El “custodio de la paz” en el mundo confirma su irrelevancia con Ucrania

Con la invasión de Rusia a Ucrania, el mundo está ante un nuevo y grave giro político donde se hace realidad el viejo refrán: los perros ladran pero la caravana militar avanza.

A pesar de las ominosas advertencias de una abrumadora mayoría de Estados miembros tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra un ataque militar a Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin consumó su desafío y acometió el jueves 24 una invasión a gran escala de un territorio soberano.

El secretario general de la ONU, António Guterres, en una dura declaración, dijo que la invasión era una violación de la integridad territorial y la soberanía de Ucrania, y que además era incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Sin embargo, una pregunta persistente quedó en el aire: ¿el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), compuesto por cinco miembros permanentes y con poder de veto y otros 10 rotatorios, y encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales, ha alcanzado su nivel de inutilidad?

Alon Ben-Meir, profesor jubilado de relaciones internacionales en el Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, dijo a IPS que no hay un ejemplo más evidente de lo irrelevante que se ha vuelto el Consejo de Seguridad, que es el custodio de la paz y la seguridad mundiales, que el debate en el CSNU sobre la invasión a Ucrania.

A pesar de la abrumadora oposición tanto de los Estados miembros del Consejo de Seguridad como de la Asamblea General, señaló, Putin siguió adelante con su plan de invasión de Ucrania, sabiendo perfectamente que está violando gravemente la Carta de la ONU.

“Lo que ha sucedido es un claro reflejo de cómo el Consejo de Seguridad ha dejado de ser útil y ha demostrado la necesidad imperiosa de reformarlo para hacer frente al cambiante orden mundial», añadió.

Si bien la Asamblea General de la ONU, con 193 Estados miembros, tiene la capacidad de aprobar resoluciones que critican a los Estados miembros específicos, argumentó, no tiene poder para hacer cumplir ninguna medida a esa condena.

“El Consejo de Seguridad es el que tiene la capacidad de actuar, pero se limita a establecer misiones de mantenimiento de la paz, dijo el académico.

Además, argumentó, “la mayoría de las veces, los cinco miembros permanentes del CSNU con poder de veto lo ejercen para defender sus intereses, independientemente de cómo el tema que se debate afecta a la paz y la seguridad mundiales”.

Así, es un hecho, dijo, que el embajador ruso vetará cualquier resolución de seguridad a la que el Kremlin se oponga. Realmente no hay otro recurso que la ONU pueda adoptar para corregir lo que es fundamentalmente defectuoso en su estructura actual.

“Ha llegado el momento de reformar la ONU para que el Consejo de Seguridad refleje la cambiante realidad geoestratégica y su impacto en el orden mundial para garantizar que el CSNU esté a la altura de su premisa fundacional de garantizar la paz y la seguridad», sentenció Ben-Meir.

Ian Williams, presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en Nueva York, dijo a IPS: “Si Moscú quiere jugar según las reglas, de acuerdo con la Carta, Rusia no está en el Consejo de Seguridad y no tiene un puesto permanente”.

La extinta Unión Soviética, recordó, está en la Carta y Rusia usurpó el puesto sin ninguna resolución en la Asamblea General o en el Consejo. Rusia nunca solicitó ni fue aceptada formalmente como miembro.

Tal vez el secretario general y el presidente de la Asamblea General, junto con otros miembros, podrían simplemente negarles la entrada.

“Si no se toman medidas decisivas, es difícil que la organización sobreviva a este momento de la Liga de las Naciones. Otros han estirado la Carta, pero Putin la ha llevado más allá del punto de ruptura”, dijo Williams, expresidente de la Asociación de Corresponsales de la ONU (UNCA, en inglés) y autor de libros sobre la historia de la ONU en la paz y en la guerra.

Thomas G. Weiss, profesor distinguido de Gobernanza Mundial en el Consejo de Asuntos Globales, dijo a IPS que esto es precisamente lo que el Consejo de Seguridad votó para detener a Iraq cuando invadió Kuwait, en agosto de 1990.

“Aunque se diga que Ucrania fue creada por los bolcheviques, es más un Estado que Israel o que todos los países creados después de la descolonización. La ONU es tan central o periférica como siempre lo ha sido hasta ahora”, consideró.

“El veto se acordó para que la acción frente a uno de los cinco miembros permanentes, el P5, fuera impensable”, aseguró Weis, también director emérito del Instituto Ralph Bunche de Estudios Internacionales del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Así que a su juicio, “la única opción que queda es la Asamblea General, que al menos obligaría a China a adoptar una postura pública sobre la importancia de la soberanía de los Estados”, en referencia al respaldo de Beijing a Moscú en evitar una condena del CSNU a Rusia por la invasión a Ucrania.

Samir Sanbar, ex subsecretario general de la ONU que dirigió su Departamento de Información Pública, dijo a IPS que la ONU podría demostrar su utilidad tomando iniciativas -quizás a través de los canales de comunicación y los «buenos oficios del secretario general»- para ofrecer propuestas prácticas que permitan rebajar la tensión creciente con la inaudita invasión de un país europeo por otro.

Recordó en ese sentido el papel «discretamente desempeñado» por el primer secretario general asiático, U Thant (1961-1971), para reducir la escalada de la crisis de los misiles en Cuba, así como los esfuerzos de su predecesor en el cargo, el sueco Dag Hammarskjold (1953-1961), para evitar una confrontación entre las grandes potencias en relación con un piloto estadounidense retenido por China y con el conflicto en el Congo.

Además, un grupo de Estados miembros del Sur global podría hacer propuestas, dijo Sanbar, que sirvió bajo cinco secretarios generales diferentes durante el ejercicio de su cargo.

Sobre la irrelevancia del Consejo de Seguridad ante la invasión a Ucrania, Martin Edwards, profesor y presidente de la Escuela de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Universidad de Seton Hall, en Nueva Jersey, dijo a IPS: «Esta es una vieja afirmación. Recuerdo todas las quejas después de la guerra de Iraq. El Consejo de Seguridad no desapareció entonces, y no va a desaparecer ahora».

Aunque Putin lanzó “esta salvajada” prácticamente en paralelo a una reunión del Consejo de Seguridad, afirmó, «tenemos que recordar que los miembros permanentes no están limitados por el Consejo. Su poder de veto lo garantiza».

Pero dicho esto, a su juicio el Consejo sigue siendo valioso para la creación de coaliciones eficaces. “Aunque el Consejo de Seguridad no puede censurar a Rusia de manera significativa, los discursos de hace dos noches dejan claro que Rusia está aislada, lo que facilita la cooperación de los aliados de Ucrania mediante la imposición de duras sanciones”, señaló.

“Y Rusia no va a ser expulsada, acotó, porque ninguna propuesta de expulsión de Rusia logrará traspasar la barrera del Consejo de Seguridad para ir a la Asamblea General”, sentenció.

Así pues, para Edwards el hecho de que la diplomacia se aleje de la ONU no es necesariamente sorprendente.

La realidad, consideró, es que Estados Unidos y Europa saben mejor quién está con ellos y quién apoya a Rusia, y pueden trabajar con estos aliados para imponer sanciones duras rápidamente contra Moscú, su gobierno y el entorno económico y financiero que lo respalda.

Sobre los posibles precedentes de la suspensión o expulsión de un Estado miembro por la ONU cuando viola su Carta, Ben-Meir dijo que esa Carta sí incluye una disposición para suspender a cualquier país que la viole.

Pero la realidad, aclaró, es que en sus 76 años de existencia, la ONU nunca ha expulsado a ningún país, por muy atroz que fuera su violación de esa Carta.

Y aunque muchas resoluciones del CSNU han condenado a países concretos, como Israel por violar los derechos humanos de los palestinos, o han amenazado con tomar medidas punitivas contra uno u otro Estado, el hecho es que el Consejo carece de un mecanismo de aplicación de tales medidas.

Thalif Deen

INTER PRESS SERVICE – IPS