Una cachetada que atrasa, por Nadia Gibaja

En la última entrega de los Oscars, Will Smith y Chris Rock se robaron el protagonismo de la noche gracias a una trifulca entre ambos que no se vio venir.

Chris Rock, famoso humorista, hizo un comentario jocoso sobre un aspecto estético de Jada Pinket (esposa del Will Smith) derivada de una condición de salud de la empresaria y artista. Acto seguido, sin previo aviso, Will Smith se levanta de su asiento, se dirige hacia el conductor y le da una cachetada, luego se da vuelta y vuelve a su lugar, desde donde grita: “saca el nombre de mi esposa de tu puta boca”.

Mucho que decir al respecto.

Primero, no quiero dejar de resaltar el atraso que producen los comentarios o “chistes” sobre cuerpos ajenos. Chris Rock ejerció violencia estética directa contra Pinket, e indirecta contra todas las y los televidentes que padecen alopecia también, estigmatizando y al mismo tiempo, perpetuando este tipo de vejaciones que incomodan y angustian, y naturalizan el recurso de la burla como una forma de humor, aunque ofenda y duela.

En segundo lugar, en cuanto a la reacción de Will Smith, me parece que habría que hacer dos apreciaciones diferentes. Respecto a la cacheta en sí, es reproducir el estereotipo de la violencia como forma de reacción y resolución de conflicto entre machos. Creo que Smith quiso hacerse el héroe, pero con códigos del siglo pasado.

Por otro lado, esta actitud de levantarse y reaccionar para supuestamente defender a su esposa de una agresión, la deja a ella en un rol pasivo y desdibujado, y termina siendo él, el protagonista y quedando al margen la cuestión de fondo que era, justamente, la violencia estética.

Hoy podríamos estar hablando de violencia estética pero la cachetada se robó la atención.

Y, en tercer lugar, Jada Pinket ha mostrado en muchas oportunidades que se siente segura y cómoda hablando de su alopecia. Me pregunto si Smith consultó con ella antes de levantarse qué querría hacer, o cómo le gustaría resolver la situación.

Una actitud paternalista muy común es no darnos a las mujeres, ni aun cuando somos protagonistas del hecho, la posibilidad de decidir. Esta actitud que se romantiza como “protectora” no es otra cosa que una forma de silenciamiento que nos ubica en el rol de dependientes, de necesitadas del cuidado de un macho protector, incapaces de valernos por nosotras mismas aún en situaciones donde las cosas pueden resolverse mediante las palabras.

En el caso que nos ocupa esta “actitud paternalista” de la que hablo se vio luego reforzada por el mismo Will, quien al salir galardonado como mejor actor tuvo la oportunidad de tomar el micrófono y dar un discurso, para contar al público que su “misión” en este planeta es “cuidar de su familia”.

A mí me pareció, un lamentable papel de ambos varones. Estamos hablando de personas adultas que deberían ser responsables de sus palabras y estar en control de sus emociones, en especial tratándose de un evento que tiene visibilidad en casi todo el planeta…

Con lo que esto supone e implica. Una cachetada que sin dudas atrasa…

El pedido de disculpas llega tarde.

Nadia Gibaja

Magazine Henrika