El acuerdo con el FMI es con crecimiento o nada, por Cristina Britez

El préstamo que Mauricio Macri solicitó al Fondo Monetario Internacional en el año 2018 sin pasar por el Congreso de la Nación, a espaldas del Pueblo argentino, resultó ser el más grande de la historia del organismo.

Se trata de una deuda tan exorbitante que si hubiese que representarla en billetes de 100 dólares, el total de los fajos pesaría 582 toneladas y serían necesarios 13 camiones de carga de los grandes para transportarlos.

Además, los plazos de pago comprometidos por el gobierno macrista son totalmente inaceptables para un país que necesita crecer precisamente para dejar atrás la crisis de aquella pésima gestión, a la cual se sumaron los azotes de la pandemia por el coronavirus.

La unión de los pueblos latinoamericanos nos da el espaldarazo necesario para mantener firme nuestra postura de que el FMI debe asumir su cuota de responsabilidad y ceder en sus pretensiones de ajuste.

Tanto es así que 10 expresidentes y otras destacadas figuras del continente expresaron públicamente la necesidad de que la negociación se dé en el marco de una política humanitaria y económicamente equitativa.

Nuestro gobierno no puede quedarse de brazos cruzados ante el pedido de ajuste y empobrecimiento. Hemos demostrado anteriormente que cuando pagamos deuda en términos razonables pudimos llevar adelante en simultáneo una política económica soberana que trajo producción, trabajo, crecimiento y consumo.

Lamentablemente esa fue otra de las conquistas destrozadas por el macrismo, que volvió a dejarnos atados de manos.

La economía no puede estar orientada por la especulación, debe estar orientada hacia el bien común y la mejora de la calidad de vida de los pueblos. De lo contrario, jamás podremos revertir la desigualdad que nos aqueja.

Cristina Britez