hábiles en los que no hubo predisposición en la oposición a que podamos abordar el tema. Ha habido un fallo en la justicia federal de Paraná, que otorgó una medida precautelar al diputado de nuestro bloque, Marcelo Casaretto que les da cinco días a los presidentes de las Cámaras para acercar toda la información sobre este tema. Y que abre una ventana, un tiempo en el cual espero que podamos convocar a la oposición para darle pronto tratamiento y lograr una mejor ley.

Pero no lo quiero hacer en el marco de una especie de espada de Damocles puesta por la Corte Suprema de Justicia. Esperemos que la racionalidad reaparezca, que podamos construir un escenario político que nos permita avanzar, pero mucho de lo que pueda suceder en el Congreso va a depender de la respuesta de la Corte el lunes.

 – ¿Cómo piensa que se va a destrabar el conflicto?

– El tiempo. No podemos estar en un marco donde dos poderes del Estado tengan este nivel de disputa con un tema que se resolvería si nos dieran 60 días más para poder darle un tratamiento legislativo ordenado al tema. No hubiera pasado esto en estos últimos días si la Cámara de Diputados hubiera tenido el tiempo necesario.

 – Otro de los temas de coyuntura que atraviesa al oficialismo es la inflación. ¿Cree que puede haber alguna herramienta legislativa desde el Congreso para colaborar con esta batalla?.

– Sin lugar a duda puede aparecer, pero da la sensación de que la política económica, los principales resortes para resolver el tema están en la órbita Ejecutiva. Eso no implica que en nuestro bloque hace tiempo haya proyectos alrededor del tema que son interesantes, pero que pueden no ser una respuesta inmediata.

Por ejemplo, he sido autor de proyectos vinculados a la creación de mercados federales en la Argentina, eliminando las distancias intermedias que en muchos casos distorsionan la composición de precios. Muchos diputados también presentaron herramientas que tienen que ver con defensa al consumidor o a la competencia que apuntan a aminorar el impacto de los mercados oligopólicos que influyen en la conformación de precios de los alimentos.

 – La Cámara de Diputados comenzó el debate de una nueva ley de alquileres. Otro tema que repercute en el bolsillo de los argentinos ¿Cree que puede haber un consenso?

– Me parece muy positivo lo que se está haciendo en la Cámara de Diputados. Se conformó la Comisión de Legislación General y abrimos una agenda de tres días donde expositores de todo el país de sectores vinculados a la problemática van a dar una mirada federal.

Es un tema que requiere una actitud de escucha muy profunda, no es lo mismo la realidad de los inquilinos en distintos lugares de la patria, tampoco es lo mismo de aquellos que ponen su vivienda. La cuestión federal tiene que estar más presente de lo que fue el debate en 2019. Hay que recordar que esa ley fue muy consensuada, por lo que la norma que elaboremos tiene ser muy consensuada también.

 – ¿Cómo está viendo el debate y las tensiones internas en el Frente de Todos?

– Hace tiempo que vengo diciendo que no hay que hablar de la unidad del FdT en tercera persona, como si alguien debiera generarla en particular y el resto nos sintamos en una posición pasiva o cómoda respecto a esa situación. Creo que cada uno tiene que ser constructor de la unidad y para eso tenemos que evitar que cualquier cosa que hagamos sea leída en clave de polarización interna.

Porque eso no sólo nos inmoviliza, sino que lleva a que los compañeros y compañeras estén más pendientes en muchos momentos de analizar lo que decimos y hacemos en función de la interna y no de los problemas reales de los argentinos. Hay que poner la fuerza política mirando hacia afuera y no hacia nosotros mismos, y eso es una construcción colectiva.

 – ¿Cómo repercute este clima en el bloque?

– Una vez pasada la votación del acuerdo con el FMI dije que había que dar vuelta la página y trabajar en otros temas y eso estoy tratando de hacer. Encuentro por parte de todos buena predisposición para que así sea y cada paso que vamos dando vamos encontrando acuerdo para llegar a puntos en común.

 – ¿Cómo ve los roles de Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner hoy?

– Lo veo al presidente con una clara sintonía respecto a los problemas de los argentinos. Muy enfocado y no me cabe la menor duda que más temprano que tarde vamos a salir de esta situación.

A la vicepresidenta la noto siempre con la predisposición de alcanzar el objetivo de distribución del ingreso, de mayores niveles de igualdad que es un norte importante no solo para nuestro gobierno sino para todos los progresistas de América Latina.

Verónica Benaim

Tiempo Argentino